DICCIONARIO MÉDICO
Intersticio renal
El intersticio renal es el tejido conjuntivo laxo que ocupa los espacios entre los túbulos, los vasos sanguíneos y los linfáticos del riñón. Escaso en la corteza y más abundante en la médula, no se limita a rellenar huecos: aloja las células que fabrican la eritropoyetina y contribuye a mantener el ambiente que permite concentrar la orina. Es la versión renal del intersticio general del organismo: el compartimento situado entre las estructuras funcionales del riñón. Rodea las nefronas, los conductos y los vasos, y está formado por células y por matriz extracelular, con proteoglicanos muy hidratados, fibras de colágeno y algunas inclusiones lipídicas. Su cantidad no es uniforme. En la corteza apenas se percibe y representa alrededor del 7 al 9 % del volumen. Al descender hacia la médula aumenta de forma progresiva, y en las proximidades de la papila puede superar el 20 %. Ese gradiente no es un detalle anecdótico: acompaña al cambio de funciones entre una zona y otra del riñón. En el intersticio residen varios tipos celulares. En la corteza predominan células de aspecto fibroblástico, encargadas de sintetizar la matriz extracelular, junto con células dendríticas, macrófagos y algunos linfocitos que participan en la vigilancia inmunitaria. En la médula las células intersticiales tienen una forma peculiar: se disponen perpendiculares al eje de los túbulos, a modo de travesaños de una escalera, uniendo túbulos y vasos. Más allá del sostén, el intersticio renal cumple funciones que le son propias. La más conocida es endocrina. Los fibroblastos intersticiales de la corteza producen eritropoyetina, la hormona que estimula en la médula ósea la formación de glóbulos rojos. Cerca del 90 % de la eritropoyetina del organismo se origina en el riñón, y lo hace en estas células, no en los túbulos. Por eso el daño renal crónico suele acompañarse de anemia. La médula aporta otra contribución. Sus células intersticiales sintetizan prostaglandinas, entre ellas la PGE2, con efecto sobre el tono de los vasos y sobre el manejo del sodio. Y el propio tejido intersticial medular es el escenario donde se establece el gradiente de concentración que hace posible ahorrar agua: allí se acumula urea y se recupera el agua reabsorbida desde los conductos colectores bajo la acción de la hormona antidiurética, antes de que los vasos rectos la devuelvan a la circulación. Sin ese ambiente osmótico, el riñón no podría concentrar la orina. El compartimento intersticial puede inflamarse. Cuando ocurre, se habla de nefritis intersticial, una afectación del tejido situado entre los túbulos que se distingue de las enfermedades que dañan primero los glomérulos o los propios túbulos. La entrada correspondiente desarrolla ese cuadro; aquí basta con señalar que el intersticio es el territorio donde asienta. En los fibroblastos intersticiales de la corteza renal. Son células del intersticio, no de los túbulos, y de ellas procede la mayor parte de la eritropoyetina del cuerpo. Esta localización explica por qué la insuficiencia renal tiende a asociarse con anemia. Porque las dos zonas hacen tareas distintas. La médula alberga el mecanismo que concentra la orina, y ese proceso necesita un espacio intersticial amplio donde acumular solutos y agua. En la corteza, ocupada sobre todo por glomérulos y túbulos, el intersticio se reduce al mínimo. No. El intersticio renal es una estructura anatómica normal del riñón. La nefritis intersticial es una enfermedad que inflama ese tejido. Uno es el lugar; la otra, un proceso que puede afectarlo.Qué es el intersticio renal
Las células intersticiales renales
Para qué sirve
Cuando el intersticio renal se altera
Preguntas frecuentes
¿Dónde se produce la eritropoyetina en el riñón?
¿Por qué hay más intersticio en la médula que en la corteza?
¿Es lo mismo el intersticio renal que la nefritis intersticial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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