DICCIONARIO MÉDICO
Iridencleisis
La iridencleisis fue una técnica quirúrgica contra el glaucoma, hoy abandonada, que rebajaba la presión del ojo aprovechando el propio iris como conducto de drenaje. En vez de extirpar tejido, como hace la iridectomía, atrapaba una lengüeta de iris dentro de una incisión abierta en la esclerótica, de modo que el humor acuoso escapaba por ese puente hacia el espacio situado bajo la conjuntiva. Fue una de las cirugías filtrantes más extendidas de la primera mitad del siglo XX. El nombre reúne el griego iris, iridos (el iris del ojo) y enkleiein (encerrar, aprisionar), compuesto a su vez de en (dentro) y kleiein (cerrar). Iridencleisis significa, al pie de la letra, el encierro del iris. Y eso describe con precisión la maniobra: se practicaba un pequeño túnel en la pared del ojo, cerca del limbo, se traccionaba de una porción de iris hacia esa abertura y se la dejaba allí, aprisionada, sin retirarla. La tira de iris quedaba a caballo entre el interior y el exterior del globo ocular. El iris atrapado no desempeñaba en esa posición ninguna función óptica: hacía de mecha. El humor acuoso, que en el glaucoma se acumula porque no encuentra una buena salida, ascendía por el tejido iridiano y por el trayecto de la incisión hasta el espacio subconjuntival, donde se reabsorbía. En la superficie del ojo se formaba entonces una pequeña ampolla de filtración, la prueba visible de que el líquido estaba saliendo. La técnica funcionaba. En su versión clásica, que el oftalmólogo noruego Søren Holth popularizó a comienzos del siglo XX, se aprisionaban dos pilares de iris y la pupila resultante adoptaba una silueta en U. La bajada de presión solía ser marcada, y en manos expertas controlaba el glaucoma crónico durante años sin necesidad de medicación añadida. Versiones posteriores intentaron atrapar solo la periferia del iris para respetar la pupila, aunque a costa de una eficacia menor. Durante décadas fue una operación difundida contra el glaucoma, y su declive no se debió a falta de resultados. El inconveniente estaba en el propio puente de iris. Al dejar tejido uveal expuesto y en contacto permanente entre el interior del ojo y la superficie, la iridencleisis abría la puerta a dos complicaciones temidas: la infección interna del ojo y, sobre todo, la oftalmía simpática, una reacción en la que el sistema inmunitario, sensibilizado frente al tejido uveal, termina agrediendo también al ojo sano. La llegada de la trabeculectomía, descrita en 1968, proporcionó una cirugía filtrante más segura y la reemplazó casi por completo. La iridencleisis sobrevive hoy en los ojos de pacientes mayores operados hace muchos años y en los tratados de historia de la oftalmología. En el destino del iris. La iridectomía extirpa y elimina un fragmento de iris; la iridencleisis no retira nada: desplaza una porción de iris hasta una incisión de la pared ocular y la deja atrapada allí para que sirva de vía de salida al humor acuoso. Una quita tejido, la otra lo reutiliza. Por su riesgo de complicaciones. El tejido de iris expuesto favorecía las infecciones internas y, en especial, la oftalmía simpática, una inflamación grave que puede comprometer el ojo contrario. Cuando en 1968 se describió la trabeculectomía, que drena el ojo sin dejar iris incarcerado, la nueva técnica se impuso enseguida por más segura. Del griego: iris (iris) y enkleiein, que significa encerrar o aprisionar. La palabra alude a que la operación dejaba una parte del iris atrapada dentro de la incisión, en lugar de extraerla.Qué es la iridencleisis
Cómo drenaba el ojo
Por qué se abandonó
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de la iridectomía?
¿Por qué dejó de practicarse?
¿De dónde procede el término?
Referencias
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