DICCIONARIO MÉDICO
Infección de las derivaciones de LCR
La infección de las derivaciones del líquido cefalorraquídeo (LCR) es la que afecta a los sistemas de válvulas y catéteres implantados para drenar el exceso de LCR en la hidrocefalia. El dispositivo, al ser un material extraño alojado en el organismo, ofrece una superficie donde los microorganismos se adhieren y forman una película protectora llamada biofilm. Se trata de una complicación infecciosa ligada a un cuerpo extraño. Cuando un paciente con hidrocefalia recibe un sistema de derivación, ese conjunto de tubos y válvula puede colonizarse por bacterias que acceden al material y al propio líquido cefalorraquídeo. La infección es, junto con la obstrucción mecánica, una de las dos causas principales de que una derivación deje de funcionar. Su importancia deriva de dos hechos. El primero es la frecuencia con que se instalan estos dispositivos: la derivación del LCR figura entre las intervenciones neuroquirúrgicas más habituales. El segundo es la dificultad para erradicar una infección asentada sobre una prótesis, que se comporta de manera distinta a la de un tejido sin material implantado. Una derivación del LCR desvía el líquido desde los ventrículos cerebrales, donde se acumula, hasta otra cavidad del cuerpo capaz de reabsorberlo. Los sistemas internos, permanentes, constan de un catéter proximal situado en el ventrículo, una válvula que regula la presión y un catéter distal. La variante más extendida es la derivación ventriculoperitoneal, que conduce el líquido hasta el peritoneo; existen también la ventriculoatrial, la ventriculopleural o la lumboperitoneal, entre otras. Frente a estos, las derivaciones externas comunican el LCR con el exterior a través de un catéter, sin sistema valvular internalizado, y se emplean de manera temporal. Todas comparten una vulnerabilidad: el material sintético del que están hechas. Un cuerpo extraño carece de defensas propias. Sobre su superficie, ciertos microorganismos se adhieren y segregan una matriz que los envuelve y los protege: el biofilm. Dentro de esa película quedan resguardados de las defensas del huésped y de los antimicrobianos, lo que explica la tenacidad de estas infecciones y su tendencia a persistir mientras el dispositivo permanece colocado. Los agentes implicados con más frecuencia son estafilococos coagulasa negativos, en especial Staphylococcus epidermidis, un habitante habitual de la piel. Le siguen Staphylococcus aureus y, en menor proporción, bacilos gramnegativos. No es casualidad que predominen microorganismos cutáneos: la piel del propio paciente es la fuente más común. La mayoría de estas infecciones se gestan en el momento de la cirugía, cuando la flora de la piel contamina el material durante su implantación o manipulación. Es la vía perioperatoria, responsable de la mayor parte de los casos y de que suelan manifestarse en las semanas siguientes a la intervención. Hay otras rutas menos frecuentes. En las derivaciones que terminan en el abdomen, los microorganismos pueden ascender de forma retrógrada desde el extremo distal. En ocasiones, un germen que circula por la sangre siembra el dispositivo por vía hematógena. Y a veces la infección alcanza el sistema por contigüidad, desde un foco vecino. Cuando el proceso se extiende al revestimiento de los ventrículos, se habla de infección intraventricular o ventriculitis. Es un dispositivo formado por catéteres y, en los modelos permanentes, una válvula, que desvía el exceso de líquido cefalorraquídeo desde los ventrículos cerebrales hasta otra cavidad del cuerpo. Se emplea sobre todo en la hidrocefalia. Predominan los estafilococos coagulasa negativos, en particular Staphylococcus epidermidis, procedente de la piel. También intervienen Staphylococcus aureus y algunos bacilos gramnegativos. El origen cutáneo de la mayoría explica su relación con el acto quirúrgico. Porque una superficie sintética no tiene defensas y permite que las bacterias se adhieran a ella. Una vez fijadas, construyen un biofilm que las aísla del sistema inmunitario y de los antimicrobianos, de modo que la infección resiste mientras el dispositivo sigue puesto. En la mayoría de los casos, durante la propia cirugía de implantación, a partir de la flora de la piel. Por eso estas infecciones suelen aparecer en las primeras semanas tras la intervención, aunque existen vías más tardías como la hematógena o la ascendente.Qué es una infección de las derivaciones del LCR
Los sistemas de derivación del líquido cefalorraquídeo
Por qué se infectan: el papel del biofilm
Vías de contaminación
Preguntas frecuentes
¿Qué es una derivación del líquido cefalorraquídeo?
¿Qué microorganismos causan estas infecciones?
¿Por qué el material de la válvula favorece la infección?
¿Cuándo se contamina el sistema?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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