DICCIONARIO MÉDICO

Fasciotomía

La fasciotomía es la sección quirúrgica de una fascia para aliviar la presión acumulada dentro de un compartimento muscular. Constituye la intervención de referencia en el síndrome compartimental agudo y se emplea también de forma electiva en el síndrome compartimental crónico de esfuerzo.

Qué es la fasciotomía

El término une el latín fascia (del griego phaskía, φασκία, «banda, faja») con el griego tomḗ (τομή, «corte, incisión»). El sufijo -tomía aparece en toda la terminología quirúrgica para indicar sección de un tejido: laparotomía, toracotomía, tenotomía. Aplicado a la fascia, designa la apertura deliberada de la envoltura conectiva que delimita los compartimentos musculares.

Las fascias que rodean los grupos musculares de las extremidades son poco distensibles. Cuando la presión dentro de uno de esos compartimentos se eleva por encima de un umbral (generalmente por encima de 30 mmHg, o cuando la diferencia con la presión diastólica baja de 30 mmHg), los capilares se colapsan, el músculo deja de recibir oxígeno y el nervio pierde su conducción. Si esa situación se mantiene más allá de unas horas, la lesión se vuelve irreversible. La fasciotomía corta esa cadena interrumpiendo la causa mecánica: al seccionar la fascia, el compartimento se expande y la perfusión se restablece.

Indicaciones y variantes técnicas

En el síndrome compartimental agudo (postraumático, postisquémico, por aplastamiento o tras cirugía prolongada con torniquete), la fasciotomía se realiza con carácter de urgencia. La pierna es la localización más frecuente, y la técnica clásica emplea dos incisiones cutáneas longitudinales para acceder a los cuatro compartimentos: anterior, lateral, posterior superficial y posterior profundo. La piel y la fascia se dejan abiertas; el cierre se difiere varios días, cuando la presión ha descendido y el edema ha remitido.

En el antebrazo, la incisión sigue la línea curvilínea que va del epicóndilo medial hasta el túnel carpiano, con lo que se descomprimen los compartimentos volar y dorsal. Existen también fasciotomías del pie, de la mano y, con menor frecuencia, del muslo o el glúteo.

Para el síndrome compartimental crónico de esfuerzo, habitual en corredores y militares, la fasciotomía se planifica de forma electiva. Las técnicas miniinvasivas guiadas por ecografía permiten realizar la liberación a través de incisiones de 1 a 2 cm con anestesia local, lo que ha acortado considerablemente el período de recuperación frente a la vía abierta convencional.

Fasciotomía plantar

El término fasciotomía se aplica también a la sección parcial de la fascia plantar en el contexto de la fascitis plantar refractaria al tratamiento conservador. En esta indicación, el objetivo no es descomprimir un compartimento, sino liberar la tensión mecánica de la aponeurosis plantar sobre el calcáneo. La relación con la fasciotomía descompresiva es solo nominal; la fisiopatología y el contexto clínico son completamente distintos.

Diferenciación con otros procedimientos fasciales

La fasciotomía se distingue de la fasciectomía, que reseca un fragmento de fascia patológica en lugar de limitarse a cortarla (como en la enfermedad de Dupuytren). También se diferencia de la fasciorrafia, que es precisamente la operación inversa: suturar una fascia desgarrada o abierta. En muchos casos, semanas después de una fasciotomía descompresiva, el cierre del defecto exige una fasciorrafia diferida o, si los bordes se han retraído demasiado, un injerto cutáneo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo puede esperar un síndrome compartimental antes de la fasciotomía?

Poco. El consenso general sitúa el límite de tolerancia en torno a las seis horas de isquemia muscular mantenida, aunque lesiones parciales ya aparecen antes. Cada hora de retraso empeora el pronóstico funcional y aumenta el riesgo de secuelas permanentes o de necesidad de amputación.

¿La fasciotomía deja la herida abierta?

En la variante urgente, sí. Intentar cerrar la piel y la fascia en el mismo acto quirúrgico reintroduciría la compresión que se pretende resolver. Las heridas se cubren con apósitos de cierre asistido por vacío y se revisan cada 48 a 72 horas. El cierre definitivo se realiza cuando la presión ha bajado, habitualmente entre el tercer y el séptimo día.

¿Qué secuelas puede dejar?

La complicación más visible es la cicatriz longitudinal extensa. Si el cierre se difiere mucho, puede quedar un área que necesite injerto cutáneo. También se han descrito hernias musculares a través de fascia no reparada, piel seca y alteraciones de sensibilidad en la zona de la incisión. Cuando la fasciotomía se practica a tiempo, la recuperación funcional del músculo y del nervio suele ser completa.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Síndrome compartimental. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: medlineplus.gov
  2. Fasciotomía. Wikipedia, la enciclopedia libre. Disponible en: es.wikipedia.org
  3. Mondragón Carrillo de Albornoz, G. et al. Cierre de heridas y fasciotomías: técnica cuerda de arco. Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana. 2019; 45(2). Disponible en: scielo.isciii.es
  4. Diccionario médico Maestranza. Fasciotomía: sección quirúrgica de una fascia. Disponible en: cmaestranza.com

Entradas relacionadas en el diccionario

  • Fascia: lámina de tejido conectivo denso que forma los compartimentos musculares liberados en la fasciotomía.
  • Síndrome compartimental: aumento patológico de la presión dentro de un compartimento fascial, indicación principal de fasciotomía de urgencia.
  • Fasciorrafia: sutura quirúrgica de una fascia, empleada a veces como cierre diferido tras fasciotomía.
  • Fasciodesis: fijación quirúrgica de una fascia a hueso o ligamento para estabilizar una articulación.
  • Fascitis: inflamación de una fascia; su variante plantar refractaria puede requerir fasciotomía parcial.
  • Fasciectomía: resección de un segmento fascial patológico; la fasciotomía, en cambio, se limita a incidir la fascia sin extirpar tejido.

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