DICCIONARIO MÉDICO
Inhibición
La inhibición por contacto es la propiedad por la que las células normales dejan de multiplicarse, y también de desplazarse, cuando entran en contacto con las células vecinas. Funciona como un freno natural del crecimiento: mantiene ordenado el tamaño de los tejidos y evita que se acumulen más células de las necesarias. Su pérdida es uno de los rasgos que caracterizan a las células cancerosas. Cuando se cultivan células en el laboratorio, estas se dividen y ocupan la superficie disponible hasta formar una sola capa. Al tocarse unas con otras, se detienen. Ese fenómeno, dependiente de la densidad, es la inhibición por contacto, y tiene dos caras. Una afecta a la multiplicación: las células confluentes frenan su ciclo celular y dejan de dividirse. La otra afecta al movimiento: dos células que migran y se encuentran de frente no se montan una sobre la otra, sino que cambian de dirección. No se trata de una simple cuestión de espacio. Aunque quede sitio, el contacto entre membranas transmite por sí mismo una señal de parada. El aviso viaja de célula a célula a través de las uniones que las mantienen adheridas. El concepto nació de la observación paciente al microscopio. En los años cincuenta, el biólogo británico Michael Abercrombie, junto con Joan Heaysman, estudió el comportamiento de fibroblastos en cultivo y acuñó la expresión inhibición del movimiento por contacto. La idea se extendió después a la proliferación, cuando se comprobó que las células también dejaban de dividirse al alcanzar la confluencia. Aquellos experimentos cobraron especial interés al descubrirse que muchas células transformadas no respetaban esa norma. El primer contacto lo detectan unas proteínas de adhesión situadas en la membrana, las cadherinas, en particular la E-cadherina. Su acoplamiento entre células vecinas pone en marcha una cascada de señales conocida como vía Hippo. Esta vía, formada por una serie de enzimas que se activan en secuencia, retiene en el citoplasma a dos proteínas llamadas YAP y TAZ, encargadas normalmente de encender los genes que impulsan la división. Mientras esas proteínas permanecen fuera del núcleo, la célula no recibe la orden de multiplicarse. La respuesta se ajusta con finura al grado de apiñamiento; más que un interruptor de todo o nada, se comporta como un regulador graduado. La pérdida de la inhibición por contacto se considera una de las señas de identidad del cáncer. Cuando la E-cadherina desaparece o la vía Hippo deja de funcionar, YAP se acumula en el núcleo y la célula sigue dividiéndose pese a estar rodeada de vecinas. El resultado es un crecimiento sin freno y una mayor facilidad para invadir tejidos y producir metástasis. El fenómeno no es siempre irreversible en el tejido sano. Durante la cicatrización de una herida, las células suspenden temporalmente este freno para poder multiplicarse y cerrar el defecto, y lo recuperan una vez completada la reparación. Michael Abercrombie y Joan Heaysman, en la década de 1950, a partir del estudio de fibroblastos en cultivo. La primera versión del concepto se refería al movimiento; más tarde se aplicó también a la división celular. No. El contacto entre las membranas genera una señal activa de parada a través de las uniones celulares, con independencia del espacio libre que quede. Es un aviso químico, no un mero apretujamiento. Porque suelen perder la E-cadherina o presentar alterada la vía Hippo. Sin ese sistema de frenado, la proteína YAP permanece activa en el núcleo y la célula continúa dividiéndose aunque esté rodeada de otras. Es uno de los mecanismos que convierten a un oncogén en motor del crecimiento tumoral. No. En situaciones como la cicatrización, el freno se levanta de forma transitoria para permitir la reparación y se restablece cuando el tejido ha recuperado su tamaño.Qué es la inhibición por contacto
Cómo llegó a describirse
El mecanismo molecular
Por qué importa en el cáncer
Preguntas frecuentes
¿Quién describió la inhibición por contacto?
¿Es solo cuestión de falta de espacio?
¿Por qué las células tumorales no la respetan?
¿Se pierde para siempre en un tejido sano?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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