DICCIONARIO MÉDICO
Encopresis
La encopresis es la emisión repetida de heces, generalmente involuntaria, en lugares inapropiados (ropa interior, suelo) por parte de un niño que ha superado la edad esperable para el control del esfínter anal, convencionalmente establecida en los cuatro años. Su causa más frecuente es el estreñimiento crónico con retención fecal. El término fue acuñado en 1926 por el pediatra suizo Samuel Gruenberg, que lo construyó a partir del griego ἐν (en, "dentro") y κόπρος (kópros, "excremento"), siguiendo el modelo de enuresis (emisión involuntaria de orina). Desde un punto de vista nosológico, la encopresis no es una enfermedad en sí misma sino un signo que puede obedecer a causas muy distintas, desde un simple problema de aprendizaje del hábito defecatorio hasta una alteración funcional del colon o un trastorno emocional. Los sistemas de clasificación (DSM-5, CIE-11) coinciden en tres criterios básicos: edad igual o superior a cuatro años (o nivel de desarrollo equivalente), frecuencia mínima de un episodio al mes durante al menos tres meses, y ausencia de una causa exclusivamente orgánica que lo explique. La prevalencia en la población infantil se sitúa entre el 1 % y el 4 %, con predominio en varones (proporción aproximada de 3:1 a 6:1 según las series). En la mayoría de los casos, el punto de partida es un episodio de estreñimiento: el niño experimenta dolor al defecar y, como consecuencia, comienza a retener las heces de forma voluntaria. Esa retención hace que el recto se dilate progresivamente. La dilatación, cuando se prolonga semanas o meses, termina por reducir la sensibilidad de la pared rectal, de modo que el niño deja de percibir con claridad la señal de necesidad. Se acumula entonces una masa fecal dura y voluminosa (lo que en clínica se denomina fecaloma o impactación fecal). Las heces blandas o líquidas que llegan desde tramos superiores del colon se filtran alrededor de esa masa y escapan sin que el niño pueda controlarlas. Es el mecanismo de rebosamiento. Muchos padres confunden este escape con diarrea, cuando en realidad sucede exactamente lo contrario: detrás de esas heces líquidas hay un recto repleto de materia fecal sólida. Encopresis retentiva (con estreñimiento). Es la forma más frecuente, responsable de un 80-90 % de los casos. El ciclo retención-dilatación-rebosamiento ya descrito constituye el eje del problema. A menudo coexiste con dolor abdominal, apetito irregular y actitudes de evitación del cuarto de baño. Encopresis no retentiva (sin estreñimiento). En esta variante las heces tienen consistencia normal y no existe impactación fecal. El origen suele ser funcional o psicógeno: estrés emocional, trastornos de conducta, cambios importantes en la vida del niño (separación de los padres, inicio escolar, nacimiento de un hermano). Recibe también la denominación de encopresis no orgánica cuando se descarta cualquier causa anatómica o neurológica. Existe además una distinción temporal. La encopresis primaria se refiere al niño que nunca llegó a adquirir un control sostenido del esfínter durante al menos seis meses. La secundaria aparece en niños que sí habían alcanzado ese control y lo pierden después de un periodo prolongado de continencia. La prevalencia disminuye con la edad. Hacia los siete u ocho años se estima en torno al 1-2 % de la población escolar; a los doce años, la cifra desciende por debajo del 1 %. La encopresis se asocia con frecuencia a la enuresis: entre un 20 % y un 30 % de los niños con encopresis presentan también incontinencia urinaria. El impacto emocional puede ser considerable. El niño experimenta vergüenza, aislamiento social y, en no pocos casos, rechazo por parte de compañeros que no entienden el problema. Conviene no confundir encopresis con incontinencia fecal de causa orgánica. En la enfermedad de Hirschsprung, por ejemplo, la ausencia congénita de células ganglionares en un segmento del colon provoca un trastorno grave de la motilidad que puede manifestarse con escapes fecales, pero su mecanismo es completamente distinto y requiere un abordaje específico. Las malformaciones anorrectales, las lesiones medulares y ciertas miopatías del suelo pélvico también pueden causar incontinencia fecal en la infancia, y en todos estos casos el escape de heces obedece a un daño estructural o neurológico identificable. Del griego ἐν (en, "dentro") y κόπρος (kópros, "excremento"). Fue acuñada en 1926 por el pediatra Samuel Gruenberg, por analogía con el término enuresis. Depende del contexto. En pediatría, encopresis se utiliza cuando la causa es funcional (estreñimiento crónico, factores emocionales) y el niño supera los cuatro años. Incontinencia fecal es un término más amplio que incluye también las pérdidas involuntarias por lesión anatómica, neurológica o muscular, tanto en niños como en adultos. No, en la inmensa mayoría de los casos. Cuando existe impactación fecal, el escape es puramente mecánico: las heces líquidas se filtran alrededor de la masa retenida sin que el niño tenga capacidad de impedirlo. Incluso en las formas no retentivas de origen emocional, el acto rara vez es deliberado. Culpabilizar al niño suele agravar el problema. Sí. Entre un 20 % y un 30 % de los niños con encopresis presentan también enuresis. Las dos condiciones comparten factores de riesgo (retraso en la maduración del control esfinteriano, estrés ambiental) y a menudo se abordan de forma conjunta. Si desea profundizar en conceptos asociados a la encopresis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la encopresis
Mecanismo de la retención fecal y el rebosamiento
Formas clínicas
Contexto epidemiológico y repercusión
Diferenciación con la incontinencia fecal orgánica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra encopresis?
¿Es lo mismo encopresis que incontinencia fecal?
¿El niño lo hace a propósito?
¿Es frecuente que la encopresis se acompañe de enuresis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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