DICCIONARIO MÉDICO

Fractura por sobrecarga

La fractura por sobrecarga (también llamada fractura por estrés o fractura por fatiga) es una rotura parcial o completa del hueso producida por la acumulación de cargas mecánicas repetitivas, cada una de ellas insuficiente por sí sola para provocar la fractura. Se localiza con mayor frecuencia en los huesos de las extremidades inferiores, sobre todo en los metatarsianos y la tibia.

Qué es una fractura por sobrecarga

A diferencia de la fractura aguda, que se produce por un impacto único de alta energía, la fractura por sobrecarga es el resultado de un desequilibrio entre la carga mecánica acumulada y la capacidad del hueso para remodelarse. Cada ciclo de carga genera microdaño en el tejido óseo; cuando el ritmo de reparación no alcanza al de deterioro, las microfisuras confluyen hasta formar un trazo de fractura detectable.

El concepto se debe al médico militar prusiano Carl Breithaupt, quien en 1855 describió una afección que denominó Fussgeschwulst («tumefacción del pie») en reclutas sometidos a marchas prolongadas. Breithaupt observó dolor e hinchazón en el antepié de soldados jóvenes, sin poder confirmar la rotura ósea porque la radiografía no existía todavía. Cuatro décadas después, en 1897, Stechow obtuvo las primeras imágenes radiográficas de estas lesiones y acuñó el término «fractura de marcha» (Marschfraktur). La conexión con el esfuerzo repetitivo quedó así establecida mucho antes de que la biomecánica moderna explicara el mecanismo.

Fisiopatología del fallo por fatiga

El hueso es un tejido vivo sometido a un proceso continuo de remodelación: los osteoclastos reabsorben hueso dañado y los osteoblastos depositan matriz nueva. Durante las primeras semanas de un programa de entrenamiento intenso o de actividad física desacostumbrada, la reabsorción osteoclástica predomina sobre la formación, y la cortical sufre un debilitamiento transitorio. Si la carga persiste sin periodos de recuperación suficientes, las microgrietas se acumulan más rápido de lo que el organismo puede repararlas.

La fatiga muscular desempeña un papel complementario que no siempre se menciona. Los músculos actúan como amortiguadores que absorben parte de las fuerzas de impacto; cuando se fatigan, transfieren una proporción mayor de carga al esqueleto. Eso explica que las fracturas por sobrecarga aparezcan con más frecuencia hacia el final de sesiones de entrenamiento largas o durante las primeras semanas de instrucción militar, cuando la musculatura aún no se ha adaptado al nivel de exigencia.

Localización y factores de riesgo

Los metatarsianos (en particular el segundo y el quinto) son los huesos más afectados, seguidos de la tibia, el peroné y el hueso navicular del tarso. El calcáneo, el fémur y la pelvis se ven implicados con menor frecuencia, aunque las fracturas por sobrecarga femorales y sacras entrañan mayor complejidad por su localización y su riesgo de progresión.

Entre los factores que aumentan la probabilidad de sufrir esta lesión figuran el incremento brusco del volumen o la intensidad del ejercicio, las superficies de entrenamiento duras, el calzado inadecuado, la baja densidad mineral ósea, las alteraciones del eje biomecánico del pie y determinados déficits nutricionales. En mujeres deportistas, la asociación entre disponibilidad energética insuficiente, irregularidades menstruales y pérdida de masa ósea (la denominada tríada de la deportista femenina) constituye un escenario de riesgo bien documentado.

Relación con la fractura de Deutschländer

En los textos clásicos de habla alemana y en parte de la literatura española, la fractura por sobrecarga del metatarsiano recibe el nombre de fractura de Deutschländer, en referencia al cirujano Carl Ernst Deutschländer, que a comienzos del siglo XX estudió estas lesiones en el contexto de marchas militares. Ambos términos designan la misma entidad cuando se aplican al metatarsiano, pero «fractura por sobrecarga» tiene un alcance más amplio: abarca cualquier hueso y cualquier actividad repetitiva, no solo las marchas a pie.

Conviene también distinguir la fractura por sobrecarga de la fractura patológica. En la primera, el hueso es estructuralmente normal y cede por exceso de demanda mecánica. En la segunda, una enfermedad previa (tumor, infección, osteoporosis avanzada) ha debilitado el hueso hasta el punto de que un esfuerzo corriente basta para romperlo. Algunos autores agrupan ambas bajo el paraguas de «fracturas por insuficiencia», pero la distinción tiene valor práctico porque las implicaciones son diferentes.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre «fractura de marcha»?

De la observación de Carl Breithaupt en 1855. El médico militar prusiano atendía a reclutas con dolor e inflamación en los pies tras jornadas de marcha prolongadas. No pudo ver las fracturas porque la radiografía no se inventó hasta 1895, pero la relación con el esfuerzo repetitivo quedó documentada. El término Marschfraktur lo formalizó Stechow en 1897, cuando las imágenes radiográficas confirmaron la rotura.

¿Solo afecta a deportistas y militares?

No. Cualquier persona sometida a un aumento brusco de actividad con carga puede desarrollarla. Se han descrito fracturas por sobrecarga en trabajadores que pasan largas horas de pie, en bailarines y en personas que inician un programa de ejercicio sin progresión adecuada.

¿Por qué las radiografías iniciales pueden ser normales?

Porque el trazo de fractura es, al principio, una microgrieta cortical que no siempre resulta visible en la radiografía convencional. Los signos radiográficos (periostitis, línea de fractura, callo óseo incipiente) suelen aparecer entre dos y cuatro semanas después del inicio de los síntomas. La gammagrafía ósea y la resonancia magnética tienen mayor sensibilidad para la detección precoz.

¿Es lo mismo una fractura por estrés que una fractura por fatiga?

Depende del contexto. En la literatura anglosajona, stress fracture es el término general, y fatigue fracture se reserva para las que ocurren en hueso sano sometido a carga excesiva. En español, «sobrecarga», «estrés» y «fatiga» se emplean con frecuencia como sinónimos cuando el hueso es normal.

Referencias

  1. MSD Manual (versión para profesionales). Fracturas por estrés. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/lesiones-y-envenenamientos/lesiones-deportivas/fracturas-por-estrés
  2. March Fracture (Metatarsal Stress Fractures). StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK532289/
  3. Stress Fractures: Practice Essentials. Medscape. Disponible en: https://emedicine.medscape.com/article/1270244-overview
  4. Sharma J et al. Stress fractures in military recruits: A prospective study for evaluation of incidence, patterns of injury and invalidments out of service. J Clin Orthop Trauma. 2019;10(Suppl 1):S244-S249. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6676320/

Entradas relacionadas

  • Fractura de Deutschländer: epónimo aplicado a la fractura metatarsiana por sobrecarga descrita en soldados.
  • Fractura patológica: rotura ósea facilitada por una enfermedad previa que debilita la estructura del hueso.
  • Fractura espontánea: fractura que se produce sin traumatismo aparente o por un esfuerzo mínimo.
  • Periostio: membrana conjuntiva que envuelve la superficie ósea y participa en la reparación de fracturas.
  • Metatarsiano: cada uno de los cinco huesos largos del pie que conectan el tarso con las falanges.

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