DICCIONARIO MÉDICO
Estimulación eléctrica en el dolor
La estimulación eléctrica del dolor designa el conjunto de técnicas que emplean corrientes eléctricas controladas para modular la transmisión y la percepción de la señal dolorosa. Incluye modalidades transcutáneas, percutáneas y de implante, y actúa a través de mecanismos periféricos y centrales que alteran la conducción nociceptiva en distintos niveles del neuroeje. Utilizar corrientes eléctricas para aliviar el dolor es una idea antigua. Ya en el siglo I d. C., Scribonius Largus recomendaba el contacto con el pez torpedo (un pez eléctrico del Mediterráneo) para calmar la gota y las cefaleas. La práctica cayó en el olvido durante siglos, y no fue hasta mediados del siglo XX cuando la electroterapia analgésica recuperó un fundamento científico sólido. El punto de inflexión llegó en 1965 con la publicación de la teoría de la puerta de entrada (gate control theory) por Ronald Melzack y Patrick Wall. Según este modelo, la activación de las fibras aferentes de gran calibre (Aβ) en el asta posterior de la médula espinal inhibe la transmisión de las señales nociceptivas conducidas por las fibras finas (Aδ y C). La estimulación eléctrica transcutánea aprovecha este principio: al activar selectivamente las fibras gruesas, se reduce la señal dolorosa que asciende por el tracto espinotalámico hacia el encéfalo. La analgesia obtenida por estimulación eléctrica no depende de un único mecanismo. A frecuencias altas (50-100 Hz), la inhibición presináptica en el asta posterior de la médula espinal es el componente dominante; este efecto no se revierte con naloxona, lo que indica que no está mediado por opioides endógenos. A frecuencias bajas (2-4 Hz), en cambio, la modulación del dolor parece involucrar la liberación de endorfinas y encefalinas, y sí es sensible al bloqueo con naloxona. Además de la modulación segmentaria espinal, existe un componente supraespinal. La activación de la sustancia gris periacueductal del mesencéfalo y de la médula rostral ventromedial genera una inhibición descendente que refuerza el efecto analgésico periférico. La convergencia de estos dos niveles de modulación explica por qué la estimulación eléctrica puede ser eficaz en tipos de dolor muy diversos, desde el musculoesquelético hasta el neuropático. La estimulación eléctrica nerviosa transcutánea (TENS) es la modalidad más extendida y la más accesible. Emplea electrodos de superficie que se adhieren a la piel, conectados a un generador portátil de pulsos. Los parámetros (frecuencia, intensidad, anchura del pulso) se ajustan según el tipo de dolor y la respuesta del paciente. Su carácter no invasivo la convierte en un recurso de primera línea cuando se busca una alternativa o un complemento a la analgesia farmacológica. La estimulación eléctrica percutánea (PENS) inserta agujas-electrodo a través de la piel hasta la proximidad del nervio periférico, lo que permite alcanzar estructuras más profundas con mayor selectividad. Requiere un entorno clínico controlado, y su indicación habitual es el dolor crónico que no responde adecuadamente a la TENS convencional. En un tercer nivel se sitúa la neuroestimulación medular (o estimulación de cordones posteriores), que implica la colocación quirúrgica de electrodos en el espacio epidural. El generador de impulsos, implantado subcutáneamente, envía corrientes que activan las columnas dorsales de la médula y modulan la percepción del dolor en dermatomas específicos. Esta técnica se reserva para cuadros de dolor neuropático refractario. La teoría de Melzack y Wall (1965) propuso que las fibras aferentes gruesas pueden cerrar una "puerta" neuronal en el asta posterior de la médula espinal, bloqueando la transmisión de la señal dolorosa conducida por fibras finas. La estimulación eléctrica activa selectivamente esas fibras gruesas, reproduciendo el mecanismo descrito por la teoría. Es la base neurofisiológica que justificó el desarrollo clínico de la TENS. No. La TENS aplica la corriente a través de electrodos de superficie sobre la piel, mientras que la electroacupuntura utiliza agujas insertadas en puntos de acupuntura como conductores de la corriente eléctrica. Comparten el uso de estímulos eléctricos de baja intensidad, pero difieren en la vía de acceso y en el marco conceptual de aplicación. La evidencia clínica respalda su uso en dolor musculoesquelético crónico (lumbalgia, artrosis, fibromialgia) y en dolor neuropático periférico. Los resultados en dolor neuropático central y en dolor oncológico son más variables y dependen de la localización y el mecanismo subyacente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la estimulación eléctrica del dolor, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la estimulación eléctrica del dolor
Mecanismos neurofisiológicos implicados
Modalidades principales
Preguntas frecuentes
¿Cómo se relaciona con la teoría de la puerta de entrada?
¿Es lo mismo TENS que electroacupuntura?
¿Qué tipos de dolor responden mejor?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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