DICCIONARIO MÉDICO
Iodocolesterol
El iodocolesterol (también escrito yodocolesterol) es un análogo del colesterol al que se ha incorporado yodo radiactivo, empleado como radiofármaco en medicina nuclear. Su utilidad se debe a que, una vez inyectado, recorre en el cuerpo la misma ruta que el colesterol y se acumula en la corteza de las glándulas suprarrenales, lo que permite obtener imágenes de ese tejido mediante una gammagrafía. Su nombre combina «iodo» (la forma culta de yodo) y «colesterol», y describe con exactitud lo que es: una molécula de colesterol modificada a la que se une un átomo de yodo en su versión radiactiva, el yodo-131. Ese isótopo emite una radiación que una cámara especial, la gammacámara, puede detectar desde el exterior. El iodocolesterol es, por tanto, un radiofármaco: una sustancia portadora que viaja a un destino concreto del cuerpo llevando pegada una marca radiactiva. El compuesto tiene una pequeña historia detrás. El primer agente de este tipo, el 19-iodocolesterol, se preparó en la década de 1970. Al estudiarlo se advirtió que una impureza de aquella mezcla se fijaba en la glándula todavía mejor que el producto principal. Aislada y sintetizada por separado, resultó ser el 6-beta-iodometil-19-norcolesterol, conocido por las siglas NP-59 o como norcolesterol iodado, que pasó a ser el agente de referencia. Bajo el término genérico iodocolesterol suele reunirse a toda esta familia de derivados. La clave está en el parecido con el colesterol. La corteza de la glándula suprarrenal emplea colesterol como materia prima para fabricar sus hormonas esteroideas, entre ellas el cortisol y la aldosterona. Cuando el iodocolesterol entra en la circulación, el organismo lo trata casi como si fuera colesterol auténtico: tras varios ciclos de paso por el hígado y el intestino, una parte acaba captada por ese tejido ávido de colesterol. Ahí reside la elegancia del método. El trazador se acumula en la corteza suprarrenal, pero no llega a convertirse en hormona: se limita a señalar dónde hay tejido activo. La fracción que se fija es minúscula, menos del uno por ciento de lo administrado, y aun así basta para que la gammacámara dibuje la silueta de la glándula. El tejido que trabaja mucho capta más trazador y se ilumina; el que no funciona apenas lo hace. La exploración que se apoya en este trazador es la gammagrafía de la corteza suprarrenal. Su propósito es distinguir el tejido que produce hormonas del que no, algo que las imágenes anatómicas no siempre resuelven. Un patrón de captación difusa en ambos lados sugiere una hiperplasia; una captación concentrada en un solo lado orienta hacia un nódulo funcionante. Con esa información se estudian situaciones como el hiperaldosteronismo o el hallazgo casual de una masa suprarrenal cuya naturaleza conviene aclarar. Su papel ha cambiado con el tiempo. Se trata de una técnica clásica de la medicina nuclear cuyo uso ha ido disminuyendo a medida que mejoraban la tomografía computarizada y la resonancia magnética y aparecían otros trazadores. Conserva, con todo, valor en la caracterización funcional de determinadas lesiones, cuando la pregunta no es solo qué forma tiene la glándula, sino cuánto trabaja. La palabra une «iodo», nombre culto del yodo, y «colesterol». Refleja su composición: una molécula de colesterol a la que se ha añadido yodo radiactivo para poder seguir su rastro dentro del cuerpo. No del todo. Iodocolesterol es el nombre genérico de la familia. El NP-59, o norcolesterol iodado, es el derivado concreto (el 6-beta-iodometil-19-norcolesterol) que demostró mejor captación y se impuso en la práctica. En el lenguaje corriente los términos se usan casi como sinónimos. Porque imita al colesterol, y la corteza suprarrenal es un gran consumidor de colesterol para producir sus hormonas. El trazador entra en esa vía y se deposita en el tejido, aunque se detiene antes de transformarse en hormona. Menos que antes. La tomografía y la resonancia han asumido buena parte de su antiguo terreno, y han surgido trazadores alternativos. Aun así mantiene indicaciones puntuales cuando interesa saber si una lesión suprarrenal es funcionalmente activa.Qué es el iodocolesterol
Cómo llega a la glándula suprarrenal
Para qué se utiliza
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «iodocolesterol»?
¿Es lo mismo iodocolesterol que NP-59 o norcolesterol?
¿Por qué se acumula en las glándulas suprarrenales?
¿Se sigue usando?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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