DICCIONARIO MÉDICO

Edema medular

El término edema medular hace referencia, en la práctica clínica actual, al edema de médula ósea: un aumento del contenido líquido en el interior del hueso trabecular que se detecta como una alteración inespecífica de la señal en la resonancia magnética. No constituye una enfermedad por sí mismo, sino un hallazgo radiológico común a un grupo heterogéneo de situaciones: contusiones óseas, fracturas por estrés, osteonecrosis, artrosis avanzada, síndrome de edema óseo transitorio y otras entidades. Su reconocimiento adecuado ayuda a orientar el estudio de muchas causas de dolor articular u óseo.

Qué es el edema medular

Se define como el aumento anómalo del contenido de agua en la médula ósea, con desplazamiento parcial del componente graso normal del hueso trabecular. Radiológicamente se traduce en una señal hipointensa en las secuencias potenciadas en T1 (por pérdida de grasa medular) e hiperintensa en las secuencias sensibles al líquido, especialmente STIR y T2 con supresión grasa. Este patrón resulta característico en la resonancia magnética y muy inespecífico sobre su causa: alerta de que algo ocurre en el hueso, pero no dice qué.

Etimológicamente, "edema" procede del griego οἴδημα (oídēma), "hinchazón". "Medular" viene del latín medullaris, relativo a la medulla, "meollo, sustancia interior de un órgano". La expresión "edema medular" se popularizó en la literatura radiológica anglosajona a partir de finales de los años 80 con el término bone marrow edema, que fue acuñado por Wilson en 1988 al describir en la resonancia magnética un patrón doloroso de la cadera con las características de señal antes descritas. En español, el uso alterna entre "edema medular", "edema de médula ósea" y "edema óseo", con el primero más frecuente en informes radiológicos y los otros dos en la literatura clínica.

Contexto histórico y evolución del concepto

Antes de la incorporación de la resonancia magnética a la práctica ortopédica, algunos de los cuadros que hoy se agrupan bajo el paraguas del edema medular ya habían sido descritos con nombres muy distintos. Curtis y Kincaid describieron en 1959 la osteoporosis transitoria de cadera; Lequesne la caracterizó con detalle en 1968; y Duncan, en 1969, propuso la designación de osteoporosis migratoria regional para su variante poliarticular. Todas estas entidades compartían una clínica dolorosa y autolimitada, hallazgos radiográficos tardíos de osteopenia focal y un pronóstico benigno con resolución espontánea en meses.

La resonancia magnética permitió reconocer que muchas de ellas tenían un patrón común, el ahora llamado edema medular. Wilson unificó el vocabulario en 1988. Desde entonces, la literatura ha ido matizando que el "edema" visualizado en la resonancia no siempre corresponde a líquido libre en sentido histológico: puede haber también hemorragia, tejido de granulación, fibrosis reparativa o áreas de necrosis. Por eso algunos autores prefieren hoy el término más neutro de "lesiones de médula ósea", que abarca este espectro sin comprometer el hallazgo con una interpretación fisiopatológica única.

Causas principales de edema medular

Traumatismo agudo y contusión ósea. Es la causa más frecuente. El impacto sobre el hueso produce microfracturas trabeculares, hemorragia intramedular y edema reactivo, sin fractura completa visible en la radiografía convencional. Es un hallazgo típico tras traumatismos deportivos de rodilla, tobillo o muñeca.

Fractura de estrés. Cuando la carga repetitiva sobre un segmento óseo supera su capacidad de adaptación, aparecen microfracturas subclínicas rodeadas de edema. El patrón radiológico precede en varias semanas a la aparición de la línea de fractura en la radiografía.

Osteonecrosis. En las fases iniciales de la osteonecrosis, sobre todo la que afecta a la cadera, la rodilla o el astrágalo, aparece edema medular en la zona subcondral como reflejo de la isquemia y del intento reparativo. Su distinción con otros edemas medulares se basa en la presencia de un anillo hipointenso en T1 que delimita el hueso desvitalizado del sano.

Artrosis avanzada. El daño progresivo del cartílago articular expone el hueso subcondral a fuerzas anómalas y desencadena edema medular subcondral, considerado hoy un marcador de gravedad y de progresión clínica en la artrosis de rodilla y cadera.

Síndrome de edema óseo transitorio (SEOT). Cuadro autolimitado de dolor articular intenso, más frecuente en varones de mediana edad y en gestantes en el tercer trimestre. La resonancia magnética muestra edema extenso, con predilección por la cadera, sin fractura subcondral asociada. Se resuelve espontáneamente en un período que suele oscilar entre seis y doce meses. La forma migratoria (osteoporosis migratoria regional) va afectando sucesivamente varias articulaciones.

