DICCIONARIO MÉDICO
Radiofármaco
Un radiofármaco es un medicamento formado por un radionúclido unido a una molécula vectora, diseñado para diagnosticar o tratar enfermedades mediante la radiación que emite dentro del organismo. Se administra casi siempre por vía intravenosa y se elimina del cuerpo a medida que el radionúclido se desintegra. Todo radiofármaco combina dos elementos con funciones separadas: el radioisótopo, que aporta la radiación detectable o terapéutica, y el vector, la molécula que decide a qué órgano o tejido se dirige el conjunto. El tecnecio-99m unido a distintos vectores permite explorar el hueso, el riñón o el corazón partiendo de un mismo radioisótopo. La normativa española lo trata como un medicamento especial. El artículo 48 del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos lo somete a requisitos de autorización, fabricación y farmacovigilancia distintos de los del resto de fármacos, precisamente por su naturaleza radiactiva y por la exigencia, en la mayoría de los casos, de prepararlo justo antes de administrarlo. La idea que sostiene a todo radiofármaco, seguir una sustancia dentro de un organismo vivo sin alterar su comportamiento, no nació en un hospital, sino en un laboratorio de química. En 1913, el húngaro George de Hevesy, junto con Frederic Paneth, realizó en Viena el primer experimento con un trazador radiactivo. Treinta años después, en 1943, recibió el premio Nobel de Química por convertir esa idea en un método capaz de estudiar procesos químicos y, más tarde, biológicos. Hoy se le considera el padre conceptual de la medicina nuclear. La aplicación clínica llegó más tarde. El tecnecio-99m, el radioisótopo más utilizado en la actualidad, no despertó interés médico hasta finales de la década de 1950, cuando un equipo del Laboratorio Nacional de Brookhaven desarrolló un generador capaz de producirlo directamente en el hospital, a partir de molibdeno-99. La Organización Mundial de la Salud distingue dos grandes grupos dentro de su clasificación ATC. El grupo V09 reúne los radiofármacos de diagnóstico, que emiten radiación gamma o positrones detectables desde el exterior sin dañar apenas el tejido que atraviesan. El grupo V10 agrupa los de uso terapéutico, con emisiones beta o alfa de corto alcance, capaces de destruir el tejido diana. El yodo-131 en el cáncer de tiroides es el ejemplo más conocido de esta segunda categoría, cuyo funcionamiento detallado corresponde a la radioterapia metabólica. Un mismo radionúclido puede, en ocasiones, pertenecer a ambos grupos según el vector al que se una. Ahí radica la diferencia entre un radiofármaco y un simple trazador de laboratorio: su diseño está pensado desde el principio para un uso clínico concreto. De dos partes con funciones separadas: un radionúclido que emite la radiación y una molécula vectora que decide a qué parte del cuerpo se dirige. El conjunto se diseña para que ambas funciones sean independientes entre sí. No. Una parte, los del grupo V10, se administra con fines terapéuticos, no diagnósticos. George de Hevesy, en 1913, junto con Frederic Paneth. Por ese principio del trazador recibió el premio Nobel de Química en 1943. No. Solo se prepara y dispensa en unidades de radiofarmacia autorizadas, dado su carácter radiactivo y su corta semivida.Qué es un radiofármaco
El principio del trazador, treinta años antes de la primera aplicación clínica
Diagnóstico o tratamiento, según el tipo de emisión
Preguntas frecuentes
¿De qué está hecho exactamente un radiofármaco?
¿Todos los radiofármacos sirven para diagnosticar?
¿Quién demostró que se podía seguir una sustancia radiactiva dentro de un organismo vivo?
¿Se puede obtener un radiofármaco en cualquier farmacia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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