DICCIONARIO MÉDICO
Fístula faringocutánea
Una fístula faringocutánea es una comunicación patológica entre la luz de la faringe y la superficie cutánea del cuello a través de un trayecto fistuloso. Constituye la complicación posquirúrgica más frecuente de la laringectomía total y se manifiesta típicamente por la salida de saliva a través de la herida cervical. El término combina el griego phárynx (φάρυγξ, «garganta», «faringe») con el latín cutis («piel») y el sufijo -ánea. Designa un conducto no planificado que pone en contacto la mucosa faríngea con la piel del cuello, permitiendo que secreciones orofaríngeas (principalmente saliva) se filtren hacia el exterior. Se clasifica como fístula externa porque uno de sus extremos se abre en la superficie corporal. Dentro de la cirugía de cabeza y cuello, recibe con frecuencia las siglas FFC (fístula faringocutánea) o, en la literatura anglosajona, PCF (pharyngocutaneous fistula). La laringectomía total implica la extirpación completa de la laringe y la reconstrucción del defecto faríngeo resultante mediante sutura directa de los bordes mucosos. Si esa línea de cierre falla, el contenido de la neofaringe se extravasa al tejido cervical y acaba encontrando una vía de salida cutánea. La fístula suele manifestarse alrededor del sexto día posoperatorio, aunque el intervalo de aparición es variable. Las cifras de incidencia publicadas oscilan ampliamente, desde valores inferiores al 3 % hasta el 65 %, según la serie consultada. Esta dispersión refleja diferencias reales en las poblaciones operadas, en las técnicas de cierre faríngeo empleadas y en los criterios que cada grupo utiliza para definir la fístula (algunos incluyen fugas transitorias que se resuelven en pocos días; otros solo cuentan las que requieren reintervención). La radioterapia previa sobre el campo quirúrgico es el factor más consistente en la literatura. La irradiación compromete la microcirculación de los tejidos cervicales y reduce su capacidad de cicatrización. Cuando la laringectomía se realiza como rescate tras un protocolo de quimiorradioterapia previo, la tasa de fístulas es significativamente mayor que en la cirugía primaria. Otros factores recogidos en distintas series incluyen la extensión de la resección faríngea (cuanta más mucosa se reseca, mayor tensión en la sutura de cierre), el estado nutricional deficiente, la diabetes mellitus, la anemia preoperatoria y la necesidad de haber realizado una traqueostomía previa. La infección de la herida quirúrgica cervical aparece asociada de forma recurrente, aunque resulta difícil separar si actúa como causa o como consecuencia de la fuga salival. No. Puede producirse después de cualquier intervención que abra la faringe o la hipofaringe: faringolaringectomías parciales, resecciones de tumores hipofaríngeos con reconstrucción mediante colgajos y, de forma más rara, tras una intubación prolongada que erosione la pared faríngea posterior. La laringectomía total es, con mucho, el contexto más frecuente, pero no el único. La clave es el origen faríngeo del trayecto. Una fístula de un conducto salival (por ejemplo, del conducto de Stenon) o una fístula traqueal producen también drenaje cervical, pero el contenido y el punto de partida son distintos. En la faringocutánea, el signo más orientador es la salida de saliva deglutida o de alimento líquido por el orificio cervical coincidiendo con los intentos de deglución. Depende de su extensión y evolución. Algunas fístulas faringocutáneas de pequeño calibre cierran de forma espontánea con medidas conservadoras (aspiración, compresión, nutrición enteral). Las de mayor tamaño pueden requerir reparación quirúrgica con colgajos locales o microquirúrgicos, y las complicaciones potenciales de una fuga salival prolongada en el cuello (infección profunda cervical, erosión de vasos) hacen que ninguna se considere trivial.Qué es una fístula faringocutánea
Relación con la laringectomía total
Factores que favorecen su aparición
Preguntas frecuentes
¿Solo aparece tras laringectomía?
¿Qué la distingue de otras fístulas cervicales?
¿Es siempre una complicación grave?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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