DICCIONARIO MÉDICO
Fractura de ping-pong
La fractura de ping-pong es una depresión del cráneo neonatal en la que la bóveda se hunde sin que se produzca una discontinuidad completa del hueso. La concavidad resultante recuerda la abolladura que deja un dedo sobre una pelota de ping-pong, de donde procede el nombre. En la literatura anglosajona se denomina ping-pong fracture o pond fracture. En sentido estricto, no se trata de una fractura convencional. Las tablas interna y externa del cráneo no se rompen ni se separan: lo que ocurre es un pandeo hacia dentro de la calota, posible gracias a la escasa mineralización del hueso neonatal. El cráneo del recién nacido, todavía blando y parcialmente cartilaginoso, se comporta ante la presión como un material elástico que cede localmente en lugar de quebrarse. Esa propiedad mecánica desaparece conforme avanza la osificación durante los primeros meses de vida. Del inglés ping-pong fracture, por la analogía visual entre la depresión craneal y la marca que se forma al presionar con el pulgar la superficie de una pelota de celuloide. La voz fracture se mantiene por convención, aunque el término más preciso sería "depresión ósea" o "hundimiento craneal sin solución de continuidad." La mayoría de los casos se asocian a compresión mecánica del cráneo fetal durante el parto, ya sea contra estructuras del canal del parto, contra el promontorio sacro materno o por el uso de instrumental obstétrico (fórceps, ventosa). Existe también una variante congénita, sin antecedente traumático conocido, atribuida a lo que algunos autores denominan faulty foetal packing: la compresión prolongada de la cabeza fetal contra la pelvis materna, una prominencia uterina o las propias extremidades del feto durante las últimas semanas de gestación. Su incidencia estimada oscila entre 1 y 2,5 casos por cada 10 000 nacidos vivos. Las regiones parietal y temporal son las más afectadas, por ser las zonas de menor espesor óseo en el neonato. La osificación membranosa del cráneo no se completa al nacer. Las fontanelas y suturas abiertas permiten cierta deformabilidad fisiológica que facilita el paso por el canal del parto, pero también hacen que el hueso inmaduro responda a la presión focal con un hundimiento en copa en vez de con un trazo de fractura lineal. Esta particularidad explica por qué la lesión es casi exclusiva del período neonatal, con casos esporádicos en lactantes pequeños. Se han publicado casos excepcionales en adolescentes, siempre vinculados a hueso con mineralización anómala. En muchos neonatos con depresiones pequeñas y sin lesión intracraneal asociada, la deformación se corrige de forma espontánea durante las primeras semanas de vida a medida que el cráneo crece y se remodela. Depende del sentido que se le dé al término. No existe rotura completa del hueso, lo que la diferencia de una fractura incompleta convencional. La denominación se conserva por tradición clínica y porque la lesión se clasifica dentro del espectro de los traumatismos craneales. Sí. Cuando no hay un antecedente obstétrico claro, la depresión craneal obliga a descartar un origen traumático no accidental. La ausencia de otras lesiones, un parto documentado como difícil o una cesárea sin instrumentación orientan hacia la etiología congénita.Qué es la fractura de ping-pong
Causas de la deformación
Relación con la madurez ósea
Preguntas frecuentes
¿Se resuelve sola?
¿Es realmente una fractura?
¿Puede confundirse con maltrato infantil?
Referencias
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