DICCIONARIO MÉDICO
Inclusión fetal
La inclusión fetal, más conocida como feto en feto, es una anomalía rara del desarrollo en la que un gemelo malformado queda alojado dentro del cuerpo del otro. La masa incluida, resto de un gemelo que no llegó a formarse por completo, suele situarse en el abdomen del recién nacido que la contiene. Se calcula que ocurre en torno a un caso por cada 500.000 nacimientos. El término latino con el que se la nombra en la literatura médica es fetus in fetu, literalmente 'feto dentro de feto'. Describe la situación en la que uno de dos gemelos idénticos, en lugar de desarrollarse por separado, queda incorporado en el interior de su hermano durante las primeras semanas del embarazo. El gemelo incluido no prospera: se detiene su desarrollo y persiste como una masa dependiente del organismo que lo aloja. Esa masa se localiza con mayor frecuencia en el retroperitoneo, la región situada detrás de la cavidad abdominal, aunque se han descrito casos en otras partes del cuerpo. Lo que la caracteriza es su grado de organización: en su interior pueden reconocerse esbozos de extremidades, segmentos de intestino o incluso un eje óseo, señales de que el desarrollo llegó a avanzar antes de detenerse. La explicación más aceptada apunta a un reparto desigual en las primeras fases del desarrollo. En un embarazo de gemelos idénticos que comparten placenta, la masa de células que dará lugar a los dos embriones se divide de forma despareja, y una porción menor queda englobada dentro del embrión que sigue creciendo. Ese fragmento, atrapado en el interior del gemelo dominante, se convierte con el tiempo en un resto fetal. Se ha propuesto que una conexión persistente entre las circulaciones de ambos embriones permitiría a la masa incluida recibir riego sanguíneo y continuar un desarrollo parcial. Los estudios genéticos respaldan este modelo: el resto fetal y el niño que lo alberga comparten el mismo material genético, lo que confirma que proceden de un único origen. La distinción entre una inclusión fetal y un teratoma ha ocupado a los patólogos durante más de un siglo. Ambos son masas que contienen tejidos diversos, y algunos autores los sitúan en los dos extremos de un mismo espectro de alteraciones del desarrollo. El criterio que suele inclinar la balanza lo estableció el patólogo Rupert Willis en 1953: la presencia de un eje vertebral, es decir, de una columna en torno a la cual se disponen los demás órganos. Cuando ese eje existe, se habla de feto en feto; cuando no, de teratoma. Ese eje resulta decisivo porque su formación indica que el desarrollo alcanzó una fase avanzada, la del esbozo del que después surgen las vértebras. Un teratoma, por organizado que esté, no llega a construir ese eje. La diferencia no es meramente académica: el feto en feto se comporta casi siempre como una lesión benigna, y su degeneración maligna resulta rarísima. Es una rareza. Se estima en un caso por cada 500.000 nacimientos, y la literatura médica apenas reúne unos cientos de casos descritos en el mundo. La mayoría se detecta en el primer año de vida, habitualmente al advertir un aumento del volumen abdominal, aunque se han documentado casos que pasaron inadvertidos hasta la edad adulta. Las primeras descripciones se remontan al anatomista alemán Johann Friedrich Meckel, a finales del siglo XVIII. El concepto tardó en cuajar, y hubo que esperar a la definición de Willis, a mediados del siglo XX, para disponer de un criterio claro que separara esta entidad de otras masas con las que se confundía. Desde entonces, la ecografía prenatal ha permitido reconocer algunos casos antes del nacimiento. Por la imagen que describe: un resto con forma de feto contenido dentro del cuerpo de otro. La expresión latina fetus in fetu se ha mantenido en los textos médicos precisamente por lo gráfica que resulta. No en el sentido en que lo entendemos habitualmente. Se trata de una masa cuyos tejidos reciben riego sanguíneo del organismo que la aloja, pero que carece de desarrollo suficiente para tener vida independiente. Es un resto embrionario detenido, no un individuo. En la presencia de una columna vertebral. El feto en feto contiene un eje vertebral con órganos dispuestos a su alrededor, lo que revela un desarrollo más avanzado; el teratoma, aunque incluya tejidos variados, no forma ese eje. Es el criterio que fijó Rupert Willis en 1953. No se conoce un patrón hereditario. Es un fenómeno esporádico del desarrollo embrionario, ligado a la manera en que se dividen las células en un embarazo de gemelos idénticos, y no algo que se transmita de padres a hijos.Qué es la inclusión fetal
Cómo se origina
Inclusión fetal y teratoma
Frecuencia y contexto histórico
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama feto en feto?
¿El gemelo incluido está vivo?
¿En qué se diferencia de un teratoma?
¿Es hereditario?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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