DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome compartimental

El síndrome compartimental es el aumento de presión dentro de un compartimento osteofascial, un espacio cerrado y poco distensible que agrupa músculos, nervios y vasos sanguíneos, hasta un punto en el que compromete la perfusión de los tejidos que contiene. Puede afectar a cualquier compartimento del organismo, aunque la pierna y el antebrazo son, con diferencia, las localizaciones más habituales.

Qué es el síndrome compartimental

Los músculos de las extremidades se agrupan en compartimentos delimitados por la fascia, una lámina de tejido conectivo fibroso y poco elástico. En condiciones normales, la fascia protege y contiene, pero no cede ante el aumento de volumen de su contenido. Cuando ese volumen crece, por edema, hemorragia o la propia hipertrofia del ejercicio repetido, la presión dentro del compartimento sube, y como el espacio no puede expandirse, esa presión termina comprimiendo primero las venas, después los vasos de menor calibre y, si progresa, las arterias. La consecuencia final es una isquemia tisular que puede volverse irreversible en cuestión de horas.

La palabra compartimental procede del latín compartiri, repartir o dividir, en referencia a esta organización del tejido muscular en celdas separadas. El término síndrome, de raíz griega, se desarrolla con detalle en la entrada general de este diccionario dedicada a esa palabra.

Formas aguda y crónica

La forma aguda es la más grave. Suele originarse en un traumatismo (una fractura, sobre todo de la tibia, es la causa más frecuente), aunque también puede deberse a hemorragias, quemaduras, vendajes o escayolas demasiado ajustados, o a la pérdida de riego por un torniquete. Se instaura en horas y constituye una urgencia quirúrgica: pasado un margen de unas seis horas de isquemia, el daño muscular y nervioso deja de ser reversible.

Distinto es el origen de la forma crónica, también llamada síndrome compartimental por esfuerzo. Aparece en deportistas que someten un compartimento a un ejercicio repetitivo, típicamente la carrera. La presión solo se eleva durante la actividad y desciende al cesar el esfuerzo, por lo que rara vez compromete de forma permanente la función del miembro, aunque el dolor sí puede limitar el rendimiento y la resistencia de quien lo padece.

Origen histórico del concepto

El cirujano alemán Richard von Volkmann fue el primero en documentar, en 1881, las consecuencias de una presión compartimental no tratada: una parálisis y contractura isquémica de los músculos del antebrazo que desde entonces lleva su nombre. La contractura de Volkmann describía el desenlace, pero el mecanismo que la producía tardaría todavía décadas en formularse con precisión y en dotarse de un método objetivo de medición, el mismo que hoy orienta la decisión de recurrir a la fasciotomía, la incisión de la fascia que alivia la presión compartimental.

El término no se limita a las extremidades. El compartimento orbitario, por ejemplo, es un espacio óseo igual de rígido y comparte el mismo mecanismo fisiopatológico cuando una hemorragia retrobulbar eleva la presión de forma brusca; este diccionario recoge esa variante en la entrada sobre la hemorragia retrobulbar y en la dedicada a la cantotomía, el procedimiento de urgencia que la resuelve.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay antes de que el daño sea irreversible?

En la forma aguda, el margen aceptado en la literatura quirúrgica es de unas seis horas de isquemia. Pasado ese tiempo, el tejido muscular y nervioso dentro del compartimento comienza a necrosarse de forma irreversible.

¿Es lo mismo el síndrome agudo que el crónico?

No. Comparten mecanismo, pero no gravedad ni urgencia. El agudo amenaza la viabilidad del miembro en cuestión de horas; el crónico, ligado al esfuerzo repetido, cede en reposo y rara vez causa daño permanente, aunque limite el rendimiento de quien lo sufre.

¿Qué relación tiene con la contractura de Volkmann?

La contractura de Volkmann es la secuela, no la causa. Describe la deformidad de la mano y la muñeca que queda tras un síndrome compartimental del antebrazo que no se trató a tiempo, cuando el tejido muscular ya ha sufrido necrosis isquémica y cicatriza retraído.

¿Puede aparecer fuera de brazos y piernas?

Sí, aunque son las localizaciones menos habituales. También se describen formas en el pie, el muslo, las nalgas, la mano y, con un mecanismo algo distinto, en la cavidad abdominal.

Referencias

  1. MedlinePlus enciclopedia médica. Síndrome compartimental
  2. Acute compartment syndrome: Cause, diagnosis, and new viewpoint. PMC, National Library of Medicine
  3. Educación para el paciente: Síndrome compartimental agudo. UpToDate
  4. Management of Volkmann's Ischemic Contracture: Case Series of 32 patients. SICOT-J

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