DICCIONARIO MÉDICO
Enol
Un enol es la forma tautomérica de un compuesto carbonílico en la que un hidrógeno ha migrado del carbono adyacente al oxígeno, generando un grupo hidroxilo (-OH) unido a un carbono que participa en un doble enlace carbono-carbono (C=C). Esta forma coexiste en equilibrio con la forma cetónica, y su proporción depende de la estructura de la molécula y del entorno químico. El nombre resulta de la contracción de las partículas -en (por el doble enlace, propio de los alquenos) y -ol (por el grupo hidroxilo, propio de los alcoholes). Se acuñó a finales del siglo XIX, cuando los químicos orgánicos comenzaron a identificar que ciertos compuestos carbonílicos podían existir en dos formas interconvertibles sin que cambiase su fórmula molecular. A ese fenómeno se le llamó tautomería, del griego ταυτό (tautó, «lo mismo») y μέρος (méros, «parte»). En la gran mayoría de las moléculas orgánicas sencillas, la forma ceto predomina de manera abrumadora sobre la forma enol. La acetona, por ejemplo, presenta una proporción de enol inferior a una parte en un millón en disolución acuosa. Pero hay excepciones notables: el acetilacetona (2,4-pentanodiona) llega a contener un 80 % de forma enol en estado puro, porque la conjugación del doble enlace con el segundo grupo carbonilo y la formación de un puente de hidrógeno intramolecular estabilizan esa configuración. En bioquímica, la transición entre la forma ceto y la forma enol no es una curiosidad de laboratorio. Varias enzimas explotan este equilibrio para catalizar reacciones centrales del metabolismo. La enolasa, en el penúltimo paso de la glucólisis, convierte el 2-fosfoglicerato en fosfoenolpiruvato generando precisamente un intermediario enólico de alta energía. La piruvato quinasa transfiere después el grupo fosfato de ese enol al ADP para producir ATP, y la molécula resultante se reordena espontáneamente a la forma ceto del piruvato. Fuera de la glucólisis, los intermediarios enólicos participan en la biosíntesis de ácidos grasos y en las condensaciones aldólicas que el organismo emplea para construir esqueletos carbonados. El carácter nucleofílico del carbono alfa del enol (que posee mayor densidad electrónica que en la forma ceto) es lo que permite a estas moléculas atacar sustratos electrofílicos en el sitio activo enzimático. Sin esa reactividad, buena parte de la química metabólica de los seres vivos sería inviable. Es un término acuñado por los químicos orgánicos del siglo XIX. Combina el sufijo -en, que en nomenclatura química designa la presencia de un doble enlace carbono-carbono, con -ol, que indica un grupo hidroxilo. No procede del griego ni del latín clásico, sino de la propia convención de la química moderna. No. El enol conserva el protón de su grupo hidroxilo. El enolato es la base conjugada que se forma cuando ese protón se pierde (por acción de una base o en un medio alcalino), quedando un oxígeno con carga negativa. Los enolatos son más reactivos que los enoles y participan en condensaciones como la reacción aldólica. Porque el doble enlace C=O es termodinámicamente más fuerte que la combinación C=C con un grupo OH. Solo cuando existen factores adicionales de estabilización (conjugación extendida, puentes de hidrógeno intramoleculares o tensión anular que desestabilice la forma ceto) el equilibrio se desplaza hacia el enol de forma apreciable. Si desea ampliar información sobre conceptos de bioquímica asociados al enol, puede consultar:Qué es un enol
Papel del enol en el metabolismo celular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra enol?
¿Es lo mismo un enol que un enolato?
¿Por qué la forma ceto es casi siempre más estable?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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