DICCIONARIO MÉDICO
Eritroplasia
La eritroplasia es una lesión de la mucosa oral que se presenta como una placa roja, de superficie aterciopelada y bordes bien definidos, que no puede atribuirse clínica ni histopatológicamente a ninguna otra entidad reconocible. La OMS la clasifica como lesión premaligna, y entre las alteraciones de la mucosa oral es la que presenta mayor riesgo de progresión a carcinoma epidermoide. El dermatólogo francés Louis Queyrat acuñó el término en 1911. Queyrat describió placas rojas en el glande del pene de un paciente sifilítico y las denominó érythroplasie, por analogía con leucoplasie (leucoplasia), que designaba las manchas blancas de la mucosa. El prefijo griego ἐρυθρός (erythrós, "rojo") y el sufijo πλάσις (plásis, "formación") componen el nombre: una "formación roja". Con el tiempo el concepto se extendió a la mucosa oral, la vulva y otras localizaciones, y la cavidad bucal acabó siendo el contexto donde la eritroplasia tiene mayor relevancia pronóstica. Su prevalencia es baja, bastante inferior a la de la leucoplasia. Sin embargo, su trascendencia clínica no guarda proporción con esa rareza: estudios histopatológicos muestran displasia epitelial grave, carcinoma in situ o carcinoma epidermoide invasivo en aproximadamente el 90 % de las biopsias de eritroplasias. Esa cifra es muy superior a la de la leucoplasia, donde la transformación maligna resulta considerablemente menos frecuente. La eritroplasia oral aparece con preferencia en el suelo de la boca, la cara ventral de la lengua, el paladar blando y la zona retromolar. Se presenta como una mácula o placa roja brillante, de textura suave, que contrasta con la mucosa sana circundante. Su tamaño suele ser inferior a 1,5 cm, aunque se han descrito lesiones mayores. No produce dolor en sus fases iniciales, lo cual puede retrasar la consulta. El aspecto aterciopelado se debe a la atrofia del epitelio suprayacente, que deja ver la vascularización subyacente de la lámina propia. Cuando la biopsia revela displasia, las células epiteliales muestran alteraciones nucleares (pleomorfismo, hipercromasia, aumento de mitosis) que van de leves a graves según el grado. El carcinoma in situ implica displasia en todo el espesor del epitelio sin invasión de la membrana basal. El consumo prolongado de tabaco y alcohol se reconoce como el factor de riesgo principal, al igual que para otras lesiones premalignas de la cavidad bucal. La acción sinérgica de ambas sustancias multiplica el efecto irritativo sobre la mucosa. Se ha estudiado también la posible implicación del virus del papiloma humano (VPH) en algunas lesiones, aunque la evidencia es menos concluyente que en las del cuello uterino o la orofaringe. Las prótesis dentales mal adaptadas, que generan fricción crónica sobre la mucosa, se consideran un cofactor mecánico. La edad avanzada y el sexo masculino se han asociado con mayor incidencia en las series clásicas, si bien estudios más recientes sugieren que esa diferencia entre sexos se ha atenuado en las últimas décadas. Leucoplasia: placa blanca de la mucosa oral cuyo riesgo de malignización es mucho menor que el de la eritroplasia. Cuando coexisten áreas blancas y rojas en la misma lesión se emplea el término eritroleucoplasia (o leucoplasia moteada). Eritroplasia de Queyrat: variante localizada en el glande del pene, descrita por Queyrat en 1911. Histológicamente se comporta como un carcinoma in situ. Recibe su propio epónimo porque fue la forma original descrita, antes de que el concepto se extendiera a la mucosa oral. Candidiasis eritematosa: puede producir áreas rojas en la mucosa oral, pero responde a antifúngicos y a la corrección de la higiene protésica, lo que permite diferenciarla de la eritroplasia. Del griego ἐρυθρός ("rojo") y πλάσις ("formación"). Louis Queyrat la acuñó en 1911 como análoga de leucoplasia (λευκός, "blanco"), aplicándola a unas placas rojas que observó en la mucosa genital masculina. No. La leucoplasia es blanca y la eritroplasia, roja, pero la diferencia va mucho más allá del color. La eritroplasia presenta displasia grave o carcinoma in situ en cerca del 90 % de las biopsias, frente a un porcentaje sensiblemente menor en la leucoplasia. No todas las eritroplasias son ya un carcinoma, pero la proporción que alberga displasia grave o carcinoma in situ es muy alta. Toda eritroplasia requiere biopsia para determinar el grado de displasia. Una placa roja persistente en la boca que no desaparece en dos semanas merece evaluación por un especialista. Es la misma entidad histológica localizada en el glande. Queyrat la describió en esa localización antes de que el término se generalizara a la mucosa oral. Histológicamente equivale a un carcinoma in situ de la mucosa genital. Si desea profundizar en conceptos asociados a la eritroplasia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la eritroplasia
La mucosa oral y el riesgo de malignización
Factores de riesgo
Diferenciación con leucoplasia y otras lesiones
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra eritroplasia?
¿Es lo mismo eritroplasia que leucoplasia?
¿Es la eritroplasia siempre cáncer?
¿Qué relación tiene con la eritroplasia de Queyrat?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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