DICCIONARIO MÉDICO

Fórceps

El fórceps es un instrumento obstétrico articulado, con forma de tenaza, que se aplica sobre la cabeza del feto durante el periodo expulsivo del parto para facilitar su extracción vaginal mediante tracción controlada.

Qué es el fórceps

La palabra procede del latín forceps, que significaba «tenazas» y se aplicaba originalmente a las pinzas de los herreros. La etimología remite a dos raíces: for(mus), «caliente», y capere, «coger, asir», de modo que el sentido primitivo era «lo que sostiene lo caliente». En castellano se documenta como término médico desde finales del siglo XVII, y la Real Academia Española registra la voz como sustantivo masculino invariable en plural: el fórceps, los fórceps.

Se trata de un instrumento metálico compuesto por dos ramas simétricas que, una vez introducidas por separado en el canal del parto, se articulan entre sí para abrazar la cabeza fetal y permitir la tracción. Su objetivo es abreviar el periodo expulsivo imitando, en la medida de lo posible, la mecánica del parto espontáneo.

Origen y evolución histórica

Textos sánscritos del siglo XV a. C. ya mencionan instrumentos de prensión obstétrica, aunque aquellos artefactos se destinaban a la extracción de fetos muertos. Hipócrates describió un compresor craneal y Albucasis, en el siglo X, catalogó varias herramientas para partos difíciles, pero ninguna constituía un fórceps articulado en el sentido moderno.

La invención del instrumento tal como hoy se concibe se atribuye a Peter Chamberlen el Viejo (1560-1631), cirujano hugonote afincado en Inglaterra. Los Chamberlen mantuvieron el diseño en secreto durante más de un siglo: vendaban los ojos a la parturienta, hacían salir del cuarto a comadronas y sirvientas y transportaban el instrumento oculto en un cofre tallado. El secreto solo se desveló parcialmente cuando Hugh Chamberlen vendió una de las dos ramas al obstetra holandés Roonhuysen, y de forma definitiva en 1813, al hallarse varios fórceps originales bajo las tablas del suelo de la casa familiar de Woodham Mortimer Hall, en Essex.

A lo largo del siglo XVIII, obstetras como André Levret, William Smellie y Benjamin Pugh fueron añadiendo las curvaturas cefálica y pélvica que el diseño primitivo no poseía. Hoy se han descrito más de 700 variantes.

Anatomía del instrumento

Cada rama consta de cuatro segmentos funcionales. Las cucharas (o palas) son la porción que rodea la cabeza fetal; pueden ser fenestradas, es decir, con una abertura central que alivia la presión sobre el cráneo, o sólidas en algunos modelos. Las cucharas presentan una curvatura cefálica que se adapta al contorno del polo cefálico y, en la mayoría de los diseños, una curvatura pélvica que sigue el eje curvo del canal del parto.

Los vástagos conectan las cucharas con la articulación. Esta pieza varía mucho entre modelos: puede ser fija (tipo Simpson), deslizante (tipo Kielland) o de pivote libre. Por último, los mangos permiten al obstetra sujetar el instrumento y aplicar la fuerza de tracción con las dos manos.

Principales modelos

Los dos diseños de uso más extendido hoy son los de tipo Simpson y los de tipo Elliot (o Tucker-McLane). Los primeros poseen vástagos separados y cucharas alargadas que se adaptan bien a cabezas moldeadas por un trabajo de parto prolongado; los segundos, con vástagos superpuestos y cucharas más estrechas, se prefieren cuando la cabeza ha descendido sin apenas moldeamiento, como ocurre con frecuencia en multíparas.

Para situaciones de malposición fetal se recurre al fórceps de Kielland, diseñado para maniobras de rotación, y al fórceps de Barton, concebido para la detención transversa alta. Cuando la presentación es podálica y la cabeza del feto queda retenida (cabeza última), se emplea el fórceps de Piper, cuyas ramas largas y recurvadas permiten acceder al polo cefálico desde abajo. Modelos clásicos de la obstetricia centroeuropea, como el fórceps de Naegele, fueron de referencia en la práctica germánica del siglo XIX y principios del XX.

Clasificación según la altura de aplicación

La clasificación del American College of Obstetricians and Gynecologists, revisada en 1988, distingue tres niveles en función de la estación de la cabeza fetal en el momento de la aplicación. En la aplicación de salida (outlet), el cuero cabelludo es visible en el introito sin separar los labios. La aplicación baja corresponde a una estación +2 o mayor. En la aplicación media, la cabeza ha rebasado el estrecho superior pero no ha alcanzado la estación +2. La aplicación alta, con la cabeza aún por encima del plano de las espinas ciáticas, se considera hoy contraindicada.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede la palabra «fórceps»?

Del latín forceps, compuesto de for(mus) («caliente») y capere («coger»). El término designaba las tenazas con las que los herreros sujetaban el metal al rojo. La raíz for- comparte origen con furnus (horno). En español, la voz es invariable en número: se dice «el fórceps» y «los fórceps».

¿Por qué la familia Chamberlen ocultó el invento durante más de cien años?

La motivación era económica y de prestigio profesional. Los Chamberlen ejercían como cirujanos-parteros y el instrumento les permitía resolver partos que otros profesionales no podían atender. El monopolio solo se rompió de forma progresiva a lo largo del siglo XVIII, cuando diversos obstetras europeos empezaron a diseñar sus propias variantes de manera independiente.

¿Existen diferencias entre el fórceps y la ventosa obstétrica?

Sí. La ventosa obstétrica ejerce tracción por vacío sobre el cuero cabelludo, sin rodear la cabeza, mientras que el fórceps abraza el polo cefálico con sus cucharas. La ventosa no permite maniobras activas de rotación; el fórceps, en modelos como el de Kielland, sí.

¿Se siguen usando fórceps en la práctica obstétrica actual?

Depende del entorno. En muchos centros la tasa de parto instrumental ha descendido en favor de la cesárea, pero sociedades científicas como el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists siguen considerando el fórceps una herramienta válida y, en manos entrenadas, capaz de evitar cesáreas con la morbilidad que estas conllevan.

Referencias

  1. Real Academia Nacional de Medicina. Fórceps. Diccionario de términos médicos. Disponible en: dtme.ranm.es
  2. Medscape. Forceps Delivery: Background, History of the Procedure, Epidemiology. Disponible en: emedicine.medscape.com
  3. Real Academia Española. Fórceps. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed. Disponible en: dle.rae.es
  4. Dupuis O et al. Obstetrical forceps: yesterday, today and tomorrow. Gynécologie Obstétrique & Fertilité. 2005;33(12):980-985.

Entradas relacionadas

  • Fórceps de Kielland: modelo rotacional diseñado por el ginecólogo noruego Christian Kielland para maniobras de corrección de malposiciones fetales.
  • Fórceps de Naegele: modelo clásico de la obstetricia alemana del siglo XIX, asociado al tocólogo Franz Karl Naegele.
  • Ventosa obstétrica: instrumento de tracción por vacío empleado como alternativa al fórceps en el parto instrumental.
  • Episiotomía: incisión quirúrgica del periné que puede acompañar a la aplicación de fórceps.
  • Asinclitismo: inclinación lateral de la cabeza fetal respecto al eje de la pelvis, situación que puede requerir parto instrumental.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026