DICCIONARIO MÉDICO

Fórmula de Evans

La fórmula de Evans es la primera ecuación de reposición de líquidos para el paciente con quemaduras extensas que incorporó el peso corporal y el porcentaje de superficie corporal quemada (SCQ) como variables de cálculo. Fue publicada en 1952 por el Dr. Everett Idris Evans y colaboradores del Medical College of Virginia.

Contexto histórico

Antes de 1952, la reanimación del paciente quemado se guiaba por esquemas rudimentarios. El incendio del club nocturno Cocoanut Grove en Boston, en noviembre de 1942, con casi quinientos fallecidos, obligó a los investigadores Cope y Moore a estudiar la fisiopatología del edema por quemadura y a proponer el llamado body-weight burn budget, una pauta basada únicamente en el peso del paciente, sin ajuste por la extensión de la lesión. Aquella fórmula partía de un adulto "de tamaño normal" y sobreestimaba o infraestimaba los volúmenes en pacientes que se alejaban de esa referencia.

Everett Evans y su equipo (Purnell, Robinett, Batchelor y Martin) abordaron el problema desde un ángulo distinto. Trabajando en un contexto marcado por la amenaza de la guerra atómica, donde las quemaduras masivas eran un escenario plausible, diseñaron una ecuación que combinaba peso corporal y porcentaje de SCQ para individualizar el volumen de líquidos. La publicaron en Annals of Surgery en 1952, y durante más de una década fue el referente en las unidades de quemados de todo el mundo.

Estructura de la fórmula

Para las primeras 24 horas tras la quemadura, la fórmula de Evans calcula el volumen total sumando tres componentes: solución salina fisiológica a razón de 1 ml por kilogramo de peso por porcentaje de SCQ, una cantidad idéntica de coloide (habitualmente plasma) y 2.000 ml de suero glucosado al 5 % para cubrir las necesidades basales de agua libre. La mitad de ese volumen se administra durante las primeras ocho horas posteriores a la lesión y el resto en las dieciséis siguientes.

En las segundas 24 horas, el esquema reduce los aportes de salino y coloide a la mitad de lo calculado para el primer día, manteniendo los 2.000 ml de glucosado. Los propios autores advirtieron que, en pacientes cuya edad o SCQ superase el 50 %, los requerimientos reales solían exceder lo estimado por la ecuación y era indispensable ajustar la infusión según la respuesta clínica, sobre todo la diuresis horaria.

Relevancia y limitaciones

La contribución de Evans fue doble. Proporcionó el primer marco cuantitativo que relacionaba la extensión de la quemadura con las necesidades de líquidos, y al mismo tiempo introdujo el uso de coloides en la reanimación del quemado, partiendo de la idea, aceptada en su época, de que el shock hipovolémico por quemadura se debía ante todo a la pérdida de plasma y componentes celulares hacia la zona lesionada.

El reparto equitativo entre coloide y cristaloide resultó, sin embargo, objeto de debate. Los cirujanos del Brooke Army Medical Center desarrollaron en 1953 una versión modificada, la fórmula de Brooke, que desplazó parte del peso del coloide hacia el cristaloide. Años después, la fórmula de Parkland de Baxter y Shires (década de 1960) eliminó por completo los coloides en las primeras 24 horas. Cada una de estas evoluciones refleja un conocimiento más profundo de la permeabilidad capilar y del comportamiento del edema en la quemadura grave.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Everett Idris Evans?

Cirujano del Medical College of Virginia (Richmond, Estados Unidos). Publicó la fórmula que lleva su nombre en 1952 junto con Purnell, Robinett, Batchelor y Martin, en un artículo titulado "Fluid and electrolyte requirements in severe burns" en Annals of Surgery.

¿Se sigue usando la fórmula de Evans?

En la práctica actual ha quedado desplazada por la fórmula de Parkland y la de Brooke modificada, que son las recomendadas por la American Burn Association. La fórmula de Evans mantiene interés histórico como punto de partida de todas las ecuaciones posteriores de reanimación en quemaduras.

¿Por qué incluía coloides desde las primeras horas?

Porque en 1952 se asumía que la pérdida principal durante el shock por quemadura era de plasma, y reponerlo exigía administrar proteínas para mantener la presión oncótica intravascular. Investigaciones posteriores demostraron que, en las primeras horas, la permeabilidad capilar es tan alta que los coloides escapan igualmente al intersticio, lo que redujo su utilidad temprana.

Referencias

  1. Evans EI, Purnell OJ, Robinett PW, Batchelor A, Martin M. Fluid and electrolyte requirements in severe burns. Ann Surg. 1952;135(6):804-816. PubMed
  2. Greenhalgh DG. Burn resuscitation. J Burn Care Res. 2007;28(4):555-565. https://file.lacounty.gov
  3. Tricklebank S. Modern trends in fluid therapy for burns. Burns. 2009;35(6):757-767.
  4. Barrow RE, Jeschke MG, Herndon DN. History of fluid resuscitation for burns. Burns & Trauma. 2017;5:27. https://link.springer.com

Entradas relacionadas

  • Fórmula de Brooke: modificación militar de la fórmula de Evans con mayor proporción de cristaloides.
  • Fórmula: concepto general de fórmula en medicina, con sus acepciones química, farmacéutica y clínica.
  • Quemadura: lesión tisular causada por agentes térmicos, químicos, eléctricos o radiantes.
  • Shock hipovolémico: estado de hipoperfusión generalizada por pérdida de volumen circulante.
  • Cristaloide: solución intravenosa de moléculas pequeñas que atraviesan libremente las membranas capilares.
  • Coloide: solución que contiene partículas de alto peso molecular capaces de generar presión oncótica.

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