Otras causas. Osteomielitis, artritis inflamatorias con edema subcondral, tumores óseos primarios o metastásicos, síndrome doloroso regional complejo y radioterapia son ejemplos adicionales del amplio espectro etiológico. El patrón de señal es común; para identificar el proceso subyacente hay que integrar la inflamación visible con el contexto clínico, la distribución anatómica y los signos radiológicos asociados.

Diferenciación con el edema de la médula espinal

La palabra "medular" es ambigua en castellano. En este artículo se emplea en su acepción de edema de la médula ósea, la más frecuente en la práctica radiológica y en los informes de resonancia articular. Existe, no obstante, otro concepto muy distinto que también puede recibir en la literatura la denominación de "edema medular": la acumulación patológica de agua en el parénquima de la médula espinal, un signo característico de las mielopatías agudas de origen isquémico, inflamatorio o traumático. Este segundo tipo de edema medular, propio de la neurología y la medicina intensiva, afecta al sistema nervioso central y no tiene relación fisiopatológica con el edema del hueso trabecular.

Para evitar confusiones, algunos servicios de radiología prefieren reservar "edema medular" para lo óseo y usar "edema de la médula espinal" para el segundo escenario.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra medular?

Del latín medullaris, adjetivo derivado de medulla, que significaba tanto "tuétano" como "meollo" o "parte interior de una cosa". En anatomía, ha designado históricamente todo lo relativo a la parte interior de un órgano: la médula ósea, la médula espinal e incluso la médula suprarrenal comparten esta raíz. El adjetivo "medular", por sí solo, no aclara a cuál de estas estructuras se refiere.

¿Es lo mismo edema medular que edema óseo?

En la práctica clínica actual son sinónimos en la mayoría de contextos: ambos designan el aumento del contenido líquido dentro de la médula ósea, con el patrón característico en resonancia magnética. "Edema óseo" es algo más frecuente en la literatura clínica y de traumatología; "edema medular" y "edema de médula ósea" son más habituales en los informes radiológicos. En cualquier caso, el hallazgo es el mismo.

¿Quién describió por primera vez el edema medular?

Wilson y colaboradores acuñaron el término bone marrow edema en 1988, al describir un patrón doloroso de la cadera con las características de señal hoy conocidas. Antes de esa fecha, cuadros clínicos hoy incluidos en este grupo se describían con otros nombres, como la osteoporosis transitoria de cadera de Curtis (1959) y Lequesne (1968), o la osteoporosis migratoria regional de Duncan (1969). La incorporación de la resonancia magnética permitió reunir esas descripciones bajo un mismo hallazgo radiológico.

¿El edema medular es siempre reversible?

Depende de su causa. El del síndrome de edema óseo transitorio se resuelve espontáneamente en meses. El asociado a contusiones deportivas suele remitir con el reposo relativo. En cambio, el edema medular que acompaña a la osteonecrosis puede evolucionar hacia el colapso del hueso subcondral, y el asociado a artrosis avanzada refleja daño estructural establecido. El patrón radiológico es el mismo; el pronóstico varía según el proceso subyacente.

¿Es lo mismo que un edema en la médula espinal?

No. La palabra "medular" en castellano designa tanto la médula ósea (el tejido esponjoso del interior del hueso) como la médula espinal (la porción del sistema nervioso central alojada en el canal raquídeo). Cuando se habla de edema medular sin más precisión, la referencia habitual es al edema óseo, hallazgo radiológico habitual en articulaciones. El edema de la médula espinal es una entidad completamente distinta, propia de la neurología, y aparece en mielopatías agudas.

Referencias

  1. Núñez-Cortés JM, Roig-Escofet D. Reumatología Clínica. Del edema de médula ósea a la osteonecrosis. Nuevos conceptos.
  2. Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM). El gran dilema: patrones de edema óseo en el tobillo y el pie.
  3. Molina-Martínez M, Delgado-Martínez AD, Palma A. Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Síndrome de edema transitorio del cuboides.
  4. Revista Española de Traumatología Laboral (RETLA). Edema óseo y fracturas trabeculares en la rodilla.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos vinculados al edema medular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Médula ósea: tejido esponjoso del interior del hueso trabecular, sede del edema medular en su acepción radiológica más frecuente.
  • Hueso: órgano estructural cuyo componente trabecular contiene la médula susceptible de mostrar el patrón de edema en imagen.
  • Osteonecrosis: muerte del hueso subcondral por interrupción del aporte vascular, causa frecuente de edema medular subcondral.
  • Isquemia: reducción del flujo sanguíneo local que subyace a muchas formas de edema medular por infarto óseo.
  • Inflamación: respuesta tisular al daño que acompaña a la mayoría de las causas de edema medular.

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