DICCIONARIO MÉDICO
Flap de Boari
El flap de Boari (o colgajo de Boari) es una técnica quirúrgica urológica en la que se talla un flap de pared de la vejiga urinaria y se tubulariza para sustituir un segmento largo del uréter distal que se ha perdido o estenosado. Permite realizar una anastomosis sin tensión cuando la longitud del defecto ureteral impide el reimplante directo del uréter en la vejiga. Achille Boari, cirujano italiano, describió el procedimiento en 1894 trabajando con modelos caninos. Sus experimentos buscaban resolver un problema concreto: cuando se pierde un tramo extenso del uréter inferior (entre 8 y 15 cm), el cabo proximal sano queda demasiado alto para alcanzar la vejiga sin tracción. Boari propuso tallar un colgajo con base pediculada de la cara anterior o lateral de la vejiga, tubularizarlo y anastomosarlo al extremo ureteral sano. Las primeras aplicaciones en pacientes las llevó a cabo Ockerblad en 1936, para reparar una lesión ureteral iatrogénica tras histerectomía. La técnica se conoce también como operación de Boari-Casati, en reconocimiento a Casati, que colaboró con Boari en los trabajos experimentales originales. Se traza un rectángulo de pared vesical con base ancha para preservar su irrigación a partir de las ramas vesicales de la arteria iliaca interna. Ese rectángulo se levanta, se enrolla sobre sí mismo formando un tubo y se sutura longitudinalmente. El extremo abierto del tubo resultante se anastomosa al uréter sano, previa espatulación de este para ampliar la boca de la unión. Por el interior se deja un catéter ureteral (habitualmente un doble J) que tutoriza la anastomosis durante las semanas de cicatrización. La vejiga se cierra sobre sí misma. Un detalle técnico que condiciona el éxito es la capacidad vesical. Si la vejiga es pequeña (por ejemplo, por irradiación pélvica previa o por cistoplastia previa), el colgajo que se puede obtener es insuficiente y la técnica puede no ser viable. También se asocia con frecuencia al procedimiento de psoas hitch, en el que la vejiga se fija al tendón del psoas para reducir la distancia que debe cubrir el colgajo. La estenosis o la pérdida de sustancia del uréter distal pueden deberse a lesión quirúrgica inadvertida (sobre todo durante cirugía ginecológica), radioterapia pélvica, litiasis enclavada con daño de la pared o tumores del uréter. Para defectos cortos (3-4 cm), basta con un reimplante ureteral directo; para defectos de longitud intermedia (6-10 cm), la maniobra de psoas hitch suele ser suficiente. El flap de Boari se reserva para defectos más extensos, entre 10 y 15 cm, donde ninguna de las opciones anteriores consigue una anastomosis libre de tensión. Desde los años 2000, la técnica se ha adaptado con éxito al abordaje laparoscópico e incluso al robótico. Por Achille Boari, el cirujano italiano que diseñó la técnica en experimentos con perros en 1894. El término flap (colgajo) alude al fragmento de pared vesical que se talla y se tubulariza para reemplazar el uréter dañado. No exactamente. El reimplante ureteral consiste en reinsertar el extremo del uréter en la vejiga de forma directa. El flap de Boari se usa precisamente cuando ese reimplante directo no es posible, porque la distancia entre el cabo ureteral sano y la vejiga es demasiado grande. El colgajo vesical actúa como un puente que acorta esa distancia. Sí. Desde la primera publicación de la técnica laparoscópica en 2001, múltiples series han confirmado resultados comparables a los de la cirugía abierta, con la ventaja añadida de una recuperación postoperatoria más rápida. La asistencia robótica se incorporó en 2008 y ha ganado terreno en los centros que disponen de esa tecnología.Origen de la técnica
Principio quirúrgico
Contexto dentro de la cirugía ureteral
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama flap de Boari?
¿Es lo mismo que un reimplante ureteral?
¿Se puede realizar por laparoscopia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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