DICCIONARIO MÉDICO
Fijación vertebral
La fijación vertebral es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se estabilizan uno o varios segmentos de la columna vertebral con implantes metálicos (tornillos pediculares, barras, placas, cajas intersomáticas), generalmente asociado a una artrodesis que busca la fusión ósea definitiva entre las vértebras instrumentadas. El término une dos conceptos directos: fijación (del latín fixus, «sujeto, inmóvil») y vertebral (del latín vertebra, «articulación, pieza que gira»). En la práctica clínica se refiere a la instrumentación que inmoviliza un segmento de la columna para corregir una inestabilidad, aliviar la compresión neurológica o mantener una corrección tras una descompresión quirúrgica. Aunque a menudo se emplea como sinónimo de artrodesis, los conceptos no son idénticos: la artrodesis es la fusión ósea, y la fijación vertebral es el armazón metálico que la sostiene mientras el hueso consolida. La columna vertebral distribuye cargas axiales, soporta movimientos de flexión, extensión, rotación y lateralización, y protege la médula espinal. Cuando un segmento pierde estabilidad (por degeneración discal, fractura, tumor o infección), la fijación vertebral sustituye temporalmente la función de soporte mientras la biología del injerto óseo produce la fusión. El sistema más extendido en la columna toracolumbar consiste en tornillos pediculares, que se introducen a través del pedículo hasta el cuerpo vertebral, conectados entre sí por barras longitudinales. Cada tornillo se ancla en el hueso cortical del pedículo y en el esponjoso del cuerpo, proporcionando una fijación tridimensional muy sólida. Paul Harrington introdujo las primeras barras de distracción para la escoliosis en la década de 1960; después, los sistemas de Cotrel-Dubousset (1984) incorporaron la fijación segmentaria con tornillos y ganchos que permitía corregir deformidades en los tres planos del espacio. En la columna cervical, la instrumentación varía. Por vía anterior, se emplean placas atornilladas al cuerpo vertebral tras colocar una caja intersomática o un injerto. Por vía posterior, los tornillos de masa lateral o los tornillos transpediculares cervicales (más exigentes técnicamente) se unen mediante barras cortas. La elección del abordaje depende de la localización de la patología, del número de niveles afectados y de la experiencia del equipo quirúrgico. Tradicionalmente, la fijación vertebral se concibe como paso previo e indisociable de la artrodesis: los implantes inmovilizan el segmento y el injerto óseo (autólogo, de banco o sintético) rellena el espacio para que, a lo largo de meses, el hueso nuevo fusione las vértebras. Sin embargo, en las últimas décadas se han desarrollado sistemas de fijación dinámica que pretenden estabilizar el segmento sin eliminar completamente el movimiento. Barras con mecanismo elástico o articulado, y dispositivos interespinosos, buscan reducir la sobrecarga del segmento adyacente que a veces aparece tras una fusión rígida. Los resultados a largo plazo de estos sistemas continúan en evaluación. Los tornillos y barras se fabrican en aleaciones de titanio, que combinan resistencia mecánica con compatibilidad con la resonancia magnética. Las cajas intersomáticas, que se insertan en el espacio discal para restaurar la altura y facilitar la fusión, pueden ser de titanio poroso, poliéter-éter-cetona (PEEK) o materiales compuestos. Una innovación relevante ha sido la incorporación de sistemas de navegación intraoperatoria (basados en tomografía o fluoroscopia 3D) y de robótica, que mejoran la precisión en la colocación de los tornillos pediculares y reducen el riesgo de lesión neurovascular. Sí, en lenguaje coloquial esa expresión se refiere casi siempre a una fijación vertebral con tornillos pediculares. Lo que el paciente percibe como «tornillos» es, en realidad, un sistema completo de tornillos, barras y, a menudo, una caja intersomática con injerto óseo. No, salvo complicaciones. A diferencia de las placas y clavos de las fracturas de extremidades, la instrumentación vertebral suele permanecer de por vida. La retirada solo se plantea si un tornillo migra, se afloja o causa dolor mecánico demostrado. El principio es el mismo (estabilizar hueso con metal), pero la anatomía impone diferencias notables. En la columna, los tornillos se insertan muy cerca de la médula espinal, lo que exige una precisión milimétrica. El objetivo final también difiere: mientras que en una fractura de extremidad se busca la consolidación del hueso fracturado, en la columna se persigue la fusión entre vértebras que originalmente eran móviles entre sí.Qué es la fijación vertebral
Principio mecánico y tipos de instrumentación
Relación con la artrodesis y la fijación dinámica
Materiales y navegación
Preguntas frecuentes
¿La fijación vertebral es lo mismo que «poner tornillos en la columna»?
¿Se retiran después los implantes?
¿En qué se diferencia de la fijación interna de una fractura de brazo o pierna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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