DICCIONARIO MÉDICO
Escintigrafía
La escintigrafía es una técnica de diagnóstico por imagen propia de la medicina nuclear. Consiste en administrar al paciente un radiofármaco (un compuesto marcado con un isótopo radiactivo) y registrar después la radiación gamma que emite mediante una gammacámara. La imagen resultante refleja la distribución y el comportamiento metabólico de esa sustancia en los tejidos, lo que permite evaluar la función de órganos como el tiroides, el corazón, los riñones o el esqueleto. En sentido estricto, la escintigrafía designa el procedimiento completo de obtener una imagen funcional del organismo tras la introducción de un radiotrazador. El término procede del inglés scintigraphy, formado a partir del latín scintilla ("chispa", "destello") y el griego γράφειν (gráphein, "escribir", "registrar"). La referencia es directa: lo que la técnica hace es "escribir con destellos", porque cada fotón gamma que el detector capta produce un centelleo luminoso en el cristal de yoduro de sodio de la gammacámara. Conviene no confundir la voz escintigrafía con gammagrafía, aunque en la práctica clínica hispana ambos términos se usan como sinónimos. Gammagrafía alude al tipo de radiación detectada (rayos gamma), mientras que escintigrafía remite al fenómeno físico del centelleo. Ninguno de los dos es incorrecto; la preferencia varía según la tradición de cada servicio hospitalario. El paciente recibe, por vía intravenosa en la mayoría de los estudios (con menos frecuencia por vía oral o inhalatoria), un radiofármaco. Este compuesto combina una molécula transportadora, diseñada para acumularse en el órgano diana, con un radioisótopo emisor de fotones gamma. El tecnecio-99m es, con diferencia, el isótopo más empleado en la práctica diaria, gracias a que su semivida física de unas seis horas resulta suficiente para completar el estudio sin someter al paciente a una exposición prolongada. Una vez que el radiofármaco se distribuye por el organismo, la gammacámara registra los fotones que atraviesan los tejidos. El colimador del equipo selecciona los que llegan en una dirección determinada, y un cristal de centelleo los convierte en pulsos de luz visible que, a su vez, se transforman en señales eléctricas. Un ordenador procesa esas señales y construye la imagen, punto a punto. El resultado no es un mapa anatómico al estilo de una radiografía convencional o una tomografía computarizada: lo que se obtiene es un mapa funcional, que muestra cómo trabaja el tejido, no solo cómo es su forma. Escintigrafía planar. Es la forma clásica. La gammacámara adquiere una imagen bidimensional del área de interés, similar en concepto a una radiografía proyectada, pero con información funcional. Se emplea, por ejemplo, en el estudio tiroideo o en la detección del ganglio centinela. Cuando el estudio requiere localización tridimensional, se recurre a la SPECT (tomografía de emisión de fotón único). La gammacámara gira alrededor del paciente y recoge datos desde múltiples ángulos, lo que permite reconstruir cortes tomográficos. La perfusión miocárdica y ciertos estudios óseos se benefician de esta variante, que ofrece mayor resolución espacial que la imagen planar. La PET (tomografía por emisión de positrones), aunque también pertenece al campo de la medicina nuclear, emplea un principio de detección distinto basado en la aniquilación de positrones y no se clasifica, en sentido estricto, como escintigrafía convencional. Los primeros estudios con trazadores radiactivos en seres humanos datan de la década de 1920, cuando Georg von Hevesy empleó isótopos de plomo y bismuto para explorar la distribución de sales en el organismo (su trabajo con trazadores le valdría el Nobel de Química en 1943). Sin embargo, la escintigrafía como técnica de imagen nació propiamente en 1957, año en que Hal Oscar Anger presentó su cámara de centelleo en la Universidad de California. El diseño de Anger, basado en un gran cristal de yoduro de sodio acoplado a una matriz de fotomultiplicadores, sigue siendo la base de las gammacámaras actuales, aunque la electrónica que las acompaña ha cambiado por completo. La distinción clave entre la escintigrafía y las técnicas radiológicas convencionales reside en el origen de la radiación. En una radiografía o en una tomografía computarizada, la fuente de rayos X está fuera del paciente y la imagen se forma por la atenuación del haz al atravesar los tejidos. En la escintigrafía, la fuente radiante es el propio paciente (que ha recibido el radiofármaco), y la cámara se limita a recoger los fotones que emite su cuerpo. Esa inversión del esquema tiene consecuencias prácticas. La resolución espacial de la escintigrafía es menor que la de la TC o la resonancia magnética, pero su sensibilidad para detectar alteraciones funcionales es alta. Un foco de actividad metabólica anómala en el hueso, por ejemplo, puede hacerse visible en una gammagrafía ósea semanas antes de que aparezca un cambio estructural en la radiografía. Del latín scintilla ("chispa") y el griego γράφειν ("registrar"). Literalmente, "registro de centellos". El nombre alude al destello que produce cada fotón gamma al impactar en el cristal detector de la gammacámara. La voz entró en la terminología médica española a través del inglés scintigraphy, que se generalizó en la segunda mitad del siglo XX. En la práctica clínica, sí. Ambos términos designan la misma técnica. La diferencia es puramente etimológica: gammagrafía hace referencia al tipo de radiación detectada (rayos gamma) y escintigrafía, al fenómeno del centelleo en el detector. La dosis de radiación de un estudio escintigráfico convencional es baja, comparable o incluso inferior a la de muchos procedimientos radiológicos habituales. El radiofármaco se elimina del organismo en horas o en pocos días, según el isótopo utilizado. No obstante, como cualquier exposición a radiación ionizante, se aplica el principio de justificación: el estudio solo se realiza cuando la información clínica esperada compensa la exposición. No. Su utilidad depende de que exista un radiofármaco con afinidad por el tejido que se desea estudiar. Los campos en los que la técnica ofrece mayor rendimiento son la patología tiroidea, la cardiología (perfusión miocárdica), la oncología (detección de metástasis óseas, ganglio centinela), la nefrología y la patología ósea benigna, entre otros. Si desea profundizar en conceptos asociados a la escintigrafía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la escintigrafía
Fundamento físico de la técnica
Modalidades de escintigrafía
Contexto histórico de la imagen por centelleo
Diferenciación con otras técnicas de imagen
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra escintigrafía?
¿Es lo mismo escintigrafía que gammagrafía?
¿Es peligrosa la radiación que recibe el paciente?
¿La escintigrafía sirve para diagnosticar cualquier enfermedad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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