DICCIONARIO MÉDICO
Injerto aponeurótico
El injerto aponeurótico es un injerto de tejido conjuntivo denso obtenido de una aponeurosis, casi siempre de la fascia lata del muslo. Se emplea como parche resistente para cerrar brechas en estructuras que necesitan una lámina fuerte y poco elástica, como la duramadre o la pared abdominal. En el nombre conviven dos palabras, injerto y aponeurosis. Esta última procede del griego ἀπό (apó, «desde») y νεῦρον (neûron), que en el griego clásico no designaba el nervio sino el tendón o la fibra tensa. Una aponeurosis es justamente eso: una lámina tendinosa, un tejido conjuntivo blanquecino, denso y resistente que envuelve los músculos y los fija al hueso. Se llama injerto aponeurótico al fragmento de esa lámina que se traslada a otra región para reparar un defecto. Como todo injerto, carece de vasos propios y se nutre del lecho que lo recibe. Su valor reside en la mecánica más que en la vitalidad: aporta una superficie tensa y duradera allí donde el tejido original se ha roto o se ha perdido. La zona donante habitual es la fascia lata, la ancha vaina fibrosa que recubre por fuera los músculos del muslo. De ella puede tomarse una lámina amplia sin comprometer la marcha. Cuando el tejido procede del propio paciente se habla de injerto autólogo; también se recurre a aponeurosis de banco, tratadas para rebajar su capacidad de provocar rechazo y el riesgo de transmitir microorganismos. Sus usos se concentran donde hace falta una barrera firme. En neurocirugía sirve para reparar la duramadre después de extirpar un tumor o tras un traumatismo craneal. En la pared abdominal refuerza o sustituye la aponeurosis perdida en las grandes eventraciones. Se ha empleado, además, como cabestrillo de suspensión en la parálisis facial y como sostén de otras estructuras que han quedado sin soporte. No conviene confundirlo con el colgajo fascial: en este, la fascia se moviliza con su riego intacto, mientras que el injerto llega desprovisto de vasos. Reúne tres condiciones que la hacen cómoda como zona donante: es amplia, de modo que permite obtener láminas grandes; es muy resistente, con fibras dispuestas de forma ordenada; y su extracción deja pocas secuelas en el muslo, una región que tolera bien la pérdida de una porción de su vaina. No. Una malla es una prótesis, casi siempre sintética, que se fabrica en la industria y se coloca para reforzar un cierre. El injerto aponeurótico es tejido vivo del propio cuerpo o de un donante humano. Ambos cumplen a veces la misma función de refuerzo, pero su naturaleza es distinta, y la elección depende del tamaño del defecto, del riesgo de infección y de la calidad del tejido disponible. Son parientes cercanos. La aponeurosis puede entenderse como un tendón aplanado en forma de lámina, con la misma trama de fibras de colágeno. De ahí procede su nombre griego.Qué es un injerto aponeurótico
De dónde se obtiene y para qué se usa
Preguntas frecuentes
¿Por qué se prefiere la fascia lata?
¿Es lo mismo que una malla quirúrgica?
¿Qué relación tiene con el tendón?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026