DICCIONARIO MÉDICO
Encopresis no orgánica
La encopresis no orgánica es la emisión repetida de heces en lugares inapropiados por parte de un niño mayor de cuatro años, en ausencia de cualquier anomalía anatómica, neurológica o metabólica que la explique. Se clasifica dentro de los trastornos funcionales de la defecación y aparece recogida en la CIE-11 con esa denominación específica. El calificativo no orgánica distingue esta forma de las incontinencias fecales que obedecen a lesiones estructurales: enfermedad de Hirschsprung, malformaciones anorrectales, mielomeningocele o lesiones del cono medular, entre otras. Cuando la exploración física y, si procede, las pruebas complementarias pertinentes han excluido cualquiera de estos cuadros, la orientación clínica apunta hacia una encopresis funcional. Dentro de la encopresis no orgánica caben dos situaciones distintas. En una, el niño presenta estreñimiento crónico funcional con retención fecal y rebosamiento: las heces se acumulan en un recto progresivamente dilatado y el escape se produce por desbordamiento. En la otra, no existe retención ni impactación: las heces son de consistencia normal y el origen del problema es conductual o emocional. Se han identificado varios elementos que predisponen a la encopresis funcional. Un aprendizaje del control de esfínteres excesivamente precoz, coercitivo o mal conducido puede generar en el niño una respuesta de evitación. El estrés ambiental ocupa un lugar destacado: cambio de domicilio, separación de los padres, nacimiento de un hermano, inicio de la escolarización o acoso escolar aparecen repetidamente en las series clínicas como desencadenantes. Algunos niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad muestran también mayor incidencia de encopresis, posiblemente porque les resulta más difícil atender a las señales corporales que anticipan la defecación. Conviene subrayar que estos factores no actúan de forma aislada. Lo habitual es una combinación variable de predisposición (tendencia al estreñimiento, maduración más lenta del control esfinteriano) y un precipitante emocional o ambiental. La coexistencia con la enuresis no es casual. Ambos trastornos comparten una franja de edad similar, factores de riesgo superpuestos y, en muchos casos, un trasfondo de inmadurez en los mecanismos de control esfinteriano. La literatura pediátrica recoge cifras de asociación que oscilan entre el 20 % y el 30 %. Cuando coinciden, el abordaje suele plantearse de forma conjunta. La ausencia de una causa anatómica o neurológica demostrable. En la forma orgánica existe una lesión identificable (aganglionosis, malformación anorrectal, daño medular) que impide el control voluntario de la defecación. En la no orgánica, la estructura y la inervación del aparato digestivo son normales. Estrictamente, no. La variante con estreñimiento crónico tiene un componente fisiológico claro (dilatación rectal, pérdida de sensibilidad, rebosamiento). Lo psicológico actúa como precipitante o como agravante, pero el mecanismo del escape es en gran parte mecánico. Solo la forma no retentiva, sin estreñimiento, se considera predominantemente conductual. La mayoría de los niños dejan de presentar episodios a medida que maduran. Hacia los 10 o 12 años la prevalencia cae por debajo del 1 %. No obstante, la resolución espontánea no es la norma en todos los casos, y retrasar la intervención puede prolongar innecesariamente el sufrimiento del niño y de su entorno familiar. Si desea profundizar en conceptos asociados a la encopresis no orgánica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la encopresis no orgánica
Factores asociados
Relación con la enuresis
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia a la encopresis no orgánica de la orgánica?
¿Es un problema exclusivamente psicológico?
¿Desaparece con la edad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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