DICCIONARIO MÉDICO
Exfoliación
La exfoliación es el proceso de desprendimiento de las capas celulares más superficiales de un tejido, en particular de la epidermis. En su sentido fisiológico, forma parte del ciclo normal de renovación cutánea; en dermatología y cosmética, designa también los procedimientos destinados a acelerar o facilitar ese desprendimiento. El término procede del latín exfoliāre, compuesto por el prefijo ex- ("fuera de") y folium ("hoja"). Su significado literal, "deshojar" o "arrancar las hojas", recoge con bastante precisión lo que sucede a escala microscópica: las células más externas de la piel se separan y caen, como hojas secas. La Real Academia Española lo recoge con tres acepciones, una general ("dividir algo en láminas o escamas"), otra cosmética y una tercera específicamente médica: "pérdida o caída de la epidermis en forma de escamas". Conviene distinguir desde el principio entre exfoliación fisiológica y descamación clínica. La primera es silenciosa, continua y pasa inadvertida en condiciones normales; la segunda se hace visible al ojo y suele indicar una alteración del proceso de queratinización o un daño en la barrera cutánea. Los queratinocitos nacen en la capa basal de la epidermis y migran hacia la superficie en un proceso de maduración progresiva que dura entre 28 y 40 días, según la región corporal y la edad del individuo. A medida que ascienden, las células se aplanan, pierden el núcleo, acumulan queratina y se transforman en corneocitos: escamas planas, densas, unidas entre sí por unas estructuras proteicas llamadas corneodesmosomas. En el estrato córneo, los corneodesmosomas se degradan gradualmente por acción de proteasas específicas (calicreínas y otras serin-proteasas). Cuando la cohesión se debilita lo suficiente, las células más externas se desprenden de la superficie. Ese desprendimiento es, en rigor, la exfoliación fisiológica. Cada día se pierden así entre 30 000 y 40 000 células por centímetro cuadrado de piel, un recambio que mantiene el espesor del estrato córneo estable sin que el individuo lo perciba. Factores como la edad avanzada, la exposición prolongada a radiación ultravioleta, la deshidratación ambiental o ciertos desequilibrios hormonales pueden ralentizar la degradación de los corneodesmosomas. El resultado es una acumulación de corneocitos en superficie que opacifica la piel y dificulta la penetración de sustancias aplicadas tópicamente. Cuando el desprendimiento natural no basta, la dermatología recurre a procedimientos de exfoliación artificial. Existen dos grandes categorías, a las que se suma una tercera menos convencional: La exfoliación mecánica elimina los corneocitos por fricción directa. Se emplean materiales abrasivos (micropartículas minerales, esponjas, cepillos) o técnicas instrumentales como la dermoabrasión y la microdermoabrasión. La intensidad varía mucho: desde un exfoliante cosmético suave de uso doméstico hasta la dermoabrasión con fresa diamantada en consulta dermatológica. La exfoliación química, conocida también como peeling químico, utiliza sustancias (alfa-hidroxiácidos como el ácido glicólico, beta-hidroxiácidos como el ácido salicílico, ácido tricloroacético, fenol) que disuelven la cohesión intercelular o inducen una necrosis controlada de las capas superficiales. La profundidad del efecto depende de la concentración, el tiempo de contacto y el tipo de ácido. Los peelings medios y profundos constituyen actos médicos regulados. Por último, la exfoliación enzimática emplea proteasas de origen vegetal o biotecnológico (papaína, bromelina) que degradan las proteínas de unión de los corneocitos sin necesidad de fricción ni de pH extremo. Su perfil de irritación es menor, lo que la hace adecuada para pieles sensibles. Del latín exfoliāre, "deshojar". El prefijo ex- indica separación o extracción, y folium significa "hoja". La imagen botánica se traslada a la piel: las células superficiales se desprenden como hojas de un árbol. La RAE la registra con acepción médica propia desde la edición actual de su diccionario. No exactamente. La exfoliación designa el proceso biológico normal de desprendimiento celular y, por extensión, las técnicas que lo reproducen o aceleran. La descamación, en cambio, se refiere al desprendimiento visible y a menudo patológico de la piel en escamas perceptibles. Se puede decir que la exfoliación fisiológica ocurre en toda persona sana, mientras que la descamación clínica aparece cuando algo ha alterado ese equilibrio. Depende del tipo de piel, el producto utilizado y la zona corporal. Para la mayoría de las pieles, una exfoliación suave semanal es suficiente para favorecer la renovación celular sin comprometer la barrera cutánea. La exfoliación excesiva puede provocar irritación, deshidratación e incluso un aumento paradójico de la producción sebácea. Los registros más antiguos proceden del Egipto faraónico. En la Edad Media europea se utilizaba vino (cuyo ácido tartárico actuaba como agente químico) para mejorar la apariencia de la piel. En Asia, la práctica tiene al menos varios siglos de antigüedad con preparados a base de arroz y hierbas.Qué es la exfoliación
Mecanismo fisiológico
Exfoliación terapéutica y cosmética
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra exfoliación?
¿Son lo mismo exfoliación y descamación?
¿Con qué frecuencia conviene exfoliar la piel?
¿Desde cuándo se practica la exfoliación?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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