DICCIONARIO MÉDICO
Ensayo radiorreceptor
El ensayo radiorreceptor (ERR, en inglés radioreceptor assay, RRA) es una técnica analítica de laboratorio que cuantifica una sustancia en una muestra biológica midiendo su capacidad para competir con un trazador marcado radiactivamente por la unión a receptores celulares específicos. El radioinmunoensayo emplea anticuerpos como elemento de reconocimiento; el ensayo radiorreceptor, en cambio, utiliza receptores de membrana o receptores intracelulares, lo que le permite detectar todas las formas moleculares de un compuesto que posean actividad biológica real. El término combina radio- (del latín radius, referido aquí a la radiación ionizante de los isótopos utilizados), receptor (del latín receptor, -ōris, «el que recibe») y ensayo (del latín tardío exagium, «acto de pesar o probar»). En sentido estricto, se trata de un bioensayo por unión a receptor con marcaje radiactivo. El fundamento es sencillo en concepto, aunque exigente en la preparación de los reactivos. Se prepara una cantidad conocida de la sustancia de interés marcada con un radioisótopo (típicamente tritio, ³H, o yodo-125, ¹²⁵I) y se pone en contacto con una preparación de receptores. Si la muestra problema contiene la sustancia sin marcar, esta competirá con el trazador por los sitios de unión del receptor. Cuanto mayor sea la concentración de la sustancia en la muestra, menor será la cantidad de trazador radiactivo que se una al receptor. Midiendo la radiactividad asociada a los receptores y comparándola con una curva de calibración, se calcula la concentración del analito. Robert Lefkowitz describió en 1970 un ensayo radiorreceptor para la corticotropina (ACTH) utilizando membranas de corteza suprarrenal, y a partir de ahí la técnica se extendió a la medición de otras hormonas polipeptídicas. Uno de los desarrollos más influyentes fue el ensayo de prolactina y lactógenos placentarios con receptores de glándula mamaria de coneja, publicado por Shiu y Friesen en 1973. En neurofarmacología, el grupo de Solomon Snyder en la Universidad Johns Hopkins adaptó la técnica para medir fármacos antipsicóticos en plasma mediante receptores dopaminérgicos, y benzodiazepinas mediante receptores sinaptosomales de cerebro de rata. Estos ensayos tenían una ventaja que las técnicas cromatográficas no ofrecían: al usar el propio receptor biológico como detector, la señal reflejaba la actividad farmacológica real del compuesto y de todos sus metabolitos activos, no simplemente su presencia química. En endocrinología, el ensayo radiorreceptor de anticuerpos frente al receptor de tirotropina (TRAb) se convirtió en una herramienta habitual para el diagnóstico de la enfermedad de Graves. La segunda generación de estos ensayos, que emplea receptor de TSH humano recombinante en lugar de membranas de tiroides porcino, mejoró notablemente la sensibilidad. La distinción entre el ensayo radiorreceptor y el radioinmunoensayo (RIA) reside en el elemento de reconocimiento: el RIA emplea anticuerpos, altamente específicos para un epítopo concreto de la molécula; el ERR emplea receptores celulares. Un anticuerpo puede distinguir entre una hormona intacta y un fragmento inactivo que conserve el epítopo, mientras que el receptor solo se une a las formas que poseen actividad biológica. Eso hace que el ERR dé una medida más próxima a la actividad funcional del compuesto, pero lo hace menos específico a nivel molecular. En la práctica actual, ambas técnicas han sido desplazadas en gran medida por los inmunoensayos no isotópicos (quimioluminiscencia, ELISA), que evitan el manejo de material radiactivo y sus exigencias regulatorias. La concentración de una sustancia biológicamente activa en una muestra, expresada en términos de su capacidad de unirse a un receptor específico. Solo detecta las formas moleculares que conservan actividad biológica. De forma limitada. La medición de anticuerpos antirreceptor de TSH mantiene su relevancia en la enfermedad de Graves, pero la mayoría de los laboratorios han migrado a ensayos de segunda y tercera generación que ya no requieren radioisótopos. Para la cuantificación rutinaria de hormonas y fármacos se prefieren las técnicas de quimioluminiscencia automatizada. Por las limitaciones inherentes al uso de radioisótopos: la vida media del trazador limita la caducidad de los reactivos, el manejo de material radiactivo exige licencias y medidas de protección, y la preparación de membranas receptoriales es laboriosa y difícil de estandarizar. Los inmunoensayos no isotópicos resuelven la mayoría de esos inconvenientes con sensibilidades comparables. Si desea profundizar en conceptos asociados al ensayo radiorreceptor, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ensayo radiorreceptor
Aplicaciones y contexto histórico
Diferencias con el radioinmunoensayo
Preguntas frecuentes
¿Qué mide exactamente un ensayo radiorreceptor?
¿Se sigue utilizando en la práctica clínica?
¿Por qué ha perdido terreno frente a otras técnicas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026