DICCIONARIO MÉDICO
Epidídimo-vasostomía
La epidídimo-vasostomía (también denominada vasoepididimostomía) es una intervención microquirúrgica que consiste en crear una comunicación directa entre el epidídimo y el conducto deferente, saltando el segmento epididimario obstruido, para restablecer la vía de salida de los espermatozoides. Se trata de una técnica de reconstrucción de la vía seminal indicada en pacientes con azoospermia obstructiva cuyo punto de bloqueo se localiza en el epidídimo. El cirujano, trabajando bajo microscopio quirúrgico y con material de microsutura (habitualmente nailon de 9-0 o 10-0), une un túbulo epididimario permeable con la luz del conducto deferente. El nombre combina "epidídimo" (del griego ἐπιδιδυμίς) con "vasostomía", donde vas hace referencia al conducto deferente (vas deferens en la nomenclatura latina clásica) y el sufijo -stomía (del griego στόμα, boca) designa la creación quirúrgica de una nueva abertura o comunicación entre dos estructuras. Es un procedimiento técnicamente más exigente que la vasovasostomía (anastomosis entre dos cabos del conducto deferente, habitual en la reversión de la vasectomía), debido al calibre muy reducido del túbulo epididimario frente al del deferente. Solo entre un 5 y un 10 % de los varones que solicitan reversión de vasectomía acaban necesitando una epidídimo-vasostomía; la proporción sube en quienes llevan más de ocho años desde la intervención original. La indicación principal es la azoospermia obstructiva por bloqueo epididimario. Ese bloqueo puede ser consecuencia de una epididimitis previa (bacteriana o tuberculosa), de una intervención quirúrgica sobre el escroto, de un traumatismo o, con menor frecuencia, de una causa congénita. También se recurre a esta técnica cuando, durante una reversión de vasectomía planificada como vasovasostomía, el cirujano comprueba intraoperatoriamente que el epidídimo está obstruido y no hay espermatozoides en el líquido del cabo testicular del deferente. En términos generales, la obstrucción del epidídimo constituye la causa más frecuente de azoospermia obstructiva en varones que no se han sometido a vasectomía, con una prevalencia que oscila entre el 42 y el 48 % de los casos de azoospermia obstructiva según las series publicadas. Se han descrito varias modalidades de anastomosis. La latero-terminal conecta la luz del deferente con la superficie lateral de un túbulo epididimario abierto; la termino-terminal une ambas luces de frente, lo que requiere seccionar el túbulo y el deferente en un plano compatible. En los últimos años se ha extendido la técnica de invaginación longitudinal, en la que se introduce el borde del túbulo epididimario dentro de la luz del deferente para crear un estoma de mayor estabilidad y menor riesgo de fuga. La elección entre una y otra depende de los hallazgos intraoperatorios y de la experiencia del microcirujano. Todas exigen aumento óptico de al menos 15 aumentos y un material de sutura que la mayoría de los quirófanos generales no utilizan de forma rutinaria. Las tasas de permeabilidad (reaparición de espermatozoides en el eyaculado) publicadas en la literatura oscilan entre el 50 y el 70 %, con cifras de embarazo natural que se sitúan entre el 20 y el 40 % en seguimientos de uno a dos años. Conviene matizar que estos resultados proceden de centros de referencia con alta casuística, lo que limita su extrapolación directa. La recuperación de la permeabilidad no es inmediata. El espermiograma puede tardar varios meses en mostrar mejoría, y la calidad del semen recuperado depende en buena medida del tiempo que haya transcurrido desde el inicio de la obstrucción y del grado de presión retrógrada que el epidídimo haya soportado durante ese periodo. Un seguimiento urológico periódico con controles seminales seriados permite valorar la evolución de la reconstrucción. No. La vasovasostomía une dos cabos del conducto deferente (típicamente tras una vasectomía). La epidídimo-vasostomía salta un segmento epididimario obstruido y conecta directamente el epidídimo con el deferente. Es una intervención más compleja. Cuando el cirujano, al explorar el cabo testicular del deferente, no encuentra espermatozoides en el líquido intravasal. Ese hallazgo intraoperatorio indica que la obstrucción se ha extendido al epidídimo, y la vasovasostomía sola no resolvería el problema. Sí, en un porcentaje significativo de casos. En centros con experiencia se consiguen tasas de embarazo natural cercanas al 30 %, si bien el resultado depende de la localización exacta de la obstrucción, del tiempo transcurrido desde su aparición y de la calidad del esperma obtenido tras la reconstrucción. Si desea profundizar en conceptos asociados a la epidídimo-vasostomía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epidídimo-vasostomía
Indicaciones y contexto clínico
Variantes de la técnica
Resultados de la reconstrucción
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo epidídimo-vasostomía que vasovasostomía?
¿En qué casos se decide esta cirugía durante una reversión de vasectomía?
¿Puede restaurar la fertilidad de forma natural?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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