DICCIONARIO MÉDICO
Fractura por compresión
La fractura por compresión es una fractura producida por una fuerza axial que comprime el hueso en sentido longitudinal, provoca el aplastamiento de su estructura trabecular y origina un acortamiento del segmento afectado con ensanchamiento en el plano perpendicular a la carga. También recibe el nombre de fractura por aplastamiento. La denominación combina el sustantivo fractūra (del latín frangĕre, romper) con el término compresión, del latín compressiō, derivado de comprimĕre (apretar, comprimir). Describe un mecanismo concreto de rotura: la fuerza actúa a lo largo del eje del hueso y lo aplasta, a diferencia de otros mecanismos que tuercen, flexionan o arrancan el tejido óseo. Cuando una carga vertical intensa incide sobre un segmento de hueso esponjoso, las trabéculas se aproximan entre sí en la dirección de la fuerza y se separan en el sentido perpendicular. El resultado es un hueso más corto y más ancho en el foco de la lesión, con un patrón de colapso que puede apreciarse en las pruebas de imagen como una pérdida de altura del segmento afectado. La localización más frecuente de este tipo de fractura es la columna vertebral, seguida del calcáneo y de las mesetas tibiales. En la columna, la fractura por compresión consiste en el colapso del cuerpo vertebral, que pierde altura de forma parcial o completa. La región torácica baja y la unión toracolumbar (entre T11 y L2, aproximadamente) concentran la mayoría de los casos, porque es la zona de transición entre un segmento rígido (la caja torácica) y otro más móvil (la columna lumbar). Esa bisagra mecánica soporta fuerzas axiales elevadas durante caídas, saltos o desaceleraciones bruscas. Existe una diferencia relevante entre la fractura por compresión simple, donde solo se afecta la columna anterior del cuerpo vertebral y el muro posterior permanece íntegro, y la fractura por estallido (burst fracture), en la que la compresión fragmenta también la pared posterior y puede comprometer el canal medular. La clasificación de Denis, propuesta en 1983, y la escala TLICS (Thoracolumbar Injury Classification and Severity Score) valoran ambos parámetros para determinar la estabilidad de la lesión. En personas jóvenes con densidad ósea normal, se necesita una fuerza considerable para producir este patrón: caídas desde altura con aterrizaje sobre los pies (que transmiten la carga axial a las vértebras lumbares y al calcáneo), accidentes de tráfico con componente vertical o eyecciones en aeronaves militares. El hueso sano resiste bien la compresión pura y, cuando cede, a menudo lo hace generando un patrón conminuto con múltiples fragmentos. La situación cambia por completo en el hueso debilitado. La pérdida de densidad mineral que acompaña al envejecimiento reduce la resistencia del tejido esponjoso vertebral hasta el punto de que una flexión forzada del tronco, un estornudo vigoroso o incluso una actividad cotidiana pueden bastar para colapsar un cuerpo vertebral. En mujeres posmenopáusicas, las fracturas vertebrales por compresión representan la manifestación más frecuente de fragilidad ósea y pueden acumularse de forma progresiva, produciendo cifosis dorsal y pérdida de talla. No siempre duelen: se estima que solo un tercio de estas fracturas llegan a diagnosticarse clínicamente. Fuera de la columna, el calcáneo es el hueso que con más frecuencia sufre fractura por compresión. En una precipitación (caída desde altura), el astrágalo se hunde en el cuerpo del calcáneo y lo aplasta, produciendo un acortamiento del talón y un ensanchamiento lateral. Las mesetas tibiales también pueden fracturarse por compresión cuando el cóndilo femoral impacta axialmente sobre el platillo tibial, mecanismo que se observa en atropellos y caídas sobre la rodilla extendida. Sí. Ambas expresiones designan el mismo patrón: un hueso que cede bajo una carga axial y se acorta por colapso de su estructura trabecular. En la literatura quirúrgica española se emplean indistintamente. Sí, y con cierta frecuencia. Cada vértebra que se colapsa desplaza la carga hacia las vértebras adyacentes, que pasan a soportar más peso del habitual. Este fenómeno, conocido en biomecánica como "efecto cascada", explica por qué una fractura vertebral por compresión multiplica el riesgo de sufrir otra en las vértebras vecinas, sobre todo cuando la calidad ósea general ya está comprometida. Son infrecuentes. El hueso pediátrico es más elástico y resiste mejor las cargas axiales. Cuando se producen, suelen deberse a traumatismos de alta energía (caídas desde altura significativa, accidentes de tráfico) y afectan típicamente a la columna torácica.Qué es una fractura por compresión
La columna vertebral como localización principal
Mecanismo y factores predisponentes
Otras localizaciones
Preguntas frecuentes
¿Fractura por compresión y fractura por aplastamiento son lo mismo?
¿Se pueden acumular varias fracturas vertebrales por compresión?
¿Pueden producirse en niños?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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