DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Kimura
La enfermedad de Kimura es un trastorno inflamatorio crónico, de causa desconocida, que se manifiesta por masas subcutáneas indoloras localizadas sobre todo en la región de la cabeza y el cuello, acompañadas habitualmente de linfadenopatía regional, eosinofilia en sangre periférica y elevación de la inmunoglobulina E sérica. Predomina en varones jóvenes de ascendencia asiática, aunque se han publicado casos en todas las etnias y latitudes. Se clasifica dentro de los trastornos linfoproliferativos benignos o, según algunos autores, entre las enfermedades con respuesta inmunitaria Th2 exagerada. Las lesiones se localizan típicamente en la región periauricular, submandibular o en la parótida, y pueden infiltrar las glándulas salivales. Son indoloras en la mayoría de los pacientes, de crecimiento lento, y alcanzan un tamaño variable (desde nódulos de apenas un centímetro hasta masas de más de diez centímetros). El epónimo proviene de Tetsuji Kimura, dermatólogo japonés que en 1948 publicó en la revista Transactions of the Society of Pathology of Japan un estudio histopatológico detallado titulado «Sobre la granulación inusual combinada con cambios hiperplásicos del tejido linfático». Hay precedentes: Kimm y Szeto habían descrito en 1937, en la literatura china, una entidad clínicamente similar, pero fue el trabajo de Kimura el que estableció los criterios histológicos que aún se utilizan para su reconocimiento. Aunque la etiología sigue sin determinarse, la elevación conjunta de eosinófilos en sangre y de IgE sérica apunta a una desregulación de la respuesta inmunitaria de tipo Th2. Se han demostrado concentraciones elevadas de interleucina-5 (IL-5) y de eotaxina en el tejido lesional, citocinas que reclutan y activan eosinófilos. Algunos investigadores han propuesto una reacción de hipersensibilidad de tipo I como mecanismo de fondo, quizá desencadenada por un virus o una toxina ambiental. La cuestión sigue abierta. En el laboratorio, la eosinofilia periférica puede ser marcada (por encima de 1500 eosinófilos/µL en muchos casos) y la IgE sérica supera con frecuencia las 1000 UI/mL. Un dato que conviene tener presente es la posible asociación con afectación renal: entre un 10 y un 60 % de los pacientes (según las series, sobre todo asiáticas) desarrollan proteinuria, y en algunos casos, nefropatía membranosa. Esa asociación, descrita ya en los años setenta, sigue sin tener una explicación fisiopatológica satisfactoria. La biopsia muestra una arquitectura ganglionar conservada con hiperplasia folicular reactiva intensa. Lo que llama la atención al patólogo es la infiltración masiva de eosinófilos entre los folículos y en el tejido intersticial, junto con proliferación de vénulas postcapilares de endotelio alto. La fibrosis capsular y perifolicular confiere a las lesiones su consistencia firme a la palpación. En algunos folículos se observan fenómenos de foliculólisis (destrucción del centro germinal por eosinófilos), un hallazgo bastante distintivo. Durante décadas se consideró que la enfermedad de Kimura y la hiperplasia angiolinfoide con eosinofilia (ALHE, por sus siglas en inglés) eran la misma entidad. Hoy se aceptan como procesos distintos. La ALHE afecta con mayor frecuencia a mujeres de mediana edad, en cualquier etnia, y sus lesiones tienden a ser más superficiales (pápulas o nódulos dérmicos rojizos). La histología también difiere: en la ALHE predominan vasos con endotelio «epithelioide», hinchado y prominente, sin la hiperplasia folicular exuberante ni la eosinofilia periférica tan marcada que caracterizan a la enfermedad de Kimura. En la práctica, el solapamiento entre ambos cuadros existe, y hay casos con rasgos mixtos que complican la clasificación. Del dermatólogo japonés Tetsuji Kimura, que publicó en 1948 el estudio histopatológico de referencia. Aunque la entidad ya había sido descrita clínicamente por Kimm y Szeto en 1937 en China, fue el trabajo de Kimura el que proporcionó los criterios morfológicos que permitieron individualizarla como enfermedad propia. No. Se trata de un proceso inflamatorio crónico y benigno. No hay transformación neoplásica. La presencia de masas cervicales obliga, sin embargo, a descartar linfomas y otras neoplasias linfoides mediante biopsia antes de llegar a esa conclusión. Sí, aunque la mayoría de las series proceden del sudeste asiático. Se han descrito casos confirmados en pacientes caucásicos, afroamericanos e hispanos. La publicación de casos occidentales ha aumentado en las últimas dos décadas, probablemente por una mayor conciencia de la entidad entre los patólogos. Con frecuencia. La recidiva local es uno de los rasgos más constantes de la enfermedad de Kimura, incluso tras la resección completa de las masas. Esa tendencia a reaparecer no indica malignidad, sino que refleja la naturaleza sistémica del trastorno inmunológico subyacente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Kimura, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad de Kimura
Bases inmunológicas y perfil de laboratorio
Histopatología de las lesiones
Diferenciación con la hiperplasia angiolinfoide con eosinofilia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de enfermedad de Kimura?
¿Es una enfermedad maligna?
¿Puede afectar a personas no asiáticas?
¿Puede recurrir tras la extirpación?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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