DICCIONARIO MÉDICO
Embriopatía rubeólica
La embriopatía rubeólica, también llamada síndrome de rubéola congénita, es el conjunto de anomalías congénitas que se producen en el embrión cuando la madre contrae la infección por el virus de la rubéola durante las primeras semanas del embarazo. Constituye el primer ejemplo reconocido de embriopatía infecciosa en la historia de la medicina. La rubéola es una infección vírica habitualmente benigna en niños y adultos, causada por un virus del género Rubivirus, familia Togaviridae. El problema aparece cuando una mujer embarazada no inmunizada contrae la infección durante el primer trimestre de la gestación. El virus atraviesa la placenta, alcanza los tejidos embrionarios y altera la mitosis celular, produciendo citólisis directa y daño endotelial. Como resultado, los órganos que se encuentran en plena formación sufren malformaciones cuya gravedad depende del momento exacto de la infección. El cuadro clásico recibe el nombre de tríada de Gregg: cataratas congénitas, cardiopatía congénita (sobre todo conducto arterioso persistente) y sordera neurosensorial. Pero el espectro es más amplio. Pueden darse también microcefalia, retraso del crecimiento intrauterino, hepatoesplenomegalia, trombocitopenia con púrpura y, en casos graves, discapacidad intelectual. En 1941, el oftalmólogo australiano Norman McAlister Gregg publicó en las Transactions of the Ophthalmological Society of Australia una serie de 78 lactantes con cataratas congénitas cuyas madres habían padecido rubéola en fases tempranas del embarazo. El hallazgo fue recibido con escepticismo inicial: la idea de que un virus pudiera causar malformaciones congénitas no tenía precedentes en la patología conocida. Sin embargo, estudios prospectivos confirmaron la relación, y la rubéola quedó establecida como el primer agente infeccioso con capacidad teratogénica demostrada en el ser humano. La gran epidemia de rubéola de 1964-1965 en Estados Unidos proporcionó datos epidemiológicos de magnitud: más de 12,5 millones de infecciones postnatales, unas 11 000 muertes fetales y aproximadamente 20 000 recién nacidos con síndrome de rubéola congénita. Estas cifras aceleraron el desarrollo de la vacuna. El riesgo de embriopatía no es constante a lo largo del embarazo. Cuando la infección materna ocurre durante las primeras 12 semanas, la probabilidad de afectación fetal supera el 50 %. Si ocurre entre las semanas 13 y 26, desciende al 23 % aproximadamente, y se reduce a cifras muy bajas a partir del tercer trimestre. Las cataratas y la cardiopatía se asocian preferentemente a la infección en las seis primeras semanas. La sordera neurosensorial tiene una ventana algo más amplia, extendiéndose hasta la semana 16. Esto se explica porque cada estructura posee su propio periodo de organogénesis activa: el cristalino se diferencia muy pronto, mientras que las estructuras del oído interno siguen madurando durante más semanas. La introducción de la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola, parotiditis) transformó la epidemiología de la enfermedad. En España no se ha notificado ningún caso de rubéola congénita desde 2014. La Organización Mundial de la Salud declaró a la Región de las Américas libre de rubéola endémica en 2015. Pese a ello, la embriopatía rubeólica sigue presentándose en áreas del mundo con coberturas vacunales insuficientes, lo que la mantiene como un problema de salud pública global. De Norman McAlister Gregg (1892-1966), oftalmólogo australiano que en 1941 publicó la primera descripción de la relación entre la rubéola materna y las cataratas congénitas. La tríada que lleva su nombre engloba cataratas, cardiopatía congénita y sordera neurosensorial. Sí, en la práctica se emplean como sinónimos. La primera denominación subraya el mecanismo (daño al embrión por el virus); la segunda, la condición clínica del recién nacido. En la clasificación internacional de enfermedades se recoge como P35.0. En países con alta cobertura vacunal, los casos son muy infrecuentes. Sin embargo, la enfermedad no está erradicada a nivel mundial. Mujeres no vacunadas que viajan a zonas endémicas o que proceden de ellas siguen siendo susceptibles, por lo que la verificación del estado inmunitario frente a la rubéola forma parte del control preconcepcional habitual. El riesgo de malformaciones estructurales desciende considerablemente después de la semana 20 y es muy bajo en el tercer trimestre. Las infecciones tardías pueden producir afectaciones más leves o pasar inadvertidas, pero no generan el cuadro malformativo clásico de la tríada de Gregg. Si desea profundizar en conceptos asociados a la embriopatía rubeólica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la embriopatía rubeólica
Norman Gregg y la identificación del vínculo
Relación entre el momento de la infección y el tipo de anomalía
Situación actual tras las campañas de vacunación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de tríada de Gregg?
¿Es lo mismo embriopatía rubeólica que síndrome de rubéola congénita?
¿Puede ocurrir hoy en día?
¿La rubéola en el tercer trimestre también causa malformaciones?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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