DICCIONARIO MÉDICO
Fonocardiografía
La fonocardiografía es u na técnica de exploración que permite captar, registrar gráficamente y analizar los sonidos producidos por el corazón durante el ciclo cardíaco. El registro resultante se denomina fonocardiograma. La palabra reúne tres elementos griegos: φωνή (phōnḗ, «sonido»), καρδία (kardía, «corazón») y γράφειν (gráphein, «escribir, registrar»). Se trata, literalmente, de la escritura de los sonidos del corazón. La técnica nació como complemento de la auscultación clásica con fonendoscopio, ante la necesidad de objetivar en un gráfico lo que el oído del explorador percibía de forma subjetiva y transitoria. Mientras que la auscultación depende de la experiencia del médico y no deja constancia permanente, la fonocardiografía transforma las vibraciones acústicas en una señal que puede medirse, compararse en el tiempo y archivarse. Esa capacidad de documentación fue lo que motivó su desarrollo a lo largo del siglo XX. Los primeros intentos de registrar los ruidos cardíacos datan de finales del siglo XIX. Willem Einthoven, conocido sobre todo por la invención del electrocardiógrafo, realizó también estudios fonocardiográficos con el electrómetro capilar, y en 1907 describió el tercer ruido cardíaco utilizando un galvanómetro de cuerda acoplado a un micrófono especial. Los equipos específicos de fonocardiografía se desarrollaron durante las décadas de 1930 y 1940. Un hito en la estandarización de la técnica fue la primera conferencia internacional celebrada en París en 1950, que estableció criterios comunes para los sistemas de registro y la nomenclatura de los hallazgos. En la década de 1960, la NASA incorporó la fonocardiografía al programa Gemini para monitorizar la función cardíaca de los astronautas durante los vuelos espaciales. Un fonocardiógrafo consta de un transductor (generalmente un micrófono piezoeléctrico) que se aplica sobre la pared torácica del paciente. Este transductor convierte las ondas acústicas generadas por la actividad valvular y el flujo sanguíneo en una señal eléctrica proporcional, que se amplifica, se filtra en el rango de frecuencias de interés (habitualmente entre 10 y 100 Hz) y se representa como una curva en función del tiempo. El registro suele obtenerse de forma simultánea con un electrocardiograma, lo que facilita correlacionar cada evento acústico con la fase correspondiente del ciclo cardíaco. Con la llegada de la ecocardiografía Doppler, que permite visualizar la anatomía y los flujos intracardíacos en tiempo real, la fonocardiografía perdió gran parte de su protagonismo como método clínico de rutina. No obstante, conserva utilidad en la enseñanza de la semiología cardíaca y en la investigación, donde ofrece un registro acústico objetivo que complementa al electrocardiograma. Los estetoscopios electrónicos de última generación incorporan funciones de fonocardiografía digital, lo que ha reavivado el interés por la técnica en el contexto de la telemedicina y la inteligencia artificial aplicada al análisis de ruidos cardíacos. No. La auscultación es la escucha directa de los sonidos corporales mediante fonendoscopio, sin dejar registro permanente. La fonocardiografía capta esos mismos sonidos, pero los transforma en una señal registrable y reproducible. De las raíces griegas φωνή («sonido»), καρδία («corazón») y γράφειν («registrar»). Significa, literalmente, «registro de los sonidos del corazón». Como exploración independiente, su uso clínico rutinario ha disminuido notablemente desde la implantación de la ecocardiografía. Sin embargo, los estetoscopios digitales con función fonocardiográfica están reintroduciéndola de forma indirecta, particularmente en la consulta a distancia y en sistemas automatizados de cribado cardíaco.Qué es la fonocardiografía
Origen y evolución de la técnica
Principio técnico
Lugar actual en la cardiología
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo fonocardiografía que auscultación?
¿De dónde procede la palabra «fonocardiografía»?
¿Se sigue utilizando esta técnica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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