DICCIONARIO MÉDICO

Flucitosina

La flucitosina (5-fluorocitosina, 5-FC) es un antifúngico sintético de la clase de las pirimidinas fluoradas, con actividad frente a Cryptococcus neoformans, varias especies de Candida y, en menor medida, Aspergillus. Funciona como profármaco: carece de actividad antifúngica por sí misma y necesita ser transformada dentro de la célula del hongo para ejercer su efecto. Sus códigos en la clasificación ATC son D01AE21 y J02AX01.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la flucitosina

Sintetizada en 1957 dentro de un programa de investigación de compuestos antitumorales, la 5-fluorocitosina no mostró actividad antineoplásica. Pasaron varios años hasta que, en 1963, estudios en modelo murino revelaron su eficacia frente a Candida albicans y Cryptococcus neoformans. Los primeros ensayos en pacientes se llevaron a cabo a finales de esa década, y la FDA aprobó su uso clínico en 1971. Es, por tanto, uno de los antimicóticos sistémicos más antiguos que siguen en uso.

Su nombre químico, 4-amino-5-fluoro-2-pirimidona (fórmula molecular C₄H₄FN₃O, peso molecular 129,1 Da), delata su parentesco con la citosina, una de las cuatro bases nitrogenadas del ADN. La diferencia es un único átomo de flúor en la posición 5 del anillo pirimidínico, suficiente para convertir una base inofensiva en un antimetabolito letal para la célula fúngica.

Un profármaco que el hongo activa en su contra

La flucitosina entra en la célula del hongo a través de una proteína de transporte específica, la citosina permeasa. Las células de los mamíferos carecen de esta enzima, lo que explica la selectividad del compuesto. Una vez dentro, la citosina desaminasa la convierte en 5-fluorouracilo (5-FU), un potente antimetabolito. A partir de aquí, el 5-FU sigue dos rutas de toxicidad: se incorpora al ARN fúngico en lugar del uracilo, alterando la síntesis de proteínas, y genera metabolitos que inhiben la timidilato sintasa, bloqueando la replicación del ADN.

Ese mecanismo tiene, sin embargo, un reverso: los hongos pueden desarrollar resistencia con relativa facilidad. Basta una mutación en el gen de la citosina permeasa para que la célula deje de captar el fármaco, o una alteración en la citosina desaminasa para que no pueda convertirlo en su forma activa. Esta fragilidad frente a la resistencia es la razón principal por la que la flucitosina rara vez se emplea sola. La combinación con otros antifúngicos reduce drásticamente la probabilidad de que aparezcan cepas resistentes durante el curso del uso clínico.

Otra característica relevante es su penetración en el líquido cefalorraquídeo: las concentraciones alcanzan aproximadamente el 80 % de los niveles séricos. Esta propiedad le confiere un papel importante en las infecciones fúngicas del sistema nervioso central, en particular la meningitis por Cryptococcus, donde se ha utilizado clásicamente en combinación con otros agentes sistémicos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no se usa la flucitosina como único fármaco?

Porque la resistencia aparece con rapidez. Los hongos pueden mutar las enzimas que necesitan para activar el fármaco, y cuando se usa en monoterapia, hasta dos tercios de los aislados pueden volverse resistentes durante la misma tanda de uso clínico. La asociación con otro antifúngico reduce ese riesgo y, en muchos casos, produce un efecto sinérgico.

¿Tiene alguna relación con la quimioterapia oncológica?

Sí, indirecta. La flucitosina se sintetizó originalmente como posible agente antitumoral, y su metabolito activo, el 5-fluorouracilo, es de hecho un quimioterápico ampliamente utilizado en oncología. La diferencia clave es que la flucitosina solo se transforma en 5-FU dentro de las células fúngicas (que poseen citosina desaminasa), mientras que las células humanas no realizan esa conversión en proporción significativa.

¿Contra qué hongos es eficaz?

Principalmente frente a especies de Cryptococcus y Candida. Frente a Aspergillus su actividad es más limitada y variable. No tiene utilidad frente a los hongos dimórficos endémicos ni frente a Pneumocystis. La criptococosis meníngea es, históricamente, la indicación donde más evidencia acumula.

Referencias

  1. National Center for Biotechnology Information (NCBI/NIH). Flucytosine. StatPearls, 2024.
  2. Vermes A et al. Flucytosine: a review of its pharmacology, clinical indications, pharmacokinetics, toxicity and drug interactions. J Antimicrob Chemother. 2000;46(2):171-179.
  3. Loyse A et al. Flucytosine and cryptococcosis: time to urgently address the worldwide accessibility of a 50-year-old antifungal. J Antimicrob Chemother. 2013;68(11):2435-2444.
  4. National Center for Biotechnology Information (NCBI/NIH). Molecular Mechanisms of 5-Fluorocytosine Resistance in Yeasts and Filamentous Fungi. J Fungi. 2021;7(11):909.

Entradas relacionadas en el diccionario

Para ampliar información sobre los antifúngicos y las micosis sistémicas:

  • Antifúngico: fármaco empleado frente a infecciones causadas por hongos.
  • Criptococosis: infección por Cryptococcus, con especial gravedad cuando afecta a las meninges.
  • Profármaco: sustancia que requiere transformación metabólica para adquirir actividad farmacológica.

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