DICCIONARIO MÉDICO
Divertículo vesical
Un divertículo vesical es una bolsa que sobresale desde el interior de la vejiga a través de un defecto en la capa muscular de su pared. En la práctica se distinguen dos formas con causas y comportamiento distintos: la congénita, presente desde el nacimiento y poco frecuente, y la adquirida, más habitual, derivada de una obstrucción prolongada de la salida vesical. El divertículo vesical es una herniación de la mucosa de la vejiga a través de la pared muscular. La consecuencia anatómica es un saco comunicado con la luz vesical por un cuello más o menos estrecho, en el que se recoge orina cuando la vejiga se llena. Ese saco no participa de la contracción del músculo detrusor, porque su pared carece de fibra muscular funcional, y por eso no se vacía con la micción. La orina retenida es el punto de partida de las complicaciones habituales. La localización más común es la región paraureteral (cerca de la entrada de los uréteres), especialmente en las formas congénitas. Cuando el divertículo asienta muy próximo al meato ureteral, puede alterar la unión ureterovesical y facilitar el reflujo de orina hacia el uréter y el riñón. En las formas adquiridas del adulto los divertículos son con frecuencia múltiples y de tamaño variable, y pueden aparecer en cualquier punto de la pared vesical. La forma congénita es una anomalía poco frecuente del desarrollo. Su origen se sitúa en una debilidad focal de la capa muscular de la pared vesical, sin que se conozca del todo el mecanismo. Se describe sobre todo en niños, muchas veces con predominio en varones, y no rara vez se asocia a otras alteraciones del tracto urinario inferior, como las valvas de uretra posterior o la vejiga neurógena. Puede aparecer también en el contexto de síndromes genéticos con afectación del tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers-Danlos o el síndrome de Menkes. Mucho más habitual es la forma adquirida, que se produce por un mecanismo de pulsión: cuando existe una obstrucción crónica de la salida de la vejiga, el músculo detrusor tiene que trabajar contra una resistencia elevada de manera sostenida y termina hipertrofiándose y trabeculándose. Entre las trabéculas de músculo hipertrófico se abren huecos por los que la mucosa se hernia y forma pequeñas bolsas que, con el tiempo, aumentan de tamaño. La causa más frecuente en varones adultos es la hiperplasia benigna de próstata; también intervienen las estenosis uretrales y la disfunción del cuello vesical. En pacientes con vejiga neurógena la disinergia detrusor-esfínter mantiene una presión intravesical alta que produce el mismo resultado. La orina que queda retenida en el interior del divertículo tras la micción, denominada residuo posmiccional diverticular, es el origen de las complicaciones habituales de la enfermedad. Esa orina estática favorece el crecimiento bacteriano y las infecciones urinarias recurrentes; puede precipitar sales y dar lugar a la formación de cálculos dentro del propio divertículo, muy difíciles de expulsar por el cuello estrecho; y, cuando el divertículo es grande y se sitúa cerca del uréter, puede comprimirlo o distorsionar la unión ureterovesical. Con menos frecuencia se describe el desarrollo de tumores en el epitelio del divertículo. La retención mantenida y la inflamación crónica se han propuesto como factores predisponentes, y esos tumores tienen la particularidad de invadir en cuanto crecen, porque no hay capa muscular que los frene. No debe confundirse el divertículo vesical con las anomalías del uraco, el conducto que en el desarrollo fetal comunica la cúpula de la vejiga con el ombligo y que normalmente se cierra tras el nacimiento. Cuando permanece parcialmente abierto puede formar un divertículo uracal (en la cúpula vesical), un quiste uracal o un uraco permeable con drenaje umbilical. Aunque el aspecto radiológico pueda parecerse, el origen embriológico y la localización son distintos. Tampoco es un divertículo el ureterocele (dilatación quística de la porción intramural del uréter en su desembocadura en la vejiga) ni el pseudodivertículo funcional que aparece en algunas vejigas con hiperactividad, sin verdadera hernia de la mucosa. Del latín diverticulum, que designaba una vereda que se apartaba del camino principal, y del adjetivo derivado de vesica (vejiga). Anatómicamente la imagen es exacta: el divertículo es una vía muerta de la vejiga. La forma congénita es rara. La forma adquirida es común en varones adultos con obstrucción prolongada de la salida vesical, sobre todo por crecimiento prostático. La prevalencia exacta en la población general no está bien definida porque muchos divertículos son asintomáticos y se descubren de forma incidental. Son cosas distintas. El divertículo es una hernia de la mucosa vesical a través de la propia pared muscular de la vejiga, y forma un saco añadido al órgano. El cistocele es el descenso de la vejiga íntegra hacia la vagina por debilidad del suelo pélvico, típico en mujeres. En el cistocele la vejiga se prolapsa; en el divertículo, la mucosa se escapa hacia fuera en un punto de la pared. Sí. La orina retenida y la infección crónica facilitan la precipitación de sales y la formación de cálculos vesicales dentro del divertículo, que quedan atrapados por el cuello estrecho y son especialmente difíciles de eliminar por vías naturales. En el diccionario se puede consultar la entrada específica de litiasis vesical. Si desea profundizar en conceptos asociados al divertículo vesical, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un divertículo vesical
Divertículo congénito y divertículo adquirido
Consecuencias del estancamiento urinario
El uraco y otras protrusiones vesicales
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre?
¿Es frecuente?
¿Cuál es la diferencia con un cistocele?
¿Pueden formarse cálculos dentro?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026