DICCIONARIO MÉDICO
Fascitis
La fascitis es un proceso inflamatorio que afecta a una o varias fascias del organismo. La fascia es una lámina de tejido conectivo fibroso que envuelve músculos, órganos y estructuras vasculonerviosas, y su inflamación puede obedecer a causas mecánicas, infecciosas o autoinmunitarias. Existen formas localizadas muy frecuentes, como la fascitis plantar, y formas graves de rápida progresión, como la fascitis necrosante. El término fascitis procede del latín científico fascia (faja, banda) y el sufijo griego -itis (ἶτις, inflamación). La Real Academia Nacional de Medicina recoge la voz como «inflamación de una fascia», y en la práctica clínica se utiliza para designar cualquier cuadro en el que la lesión predominante asienta sobre el tejido fascial, independientemente de que el mecanismo sea propiamente inflamatorio o, como ocurre en muchas formas crónicas, degenerativo. Las fascias forman un entramado continuo que se extiende por todo el cuerpo: desde las capas superficiales que recubren los músculos hasta las láminas profundas que compartimentan vísceras y espacios vasculares. Cuando una de estas estructuras se lesiona, la respuesta tisular puede incluir infiltrado inflamatorio, edema, proliferación fibroblástica y, en las formas infecciosas, necrosis progresiva. En las fascitis de origen mecánico (la plantar es el ejemplo más habitual), la sobrecarga repetida sobre la inserción de la fascia provoca microrroturas del colágeno. La respuesta reparadora inicial genera edema e infiltrado inflamatorio local; si el estímulo persiste, el cuadro evoluciona hacia una degeneración del colágeno con engrosamiento y desorganización de las fibras, un proceso que algunos autores prefieren denominar fasciosis o fasciopatía porque los hallazgos histológicos ya no corresponden a una inflamación activa. Las formas infecciosas siguen un mecanismo radicalmente distinto. Bacterias que acceden al plano fascial a través de una herida, una intervención quirúrgica o por diseminación hematógena liberan toxinas y enzimas que destruyen el tejido de forma acelerada. La trombosis de la microvasculatura agrava la isquemia y facilita la extensión de la necrosis. El resultado puede ser una infección necrosante de tejidos blandos con repercusión sistémica grave. En función de su etiología, las fascitis se agrupan en tres categorías principales: Fascitis mecánicas o por sobrecarga. La más conocida es la fascitis plantar, que afecta a la aponeurosis de la planta del pie en su inserción sobre el calcáneo. Es la causa más frecuente de talalgia en adultos y presenta una prevalencia a lo largo de la vida cercana al 10 % de la población general. Otras localizaciones, como la fascitis plantar lateral o la palmar, son considerablemente menos frecuentes. Fascitis infecciosas. La fascitis necrosante constituye la forma más grave. Puede ser polimicrobiana (tipo I, la más frecuente) o monomicrobiana, causada sobre todo por Streptococcus pyogenes (tipo II). La gangrena de Fournier, que afecta al periné y los genitales, es una variante topográfica de fascitis necrosante con entidad propia. Fascitis de mecanismo inmunitario. La fascitis eosinofílica, descrita por Shulman en 1974, es un síndrome esclerodermiforme poco frecuente que cursa con induración simétrica de la piel y el tejido subcutáneo de las extremidades, eosinofilia periférica y engrosamiento fibrótico de la fascia profunda. No guarda relación con la esclerodermia sistémica. Es habitual que estos tres términos se confundan porque comparten raíz. La fascitis designa la inflamación (o la lesión degenerativa) de la fascia; la fasciotomía es la incisión quirúrgica de una fascia, generalmente para aliviar un síndrome compartimental, sin retirar tejido; y la fasciectomía implica la resección parcial o completa de la fascia afectada, como se practica en la contractura de Dupuytren o en el desbridamiento de una fascitis necrosante. El nombre se acuñó cuando se asumía que toda lesión fascial dolorosa era inflamatoria. Los estudios histológicos posteriores demostraron que en las formas crónicas, particularmente en la fascitis plantar de larga evolución, predomina la degeneración del colágeno sobre el infiltrado inflamatorio. Pese a ello, el término fascitis se ha mantenido en la nomenclatura por tradición y porque el cuadro clínico inicial sí suele incluir un componente inflamatorio. No. La fascitis implica un proceso con componente inflamatorio activo; la fasciosis describe una degeneración crónica del colágeno fascial sin infiltrado inflamatorio significativo. En la práctica, muchos cuadros de fascitis plantar evolucionan hacia una fasciosis si persiste la sobrecarga, y la distinción influye en la elección del abordaje clínico. Solo comparten el nombre del tejido afectado. La fascitis plantar es un proceso mecánico benigno, localizado en la planta del pie y de curso prolongado. La fascitis necrosante es una infección bacteriana de progresión rápida, potencialmente mortal, que puede asentarse en cualquier fascia del organismo. Ni la etiología, ni el pronóstico ni el manejo son comparables. Sí, aunque es muy infrecuente. La mayoría de los casos se concentran entre la cuarta y la quinta décadas de la vida, con distribución similar entre ambos sexos.Qué es la fascitis
Mecanismo de la lesión fascial
Clasificación de las fascitis
Diferencia entre fascitis, fasciotomía y fasciectomía
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama fascitis si muchas veces no hay inflamación?
¿Son lo mismo fascitis y fasciosis?
¿La fascitis plantar y la fascitis necrosante guardan alguna relación?
¿Existe la fascitis eosinofílica en niños?
Referencias
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