DICCIONARIO MÉDICO
Halotano
El halotano es un anestésico general que se administra por inhalación. Químicamente es un hidrocarburo halogenado, un derivado del etano con átomos de flúor, cloro y bromo. Marcó una época de la anestesia por ser el primer agente volátil potente que no ardía, aunque hoy ha sido desplazado por moléculas más seguras. Su código en la clasificación ATC es N01AB01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El nombre resume su química: halo- remite a los halógenos que lleva unidos y -tano procede de etano, el hidrocarburo que le sirve de esqueleto. Su fórmula, el 2-bromo-2-cloro-1,1,1-trifluoroetano, describe con exactitud esa estructura. Es un líquido incoloro de olor dulzón, volátil, que se convierte en vapor para respirarlo. La luz lo altera, así que se guarda en frascos oscuros con timol como estabilizante. No es un éter, un matiz químico que lo separa de casi todos los anestésicos inhalatorios que vinieron después. Sintetizado en 1951 por el químico Charles Suckling en los laboratorios de Imperial Chemical Industries, su caracterización farmacológica corrió a cargo de James Raventós, un investigador catalán exiliado que trabajaba entonces en el Reino Unido. Michael Johnstone lo llevó al quirófano por primera vez en Mánchester, en 1956. Su gran ventaja frente al éter y el ciclopropano saltaba a la vista: no era inflamable. En una época en que los quirófanos temían las chispas, un anestésico que no ardía cambió la práctica de la especialidad. Durante tres décadas el halotano fue el anestésico inhalatorio de referencia, administrado a millones de pacientes adultos e infantiles. Su olor suave y su falta de irritación de las vías respiratorias lo hicieron muy útil para dormir a los niños. El problema llegó por dos flancos. El primero es una lesión del hígado que puede aparecer días después de la anestesia, conocida como hepatitis por halotano: se atribuye a un metabolito que el organismo genera al procesar el fármaco y que desencadena una respuesta inmunitaria. El riesgo aumenta con exposiciones repetidas. El segundo flanco es la hipertermia maligna, una reacción rara y grave del músculo esquelético que se dispara en personas con una predisposición genética. Precisamente para detectarla se ideó la prueba de contractura con cafeína y halotano sobre una biopsia muscular. La suma de ambos riesgos, junto a la llegada de éteres halogenados que se metabolizan menos, relegó el halotano a partir de los años ochenta. Hoy predominan en los quirófanos agentes como el sevoflurano o el isoflurano. Por dos motivos que se sumaron. Su relación con una lesión hepática infrecuente pero seria y su capacidad para desencadenar hipertermia maligna en personas susceptibles restaron confianza en el fármaco. Al mismo tiempo aparecieron anestésicos halogenados que se metabolizan mucho menos y ofrecen un margen de seguridad mayor, lo que aceleró su retirada en los países con acceso a esas alternativas. Su química, sobre todo. El halotano es un hidrocarburo halogenado; el sevoflurano, el isoflurano y el desflurano son éteres halogenados. Esa diferencia estructural se traduce en menos metabolismo hepático y en una inducción y una recuperación más rápidas para los agentes modernos, que por eso lo sustituyeron. Sí, de forma residual. Su bajo coste ha mantenido cierto uso en entornos con recursos limitados y en veterinaria. Sirvió, además, como agente de comparación durante décadas: la potencia de muchos anestésicos inhalatorios se ha descrito tomándolo a él como referencia. Para situar el halotano dentro de la anestesia por inhalación, puede consultar:Qué es el halotano
Del auge al declive: hepatotoxicidad e hipertermia maligna
Preguntas frecuentes
¿Por qué dejó de usarse el halotano?
¿Qué diferencia al halotano de los anestésicos actuales?
¿Se sigue empleando en algún sitio?
Referencias
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