DICCIONARIO MÉDICO
Infarto hepático
El infarto hepático es la muerte de una zona del tejido del hígado por falta de riego sanguíneo. Es una lesión poco común, porque el hígado recibe sangre por dos vías distintas y la interrupción de una suele compensarse con la otra. Se llama así a la necrosis del parénquima hepático que aparece cuando el aporte de sangre a una parte del hígado se corta y el tejido queda sin oxígeno. Se trata de una entidad infrecuente dentro de los infartos de órgano, y esa rareza tiene una explicación anatómica precisa que conviene entender antes que las causas. El hígado se nutre de dos fuentes. La arteria hepática, cargada de oxígeno, aporta en torno a un tercio del flujo pero cerca de la mitad del oxígeno; la vena porta, que trae sangre del intestino, suministra el resto. Ambas se relevan: cuando cae el flujo de una, la otra aumenta el suyo, un mecanismo de compensación recíproca que protege al órgano frente a la isquemia. Para que se produzca un infarto no suele bastar con que falle una sola vía; hace falta que se comprometan las dos, o que los mecanismos de compensación no lleguen a activarse. La lista de desencadenantes es amplia. Encabezan la trombosis y la embolia de la arteria hepática, seguidas de las lesiones que se producen durante la cirugía del hígado o de la vía biliar y de las complicaciones del trasplante hepático, donde la arteria es especialmente frágil. Los traumatismos abdominales, los estados que favorecen la coagulación de la sangre, las situaciones de sepsis grave y de shock, y algunas complicaciones obstétricas como el síndrome HELLP completan el cuadro. En la práctica, el infarto aparece muchas veces por una combinación de factores más que por una sola causa aislada. Hay una lesión hepática que lleva la palabra infarto en el nombre y que, sin embargo, no es un verdadero infarto: el llamado infarto de Zahn, descrito por el patólogo Friedrich Wilhelm Zahn. Se produce cuando se obstruye una rama de la vena porta y aparece una zona de color oscuro, congestiva, en la que los hepatocitos se atrofian pero no llegan a morir. No hay necrosis, sino un trastorno del flujo. Por eso se lo considera un pseudoinfarto, y distinguirlo del infarto hepático auténtico tiene importancia a la hora de interpretar una imagen o una biopsia. Porque tiene doble irrigación. La arteria hepática y la vena porta se compensan entre sí, de modo que el fallo de una sola vía rara vez basta para dejar sin sangre al tejido. Es una zona congestiva del hígado que aparece al obstruirse una rama de la vena porta. Pese a su nombre, no hay muerte del tejido, solo atrofia de las células, así que no se trata de un infarto verdadero sino de un pseudoinfarto. Los problemas de la arteria hepática, ya sea por un trombo, por un émbolo o por una lesión durante una intervención quirúrgica o un trasplante. Con frecuencia se suma más de un factor.Qué es el infarto hepático
Por qué es infrecuente: la doble irrigación
Causas del infarto hepático
Diferencia con el infarto de Zahn
Preguntas frecuentes
¿Por qué el hígado se infarta tan poco?
¿Qué es el infarto de Zahn?
¿Cuál es la causa más habitual?
Referencias
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