DICCIONARIO MÉDICO
Éxtasis o droga de abuso
El éxtasis es el nombre popular de la 3,4-metilenodioximetanfetamina (MDMA), un derivado sintético de la anfetamina con propiedades estimulantes y empatógenas. Pertenece al grupo de las feniletilaminas sustituidas y se clasifica como droga de abuso por su potencial adictivo y su capacidad de producir neurotoxicidad serotoninérgica. La palabra «éxtasis» procede del griego ékstasis (ἔκστασις), que significa «estar fuera de sí» o «arrobamiento». En el contexto farmacológico, el nombre se acuñó en 1981 como denominación comercial callejera de la MDMA, con la intención de evocar los efectos subjetivos de euforia y conexión interpersonal que produce la sustancia. Otros nombres de uso coloquial incluyen XTC, Molly, Adán y «droga del abrazo». Desde el punto de vista químico, la MDMA es una feniletilamina con un grupo metilenodioxi en el anillo aromático y un grupo metilo en el nitrógeno amínico. Esa estructura le confiere un perfil mixto: comparte rasgos con los estimulantes anfetamínicos y, al mismo tiempo, posee una actividad empatógena que la diferencia de la anfetamina convencional. No se la considera un alucinógeno en sentido estricto, aunque puede producir alteraciones leves de la percepción sensorial. La MDMA actúa sobre los transportadores presinápticos de tres neurotransmisores monoamínicos: serotonina (5-HT), noradrenalina y dopamina. Su efecto más pronunciado recae sobre el sistema serotoninérgico: invierte el sentido de funcionamiento del transportador SERT y provoca una liberación masiva de serotonina al espacio sináptico, en lugar de su recaptación. La consecuencia inmediata es un aumento brusco de la concentración sináptica de 5-HT que explica la sensación de bienestar, cercanía emocional y empatía que refieren los consumidores. También estimula la liberación de oxitocina y vasopresina, dos péptidos implicados en la conducta social y el vínculo afectivo. Esa combinación neuroendocrina es la base del calificativo «empatógeno» o «entactógeno» que recibe la MDMA en la literatura farmacológica, términos que la diferencian tanto de los psicoestimulantes clásicos como de los alucinógenos serotoninérgicos del tipo LSD. La MDMA fue sintetizada por primera vez en diciembre de 1912 por el químico Anton Köllisch en los laboratorios de la farmacéutica Merck, en Darmstadt (Alemania). No se buscaba un compuesto psicoactivo: Köllisch la obtuvo como intermediario en la síntesis de la metilhidrastinina, un potencial agente hemostático con el que Merck pretendía competir con una patente de Bayer. La molécula quedó registrada sin que nadie explorase sus efectos sobre el sistema nervioso. Pasaron más de sesenta años hasta que el químico y farmacólogo Alexander Shulgin la resintetizó en la década de 1970 y publicó en 1978 el primer informe sobre sus efectos psicoactivos en humanos. A partir de ahí, un grupo reducido de psicoterapeutas estadounidenses comenzó a utilizarla como coadyuvante en sesiones de psicoterapia, antes de que su uso recreativo se extendiese en la cultura de la música electrónica durante los años ochenta. La DEA la incluyó en la Lista I de sustancias controladas en 1985. La MDMA se encuadra dentro de las anfetaminas sustituidas de tipo metilenodioxi. En la clasificación de sustancias psicoactivas según la OMS, figura en la Lista I del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, lo que implica un alto potencial de abuso y ningún uso médico reconocido internacionalmente en el momento de su fiscalización. Conviene distinguirla de otras drogas que circulan bajo el mismo nombre. Comprimidos vendidos como «éxtasis» pueden contener sustancias distintas de la MDMA (metanfetamina, parametoxianfetamina o catinonas sintéticas, entre otras), con perfiles de toxicidad diferentes y, en algunos casos, con mayor riesgo de sobredosis letal. El nombre fue introducido como reclamo comercial en 1981 por distribuidores de la sustancia en el estado de Texas (EE. UU.), para aludir al estado de euforia y conexión emocional que produce. El término griego original (ékstasis) designaba un estado de arrobamiento o salida de uno mismo, y su adopción respondió a una estrategia de mercadeo ilícito, no a una denominación científica. No siempre. MDMA es la denominación química de una molécula concreta. «Éxtasis» es un nombre callejero que se aplica a comprimidos de composición variable: algunos contienen MDMA pura, otros la mezclan con cafeína, ketamina o catinonas, y hay lotes que no contienen MDMA en absoluto. Esa incertidumbre sobre la composición real constituye un factor de riesgo adicional para el consumidor. Sí. Desde principios de los años 2000, varios ensayos clínicos controlados han evaluado la MDMA como coadyuvante de la psicoterapia en el trastorno de estrés postraumático grave. Los resultados de los estudios de fase III generaron un debate regulatorio intenso, y la FDA estadounidense rechazó la solicitud de aprobación en 2024 por cuestiones metodológicas. La investigación continúa abierta en varios países. La diferencia reside en la selectividad sobre la serotonina. La anfetamina clásica actúa de forma predominante sobre la dopamina y la noradrenalina, lo que produce estimulación motora y del estado de alerta. La MDMA, por el grupo metilenodioxi de su estructura, desplaza su acción hacia el sistema serotoninérgico y genera un perfil de efectos empatógenos que la anfetamina no produce.Qué es el éxtasis y origen del término
Mecanismo de acción farmacológico
Contexto histórico de la síntesis
Clasificación farmacológica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «éxtasis» a la MDMA?
¿La MDMA y el éxtasis son lo mismo?
¿Tiene la MDMA algún uso terapéutico investigado?
¿Qué diferencia a la MDMA de la anfetamina convencional?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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