DICCIONARIO MÉDICO
Contractura de Volkmann
La contractura de Volkmann es una deformidad permanente de la mano, los dedos y la muñeca causada por la necrosis isquémica de los músculos flexores del antebrazo. Representa la secuela de un síndrome compartimental no resuelto a tiempo y constituye la forma clásica de contractura isquémica de la extremidad superior. Cuando la presión dentro de un compartimento fascial del antebrazo aumenta por encima de la presión de perfusión capilar, los músculos y los nervios atrapados en ese espacio cerrado dejan de recibir oxígeno. Si la situación se prolonga más allá de unas pocas horas, las fibras musculares mueren y son reemplazadas por tejido cicatricial fibroso que carece de elasticidad. Al no poder estirarse, ese tejido tracciona las inserciones distales y arrastra los dedos hacia la flexión: la muñeca se flexiona, las articulaciones metacarpofalángicas se extienden, las interfalángicas se flexionan y el pulgar se pega a la palma. El resultado es la postura característica en garra. Los nervios mediano y cubital, atrapados en el mismo compartimento, también sufren la isquemia, lo que añade alteraciones sensitivas y debilidad motora que agravan la incapacidad funcional de la mano. La lesión es irreversible una vez establecida. El cirujano alemán Richard von Volkmann (1830-1889) publicó en 1881 un artículo en el que documentaba que las contracturas y parálisis observadas tras la aplicación de vendajes excesivamente compresivos en el antebrazo no tenían un origen nervioso, como se suponía hasta entonces, sino muscular: eran consecuencia directa de la privación de riego sanguíneo. Volkmann las denominó "contracturas isquémicas no infecciosas de los compartimentos fasciales" y abrió el camino a la comprensión moderna del síndrome compartimental. El artículo de Volkmann se considera un hito en la cirugía ortopédica porque estableció que la isquemia muscular sostenida produce necrosis, fibrosis y retracción, una secuencia que hoy se reconoce en cualquier compartimento del organismo, aunque el antebrazo sigue siendo la localización más conocida. El evento desencadenante habitual es un traumatismo del miembro superior que provoca edema dentro de un compartimento cerrado. Las fracturas supracondíleas del húmero en niños ocupan el primer lugar en la lista; les siguen las fracturas de ambos huesos del antebrazo, las lesiones por aplastamiento y la compresión prolongada por un yeso o un vendaje demasiado ajustado. Una hemorragia dentro del compartimento (por ejemplo, en pacientes anticoagulados) también puede ser la causa. La secuencia temporal es breve. El tejido muscular tolera la isquemia completa durante un máximo de cuatro a seis horas; pasado ese margen, la necrosis se instaura y ya no es reversible. La ventana para intervenir mediante una fasciotomía de urgencia se cierra rápidamente. Leve (tipo I). Solo dos o tres dedos se ven afectados. La pérdida sensitiva puede estar ausente o ser mínima. La mano conserva parte de su función. Moderado (tipo II). Todos los dedos se flexionan y el pulgar queda pegado a la palma. Existe pérdida de sensibilidad en el territorio del nervio mediano y, a menudo, también del cubital. Grave (tipo III). La afectación alcanza los extensores además de los flexores. La mano carece de función útil y la pérdida sensitiva y motora es extensa. En los casos más severos, la discrepancia de longitud entre el antebrazo afectado y el sano puede hacerse evidente con el crecimiento, especialmente si la contractura se produjo en la infancia. De Richard von Volkmann, cirujano alemán que en 1881 demostró que la rigidez del antebrazo tras vendajes compresivos se debía a la muerte del músculo por falta de riego sanguíneo y no a una lesión nerviosa. No del todo. La contractura de Volkmann es el ejemplo histórico y mejor conocido de contractura isquémica, pero el concepto de contractura isquémica es más amplio: puede producirse en cualquier compartimento del cuerpo (pierna, pie, mano) donde un síndrome compartimental no tratado haya provocado necrosis muscular. Una vez que el músculo ha sido reemplazado por tejido fibroso, la contractura no es reversible de forma espontánea. Las opciones quirúrgicas reconstructivas (liberaciones tendinosas, transferencias tendinosas, osteotomías) pueden mejorar la función, pero no restituyen el músculo perdido. No, aunque las fracturas supracondíleas del húmero, que son su causa más frecuente, predominan en la infancia. Cualquier traumatismo que produzca un síndrome compartimental en el antebrazo puede desencadenar una contractura de Volkmann a cualquier edad. Si desea profundizar en conceptos vinculados a esta entrada, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la contractura de Volkmann
Richard von Volkmann y la descripción de 1881
Causas del síndrome compartimental previo
Grados de gravedad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de esta contractura?
¿Es lo mismo contractura de Volkmann que contractura isquémica?
¿La contractura de Volkmann se puede revertir?
¿Solo ocurre en niños?
Referencias
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