DICCIONARIO MÉDICO
Enuresis
La enuresis es la emisión involuntaria y repetida de orina, generalmente durante el sueño, en niños que por su edad y desarrollo deberían haber adquirido ya el control vesical. La Sociedad Internacional de Continencia Infantil (ICCS) reserva el término para la micción involuntaria nocturna a partir de los cinco años. Su prevalencia se sitúa en torno al 15 % a los siete años y desciende de forma progresiva con la edad, aunque un porcentaje reducido de adolescentes y adultos sigue presentándola. El término procede del griego ἐνούρησις (enoúresis), formado por ἐν (en, «en, dentro») y οὐρεῖν (oureîn, «orinar»), a su vez derivado de οὖρον (oûron, «orina»). La misma raíz οὖρον aparece en voces como diuresis, nicturia o polaquiuria. En sentido literal, enuresis significa «orinar dentro» (es decir, en la cama o la ropa, en lugar de hacerlo en el lugar adecuado), y así lo entendían ya los médicos griegos y romanos. No se trata de una enfermedad en sentido estricto, sino de un trastorno funcional de la maduración del control vesical. La mayoría de los niños consiguen mantenerse secos durante la noche entre los tres y los cinco años. Cuando ese hito no se alcanza en el plazo esperado, o cuando se pierde después de haberlo conseguido, se habla de enuresis. Afecta con mayor frecuencia a varones, y existe un componente hereditario bien documentado: el riesgo se multiplica de forma considerable cuando uno o ambos progenitores fueron enuréticos en su infancia. Enuresis primaria. El niño no ha logrado nunca un periodo continuado de noches secas (convencionalmente, al menos seis meses seguidos sin mojar la cama). Es la forma más frecuente y suele relacionarse con un retraso madurativo en los mecanismos de control nocturno de la vejiga. Enuresis secundaria. Aparece después de un periodo mínimo de seis meses de continencia nocturna. Su aparición obliga a valorar factores desencadenantes, porque puede coincidir con cambios en el entorno del niño, estrés emocional o, con menos frecuencia, patología orgánica subyacente. Existe además una distinción entre enuresis monosintomática, cuando la pérdida de orina nocturna es el único hallazgo y no se acompaña de síntomas vesicales diurnos, y enuresis no monosintomática, cuando coexisten urgencia miccional, aumento de frecuencia o incontinencia durante el día. Esta segunda categoría sugiere una disfunción vesical de base que requiere evaluación específica. No existe una causa única. Los tres mecanismos que la investigación ha identificado con mayor consistencia son la poliuria nocturna por déficit relativo de hormona antidiurética (vasopresina) durante el sueño, la hiperactividad del detrusor con capacidad vesical funcional reducida y la dificultad para despertar ante la señal de vejiga llena. En muchos niños coexisten dos o incluso tres de estos factores. La producción de vasopresina sigue un ritmo circadiano que, en condiciones normales, aumenta durante la noche y reduce el volumen de orina. Algunos niños enuréticos no presentan ese pico nocturno, lo que se traduce en una producción de orina nocturna desproporcionada para la capacidad de su vejiga. Este hallazgo fue descrito a finales del siglo XX y ha orientado parte de las estrategias de abordaje. El componente genético es relevante. Se han identificado loci de susceptibilidad en los cromosomas 12, 13 y 22, entre otros, aunque ninguno explica por sí solo todos los casos. La concordancia entre gemelos monocigóticos es significativamente mayor que entre dicigóticos, lo que apoya un sustrato hereditario que interactúa con la maduración neurológica individual. Del griego ἐνούρησις, compuesto por ἐν (en, «dentro, en») y οὐρεῖν (oureîn, «orinar»). Literalmente, «orinar dentro» (dentro de la cama o la ropa). La raíz οὖρον está presente en numerosos términos urológicos castellanos. Depende del contexto. La terminología actual de la ICCS reserva enuresis para la pérdida de orina involuntaria durante el sueño en la edad pediátrica, mientras que incontinencia urinaria se aplica a la pérdida involuntaria de orina en vigilia. En adultos, el término enuresis se utiliza con menos frecuencia y se prefiere hablar de incontinencia nocturna. Sí, y bastante marcado. Cuando un progenitor fue enurético, el riesgo del hijo se multiplica entre cinco y siete veces. Si ambos lo fueron, el riesgo puede ser hasta once veces mayor que en la población general. Se han localizado varios loci genéticos asociados, aunque el patrón de herencia no sigue un modelo mendeliano simple. No. La enuresis es involuntaria. Castigar o avergonzar al niño no solo es ineficaz sino perjudicial para su autoestima. Las guías pediátricas subrayan la importancia de abordar el problema con comprensión, evitando la culpabilización. Consulte también la información sobre cuidados y abordaje de la enuresis infantil Si busca información práctica sobre cómo ayudar al niño que moja la cama, sistemas de alarma y pautas de actuación, puede consultar la página sobre enuresis del sueño elaborada por el Departamento de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea ampliar conceptos vinculados a la enuresis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enuresis
Clasificación
Mecanismos fisiopatológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra enuresis?
¿Es lo mismo enuresis que incontinencia urinaria?
¿Tiene componente hereditario?
¿El niño lo hace a propósito?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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