DICCIONARIO MÉDICO
Incidencia
La incidencia es la medida epidemiológica que expresa la proporción o la tasa de casos nuevos de una enfermedad, un síntoma, una muerte o una lesión que aparecen en una población durante un periodo de tiempo determinado. No debe confundirse con la prevalencia, que contabiliza todos los casos existentes en un momento dado: la incidencia solo cuenta lo que empieza. El término llega al castellano desde el latín medieval incidentia, formado sobre incidens, incidentis, participio presente de incidere: caer sobre algo, sobrevenir de forma imprevista. De esa misma raíz proceden los usos generales de la palabra, como un incidente o la repercusión de una medida sobre un colectivo. El sentido epidemiológico es una acepción especializada: algo, la enfermedad, que sobreviene sobre una población que antes no la tenía. No es una enfermedad ni una entidad clínica. Es una medida de frecuencia, la herramienta con la que la epidemiología descriptiva cuantifica cuánto y con qué rapidez aparece un problema de salud en una población concreta. El objeto contado no se limita a las enfermedades en sentido estricto: se aplica también a síntomas, a muertes y a lesiones, siempre que puedan contarse como sucesos nuevos dentro de un periodo definido. Como con cualquier medida epidemiológica, hacen falta tres datos para que una cifra de incidencia tenga sentido: una población de referencia libre de la enfermedad al inicio del periodo, el número de casos nuevos que se le suman, y el tiempo. Sin este último dato, la cifra queda incompleta: no es lo mismo una incidencia acumulada del 3 % en un año que en diez. La incidencia se expresa de dos maneras distintas, cada una con una lógica de cálculo diferente. Dividir el número de casos nuevos aparecidos en un periodo entre el número de personas libres de la enfermedad al inicio de ese mismo periodo da la incidencia acumulada. El resultado, que suele expresarse en porcentaje, estima el riesgo de que un individuo sano desarrolle la enfermedad durante el periodo estudiado. Al ser una proporción, carece de unidades de tiempo propias: siempre debe acompañarse del periodo de observación, porque una incidencia acumulada del 3 % en un año no equivale a un 3 % en diez. Por expresar precisamente esa probabilidad, la incidencia acumulada recibe también el nombre de riesgo en la literatura epidemiológica. La tasa de incidencia, también llamada densidad de incidencia, sustituye ese denominador por la suma de los periodos de tiempo que cada persona ha permanecido en riesgo de enfermar, expresados en unidades de tiempo-persona, personas-año por ejemplo. No mide un riesgo acumulado, sino una velocidad: cuántos casos nuevos surgen por cada unidad de tiempo de observación disponible. Los estudios de cohortes recurren a esta forma de cálculo cuando el seguimiento no es uniforme entre los participantes, una circunstancia habitual en los seguimientos prolongados. La incidencia y la prevalencia se confunden con frecuencia porque ambas cuantifican la presencia de una enfermedad en una población, pero miden cosas distintas. La incidencia solo cuenta casos nuevos: mide un flujo, la entrada de personas sanas al estado de enfermedad. La prevalencia fotografía, en cambio, el número total de casos existentes, nuevos y antiguos, en un momento o un periodo dado, sin distinguir cuándo empezó la enfermedad. Esa diferencia tiene consecuencias prácticas. Una infección aguda grave y de curso breve puede registrar una incidencia elevada sin que la prevalencia llegue a acumularse, porque los casos se resuelven, por curación o por fallecimiento, casi tan rápido como aparecen. Ocurre lo contrario con las enfermedades crónicas: suman relativamente pocos casos nuevos cada año, pero como la duración de la enfermedad es larga, los casos se van acumulando y la prevalencia resulta muy superior a la incidencia anual. De manera aproximada, la prevalencia de una enfermedad depende tanto de su incidencia como de su duración media, una relación que los epidemiólogos expresan de forma simplificada como prevalencia igual a incidencia multiplicada por duración. No exactamente. Fuera del ámbito médico, la Real Academia Española recoge la incidencia como un acontecimiento que sobreviene en el curso de un asunto, y también como la influencia que algo ejerce sobre otra cosa, la incidencia del clima sobre las cosechas, por ejemplo. El sentido epidemiológico es una acepción especializada de esa misma raíz latina: algo que sobreviene sobre una población que antes estaba libre de ello. La incidencia acumulada no puede superar esa cifra: al ser una proporción de personas que enferman entre las que podían enfermar, el 100 % es su límite teórico. Sirve, sobre todo, para estimar el riesgo de una población y para detectar cambios en la frecuencia de una enfermedad a lo largo del tiempo. Un aumento sostenido de la incidencia por encima de lo esperado es, de hecho, uno de los criterios que definen una epidemia. También permite comparar poblaciones de tamaños distintos: expresar los casos nuevos por cada 100.000 habitantes y año hace posible comparar la incidencia de un mismo tipo de cáncer entre dos países con censos muy diferentes. En investigación, la incidencia es además la base para calcular medidas de asociación entre exposiciones y enfermedades, como el riesgo relativo, que compara la incidencia de un grupo expuesto a un factor con la de un grupo no expuesto. Sin el denominador poblacional y sin el periodo de tiempo, un número de casos nuevos aislado no permite comparar nada entre sí. Depende del tipo de evento y de los datos disponibles. Las enfermedades sometidas a vigilancia epidemiológica continua suelen expresarse en tasas de incidencia por unidades de tiempo-persona. Los estudios de cohortes con un periodo de seguimiento fijo para todos los participantes, en cambio, recurren con más frecuencia a la incidencia acumulada.Qué es la incidencia
Cómo se mide: incidencia acumulada y tasa de incidencia
Diferencia entre incidencia y prevalencia
Preguntas frecuentes
¿"Incidencia" significa lo mismo en el lenguaje habitual que en medicina?
¿Puede la incidencia acumulada superar el 100 %?
¿Para qué sirve calcular la incidencia de una enfermedad?
¿Se calcula igual la incidencia para todas las enfermedades?
Referencias
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