DICCIONARIO MÉDICO
Fractura por torsión
La fractura por torsión es la que se produce cuando un hueso largo se somete a una fuerza de rotación alrededor de su eje longitudinal. El resultado morfológico característico es un trazo en espiral que recorre la diáfisis, razón por la cual también se denomina fractura espiroidea. El término «torsión» procede del latín torsio, -onis (acción de torcer), derivado del verbo torquēre, «retorcer» o «girar». En biomecánica, describe el par de fuerzas que actúa cuando un extremo de una estructura rota respecto al otro, o cuando ambos extremos giran en sentidos opuestos. Aplicada al hueso, la torsión genera un campo de esfuerzo cortante que se distribuye en espiral a lo largo del segmento diafisario, y la fractura sigue fielmente esa distribución. Para que se produzca esta fractura se requiere que un extremo del hueso permanezca fijo, ya sea por el peso del cuerpo o por la sujeción articular, mientras el otro extremo recibe una fuerza que lo hace girar. Un ejemplo típico es el esquiador cuyo pie queda atrapado en la fijación: el cuerpo rota sobre la pierna y la tibia soporta una torsión que puede superar su resistencia. En la práctica, rara vez interviene un mecanismo de torsión puro. Lo habitual es que se combine con un componente de flexión y, en ocasiones, con compresión axial. Cuando predomina la torsión, el trazo resultante describe una espiral limpia; si se añade flexión, puede aparecer un fragmento triangular intermedio (la llamada fractura en «ala de mariposa»). Los dos términos se refieren a la misma realidad vista desde ángulos distintos. «Fractura por torsión» alude al mecanismo (la fuerza de rotación), mientras que «fractura espiroidea» describe la morfología del trazo (una espiral que asciende por la cortical). En la bibliografía ortopédica clásica, autores como Watson-Jones ya señalaban que buena parte de las fracturas clasificadas como oblicuas son en realidad espiroideas producidas por torsión, y que solo un análisis cuidadoso de la radiografía en dos proyecciones permite distinguirlas. Tibia y peroné concentran la mayoría de los casos, porque el pie fijado al suelo convierte la pierna en un segmento vulnerable a la rotación del tronco. El húmero es la segunda localización relevante: una caída con el brazo en extensión y rotación puede generar torsión suficiente sobre la diáfisis humeral. En el fémur, las fuerzas de torsión suelen ir acompañadas de componentes axiales de gran energía, lo que con frecuencia da lugar a patrones combinados. Del latín torquēre, cuyo participio pasado tortus dio lugar a torsio. La voz pasó a las lenguas romances y al inglés con el mismo significado: giro forzado de una estructura sobre su propio eje. Depende de la energía del traumatismo y de la longitud del trazo espiral. Las fracturas espiroideas de baja energía en la tibia, frecuentes en niños que tropiezan al caminar (la llamada toddler's fracture), tienen buen pronóstico. Las producidas por traumatismos de alta energía, como un accidente de esquí, pueden generar trazos largos con mayor desplazamiento. No exactamente. La fractura oblicua presenta un trazo diagonal que cruza la diáfisis en un solo plano, mientras que la producida por torsión describe una espiral que envuelve al hueso. En la radiografía anteroposterior ambas pueden parecer similares; es la proyección lateral la que permite apreciar el recorrido helicoidal del trazo espiroideo.Qué es una fractura por torsión
Mecanismo de producción
Relación con la fractura espiroidea
Localizaciones más frecuentes
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término «torsión»?
¿Es siempre grave una fractura por torsión?
¿Es lo mismo una fractura por torsión que una fractura oblicua?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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