DICCIONARIO MÉDICO
Injerto tendinoso
El injerto tendinoso consiste en sustituir o reforzar un tendón o un ligamento dañado con un segmento de tejido tendinoso. Ese tejido puede proceder del propio paciente o de un donante y, con el tiempo, se remodela hasta adaptarse a la función de la estructura que reemplaza. Un injerto tendinoso es un fragmento de tendón que se coloca en el lugar de un tendón o un ligamento que ha dejado de cumplir su cometido. La palabra injerto viene del latín insertus, insertado; tendón deriva del latín tendere, tensar, la misma raíz que da tensión y tender, porque el tendón es la cuerda que transmite la fuerza del músculo al hueso. Interesa separarlo de la transferencia tendinosa, con la que a veces se confunde. En una transferencia, el tendón conserva su inserción y su irrigación y solo se cambia su punto de anclaje para que asuma una función distinta. El injerto, por el contrario, es un segmento libre, desprendido de sus dos extremos, que se interpone donde hace falta. Cuando el tejido se toma del propio paciente se habla de autoinjerto. Los donantes habituales son los tendones de la pata de ganso (semitendinoso y recto interno), el tercio central del tendón rotuliano con sus dos pastillas de hueso (el llamado injerto hueso-tendón-hueso), el tendón del cuádriceps o el palmar largo del antebrazo. Su gran ventaja es que no genera rechazo ni riesgo de transmitir una infección; su precio, la molestia que deja en la zona de la que se ha obtenido. La alternativa es el aloinjerto, procedente de un banco de tejidos. Evita el daño en una zona donante propia y acorta la intervención, a cambio de una incorporación algo más lenta y de la necesidad de un control riguroso del tejido antes de implantarlo. El caso más conocido es la reconstrucción del ligamento cruzado anterior de la rodilla, donde un tendón pasa a ejercer de ligamento. Ahí ocurre un fenómeno llamado ligamentización: el tejido tendinoso implantado se transforma de manera gradual hasta parecerse, en estructura y comportamiento, a un ligamento verdadero. No es un cambio inmediato. El injerto atraviesa una etapa en la que sus células originales mueren, otra de repoblación por células del receptor y revascularización, y una larga fase de remodelado en la que sus fibras se reorganizan según las tensiones a las que se ve sometido. En los aloinjertos ese proceso tiende a ser más lento y menos uniforme que en los autoinjertos. No. En la transferencia el tendón mantiene su inserción y su riego, y solo cambia de función. El injerto es un segmento suelto, separado de sus dos extremos, que se coloca donde se necesita. De dos orígenes. Del propio paciente, por lo general de los tendones de la pata de ganso, del rotuliano o del cuádriceps, o bien de un banco de tejidos cuando conviene evitar la zona donante o el tejido propio no basta. El proceso por el que un tendón injertado para sustituir a un ligamento se remodela con el tiempo hasta adquirir la estructura y las propiedades de un ligamento. Comprende fases de repoblación celular, revascularización y reorganización de las fibras, y se prolonga durante meses. Un injerto que incluye una porción central del tendón rotuliano con un pequeño bloque de hueso en cada extremo. Esos bloques facilitan la fijación en el hueso receptor, ya que la unión de hueso con hueso suele consolidar de forma sólida.Qué es un injerto tendinoso
De dónde procede: autoinjerto y aloinjerto
La ligamentización: cómo se incorpora
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un injerto tendinoso que una transferencia de tendón?
¿De dónde se saca el tejido para un injerto tendinoso?
¿Qué es la ligamentización?
¿Qué es el injerto hueso-tendón-hueso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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