DICCIONARIO MÉDICO
Hematoma perirrenal
El hematoma perirrenal es la acumulación de sangre en el espacio perirrenal, la región que rodea al riñón por dentro de la fascia de Gerota. Se distingue del hematoma subcapsular, situado por debajo de la cápsula propia del riñón, y del hematoma pararrenal, que ocupa los compartimentos situados por fuera de la fascia. Puede originarse por un traumatismo, por la rotura de un tumor renal o por un sangrado sin causa aparente, y su reconocimiento depende casi siempre de las pruebas de imagen. En su origen, el término combina el prefijo griego perí (alrededor) con el latín ren, renis (riñón). Designa, por tanto, la sangre que se aloja alrededor del órgano sin invadir su tejido funcional. El riñón está envuelto por una cápsula fibrosa propia y, más allá de ella, por una capa de grasa que a su vez queda contenida por una envoltura conjuntiva: la fascia renal. La hoja anterior de esa fascia se conoce como fascia de Gerota y la posterior como fascia de Zuckerkandl. El espacio comprendido entre ambas, ocupado por grasa perirrenal, es el espacio retroperitoneal perirrenal donde se colecciona la sangre en esta entidad. Su forma en las imágenes ayuda a diferenciarlo. El hematoma subcapsular queda atrapado entre la cápsula y el parénquima, adopta un contorno biconvexo y aplana la superficie renal a la que comprime. El perirrenal, en cambio, se dispone alrededor del riñón, tiene límites peor definidos y tiende a desplazarlo. Esta distinción no es un matiz semántico: la sangre subcapsular puede llegar a comprimir el órgano de forma sostenida, mientras que la perirrenal se distribuye con más holgura por la grasa que la rodea. El espacio perirrenal tiene forma de cono invertido, con el vértice orientado hacia abajo y la base hacia el diafragma. Contiene el riñón, la glándula suprarrenal, la grasa que los amortigua y los vasos que entran y salen por el hilio. Los tabiques fibrosos que cruzan esta grasa, llamados septos de Kunin, condicionan cómo se reparte una colección líquida en su interior y explican el aspecto reticular que a veces adopta un hematoma reciente en la tomografía. Que la sangre quede confinada aquí tiene consecuencias. La fascia renal actúa como una barrera que, hasta cierto punto, limita la extensión del sangrado hacia otros compartimentos. Cuando el volumen es grande o la presión aumenta, esa contención se pierde y la sangre puede disecar hacia el compartimento pararrenal posterior o hacia la pelvis. Una hemorragia suprarrenal también puede ocupar parte de este territorio, ya que la glándula comparte envoltura con el riñón; conviene tenerlo presente al interpretar una colección en esta zona. El traumatismo es el origen más habitual. Un golpe directo sobre el flanco, una caída o un accidente pueden desgarrar los pequeños vasos de la grasa perirrenal o la superficie del riñón, y la sangre se acumula alrededor del órgano. En estos casos suele acompañarse de hematuria y el mecanismo de la lesión orienta desde el primer momento. Existe además una forma que aparece sin traumatismo previo. Se conoce como hemorragia retroperitoneal espontánea o síndrome de Wünderlich, en referencia al médico alemán Carl Reinhold August Wünderlich, que describió el cuadro en 1856. La causa más frecuente en estos casos es la rotura de un tumor renal, sobre todo el angiomiolipoma, un tumor benigno rico en vasos frágiles, y el carcinoma de células renales. También pueden provocarlo malformaciones vasculares, quistes, la vasculitis o el uso de anticoagulantes. La tríada clásica descrita para presentar esta hemorragia espontánea reúne dolor en el flanco, una masa palpable y signos de sangrado agudo, y lleva el nombre de tríada de Lenk. Alrededor del riñón pueden formarse colecciones de naturaleza distinta que conviene no confundir. El urinoma es una acumulación de orina extravasada, no de sangre, y aparece cuando se rompe la vía excretora. El absceso perirrenal contiene pus y traduce una infección. La fibrosis retroperitoneal engloba el riñón en tejido cicatricial. Frente a todas ellas, el rasgo que define al hematoma es su contenido: sangre coleccionada, cuya densidad en la tomografía cambia con los días a medida que el coágulo evoluciona. Una contusión renal puede coexistir con el hematoma cuando el parénquima ha sufrido el impacto sin llegar a romperse. Del griego perí, que significa alrededor, y del latín ren, riñón. Literalmente, lo que está en torno al riñón. El mismo prefijo aparece en palabras como perímetro o pericardio. No. El subcapsular se sitúa entre la cápsula fibrosa del riñón y su parénquima, con forma biconvexa, y tiende a comprimir el órgano. El perirrenal se localiza por fuera de la cápsula, dentro de la grasa que envuelve al riñón, tiene límites más difusos y lo desplaza en lugar de aplanarlo. Son dos localizaciones vecinas pero anatómicamente separadas. Es la hemorragia renal espontánea, sin traumatismo, que se colecciona en el espacio subcapsular o perirrenal. Carl von Wünderlich la describió en 1856. Detrás suele haber un tumor renal, con frecuencia un angiomiolipoma, aunque también puede deberse a causas vasculares o a la toma de anticoagulantes. Porque la fascia renal, con sus hojas anterior y posterior, forma una envoltura que limita la difusión de la colección. Actúa como un compartimento. Si el sangrado es cuantioso, esa barrera se supera y la sangre puede extenderse a los espacios vecinos.Qué es el hematoma perirrenal
Anatomía del espacio perirrenal
Causas y contexto
Diferenciación con otras colecciones renales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra perirrenal?
¿Es lo mismo un hematoma perirrenal que uno subcapsular?
¿Qué es el síndrome de Wünderlich?
¿Por qué la sangre queda contenida alrededor del riñón?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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