DICCIONARIO MÉDICO
Hematoma subperióstico
El hematoma subperióstico es la acumulación de sangre entre el periostio, la membrana que recubre el hueso, y la superficie ósea sobre la que se asienta. Al despegarse, el periostio delimita la colección y le da un contorno bien definido. Puede formarse en distintos huesos: el ejemplo más conocido es el cráneo del recién nacido, donde recibe el nombre de cefalohematoma, pero también aparece en la órbita o en los huesos largos y a cualquier edad. La palabra reúne el prefijo sub (debajo) y periostio, del griego perí (alrededor) y ostéon (hueso). Designa la sangre que se aloja debajo de esa membrana. El periostio es una vaina de tejido conjuntivo que envuelve la parte externa del hueso y participa en su nutrición y reparación. En la mayoría de las superficies óseas está firmemente adherido, de manera que la sangre no dispone de un plano fácil por donde extenderse. Cuando un vaso se rompe en esa interfaz, la sangre tiene que despegar el periostio del hueso para hacerse sitio, y ese despegamiento define la forma de la colección. Esa firmeza de la unión entre periostio y hueso explica el comportamiento de este hematoma. Como el periostio se inserta con fuerza en determinados puntos, la sangre no los rebasa y queda contenida entre esas inserciones. En el cráneo del recién nacido, el periostio se ancla en las suturas que separan los huesos, así que la colección no cruza de un hueso al vecino; por eso el cefalohematoma respeta las suturas. Ese mismo principio se repite en otras localizaciones: la sangre subperióstica adopta un contorno definido, distinto del difuso que muestran las colecciones de planos más superficiales. Hay zonas donde el periostio se une con menos fuerza al hueso y basta poco para despegarlo. El techo de la órbita es una de ellas. Ahí el periostio (la periórbita) solo está firmemente sujeto en las líneas de sutura, de modo que se crea un espacio potencial en el que puede desarrollarse un hematoma subperióstico orbitario. La localización craneal neonatal es la más frecuente y se trata como entidad propia: el cefalohematoma, colección subperióstica que surge en el parto y queda limitada a un solo hueso del cráneo. En el adulto no se forman hematomas subperiósticos en el cráneo, porque ahí el periostio está tan adherido a la tabla externa que no se despega. Sí ocurren en la órbita, con frecuencia en su techo, y en los huesos largos tras un traumatismo directo. El traumatismo directo es la causa más común: un golpe rompe los vasos subperiósticos y la sangre despega la membrana. Existe, sin embargo, un grupo de casos sin golpe previo. Un aumento brusco de la presión venosa de la cabeza, como el que provocan un acceso de tos, un vómito intenso o una maniobra de Valsalva, puede romper vasos frágiles, sobre todo en la órbita, donde las venas carecen de válvulas. También los trastornos que debilitan los vasos o la coagulación pueden originarlo: el escorbuto, por el déficit de vitamina C que altera la pared vascular, es un ejemplo histórico bien documentado en la infancia. En el cuero cabelludo, el plano subperióstico es el más profundo de los tres en los que puede acumularse sangre. Por encima del periostio se encuentra el espacio subgaleal, y el hematoma subgaleal que ahí se forma se extiende sin respetar los límites de cada hueso. Más superficial aún está el tejido subcutáneo. La sangre subperióstica, la más pegada al hueso, es la única de las tres que respeta las fronteras óseas. Debajo del periostio. El periostio es la membrana que recubre el hueso; su nombre viene del griego perí, alrededor, y ostéon, hueso. La sangre se sitúa entre esa membrana y la superficie del hueso. El cefalohematoma es un hematoma subperióstico, pero en una localización concreta: el cráneo del recién nacido tras el parto. El término subperióstico es más amplio y abarca la misma colección en otros huesos, como la órbita, y a cualquier edad. El cefalohematoma es una de sus formas. Porque en el adulto el periostio está firmemente adherido a la superficie del cráneo y no se despega. Esa unión tan estrecha impide que la sangre cree un espacio bajo la membrana. En el recién nacido, en cambio, esa adherencia es menor. Sí. Un aumento repentino de la presión venosa por tos, vómito o esfuerzo puede romper vasos frágiles, sobre todo en la órbita. También lo favorecen las enfermedades que alteran la coagulación o debilitan la pared de los vasos.Qué es el hematoma subperióstico
Por qué queda bien delimitado
Dónde aparece
Causas traumáticas y no traumáticas
Diferencia con las colecciones más superficiales
Preguntas frecuentes
¿Qué significa subperióstico?
¿Es lo mismo que el cefalohematoma?
¿Por qué no aparece en el cráneo de los adultos?
¿Puede formarse sin un golpe?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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