DICCIONARIO MÉDICO
Interleucina-10 (IL-10)
La interleucina 10 (IL-10) es el principal freno del sistema inmunitario. Su tarea no es atacar, sino contener: apaga la inflamación cuando ya ha cumplido su función y evita que las defensas dañen los tejidos sanos. Sin ese contrapeso, la respuesta frente a una infección podría causar más perjuicio que el propio microbio. La IL-10 es la interleucina antiinflamatoria por excelencia. La producen muchos tipos de células, entre ellas los macrófagos, distintos linfocitos T (en particular los reguladores) y algunos linfocitos B. Su misión es poner límites a la respuesta inmunitaria. Mientras otras interleucinas encienden la inflamación, la IL-10 se dedica a moderarla y a devolver la calma a los tejidos. La IL-10 actúa apagando la fábrica de señales inflamatorias. Reduce la producción de citoquinas como la IL-1, la IL-6, la IL-12 y el factor de necrosis tumoral, y frena la capacidad de las células presentadoras de antígeno para activar a los linfocitos. El resultado es una respuesta más contenida. Este papel de moderador tiene una cara y una cruz. Cuando falta IL-10, la inflamación se descontrola y aparecen cuadros como la inflamación crónica del intestino; cuando sobra, puede debilitar la defensa y permitir que ciertas infecciones se cronifiquen. El equilibrio, una vez más, lo es todo. La IL-10 encabeza una familia que incluye la IL-19, la IL-20, la IL-22, la IL-24 y la IL-26. Sus miembros comparten rasgos de estructura y de receptor, pero no todos frenan: algunos, como la IL-22, protegen las barreras del cuerpo (la piel, el intestino, el pulmón) estimulando su reparación y su defensa frente a bacterias. La familia combina así funciones de contención de la inflamación con otras de mantenimiento de los tejidos que separan el interior del organismo del mundo exterior. Porque su efecto principal es reducir la producción de las señales que mantienen la inflamación y limitar la activación de las defensas. Actúa como un interruptor de apagado que impide que la respuesta inmunitaria se prolongue más de lo necesario. La inflamación pierde su contrapeso natural. En modelos experimentales, la ausencia de IL-10 conduce a una inflamación intestinal crónica, lo que ilustra hasta qué punto este freno resulta necesario para mantener la paz en los tejidos. No siempre. Su capacidad de moderar la respuesta es útil para evitar el daño de los tejidos, pero un exceso puede volverse en contra: al rebajar demasiado las defensas, favorece que algunos microbios persistan en el organismo.Qué es la interleucina 10
El freno del sistema inmunitario
La familia de la interleucina 10
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice que la IL-10 es antiinflamatoria?
¿Qué ocurre si falta IL-10?
¿Es siempre beneficiosa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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