DICCIONARIO MÉDICO
Distractor
Un distractor es un dispositivo quirúrgico que separa dos segmentos óseos de forma progresiva y controlada, con el fin de estimular la formación de hueso nuevo en el espacio interpuesto. Es el instrumento característico de la osteogénesis por distracción, una técnica reconstructiva empleada en ortopedia infantil, cirugía maxilofacial, cirugía craneofacial y algunos procedimientos de columna. La palabra procede del latín distrahere ("tirar en direcciones opuestas, separar"), formado por el prefijo dis- (separación) y trahere ("tirar, arrastrar"). El nombre describe con exactitud la función: el aparato tira de dos fragmentos óseos, previamente seccionados por el cirujano, y los aleja entre sí a un ritmo controlado durante varias semanas. El vocablo se usa en dos sentidos en la clínica: como sustantivo para el dispositivo mecánico y, más ampliamente, para cualquier instrumento que crea un espacio en el campo quirúrgico separando estructuras (retractor de columna, distractor articular). En este texto se aborda el primero, el sentido específico y con más peso clínico. La técnica que lo utiliza, la osteogénesis por distracción, se apoya en un fenómeno biológico bien caracterizado: cuando se genera una tracción lenta y sostenida entre dos superficies óseas recién seccionadas, el tejido interpuesto responde con formación de hueso nuevo alineado en la dirección de la tracción. Ese principio, hoy uno de los recursos reconstructivos de referencia para alargar huesos y corregir deformidades faciales, fue formulado y desarrollado clínicamente por el cirujano ortopédico ruso Gavriil Ilizarov entre las décadas de 1950 y 1970 en Kurgán, en los Urales, tras años de trabajo empírico con soldados y trabajadores accidentados. El procedimiento se articula en cuatro fases bien delimitadas. En la primera, el cirujano realiza una osteotomía cuidadosa que preserva el periostio y la vascularización de los fragmentos. En la segunda, llamada de latencia, el distractor permanece colocado pero inactivo durante cinco a siete días, tiempo en el que se organiza el callo blando entre los extremos óseos. La tercera fase es la activación: el paciente o el equipo médico gira el mecanismo del dispositivo un pequeño ángulo cada día, habitualmente con incrementos totales cercanos a un milímetro diario, repartidos en varias veces. En la fase final, de consolidación, el distractor se mantiene fijo sin más activación durante varias semanas para permitir que el hueso nuevo mineralice y adquiera resistencia mecánica antes de retirar el aparato. La velocidad de distracción es un parámetro crítico. Si se activa demasiado deprisa, el tejido no forma hueso y se instala una unión fibrosa que fracasa. Si se activa demasiado despacio, los extremos consolidan prematuramente y no se logra el alargamiento buscado. Ese equilibrio, junto con la estabilidad del montaje, es lo que separa un buen resultado de una complicación. Los distractores externos mantienen barras y anillos fuera de la piel, unidos al hueso por clavos o agujas transcutáneas. El paradigma histórico es el fijador de Ilizarov, con anillos completos y varillas roscadas que permiten alargar y a la vez corregir angulaciones y rotaciones. Se emplean en osteotomías de huesos largos, en secuelas traumáticas y en anomalías congénitas del miembro. Su ventaja es la versatilidad; su inconveniente, la carga sobre el paciente durante los meses que dura el tratamiento. Los distractores internos quedan totalmente implantados bajo la piel. Se activan por vía percutánea, mediante una llave que atraviesa la piel para girar un tornillo, o de forma no invasiva con un imán externo controlado en la consulta. Se han impuesto en el alargamiento intramedular de huesos largos, especialmente el fémur y la tibia, y en el terreno maxilofacial cuando la estética exige minimizar la huella externa del tratamiento. Los distractores maxilofaciales forman una familia propia, con diseños específicos para la mandíbula, el maxilar y los complejos craneofaciales. Se utilizan en el tratamiento quirúrgico de la mandíbula hipoplásica de la microsomía hemifacial, en la secuencia de Pierre Robin del recién nacido con obstrucción de vía aérea, en las deformidades del maxilar y en la expansión del arco palatino de niños con paladar hendido reparado. En cirugía craneofacial, la distracción del cráneo se aplica al tratamiento de craneosinostosis complejas, permitiendo remodelar la bóveda craneal con una intervención más corta que la remodelación abierta clásica. Existen además distractores diseñados para la columna vertebral, con barras magnéticas alargables que se utilizan en la escoliosis de aparición precoz y que evitan al niño intervenciones repetidas cada pocos meses. La discrepancia de longitud de las extremidades es la indicación clásica del distractor externo o intramedular. Puede tratarse de un acortamiento de origen congénito, postraumático o secuela de una infección ósea infantil, y el objetivo del tratamiento es igualar la longitud del miembro contralateral. En el terreno pediátrico, los distractores internos han modificado la experiencia del paciente al reducir la visibilidad del aparato y las molestias mecánicas durante los meses de tratamiento. En cirugía maxilofacial las indicaciones se organizan en torno al recién nacido y al niño en crecimiento, aunque la técnica también se emplea en adultos. En el neonato con secuencia de Pierre Robin, la distracción mandibular consigue abrir la vía aérea alta sin necesidad de traqueostomía en un buen porcentaje de casos. En la microsomía hemifacial y en el síndrome de Treacher Collins, la distracción permite ganar volumen óseo mandibular y mejorar la simetría facial. En escoliosis de aparición precoz, las barras magnéticas alargables han sustituido en gran medida a los sistemas anteriores basados en cirugías repetidas para alargar la barra. El tronco del niño puede seguir creciendo mientras la curva se controla, y los ajustes se realizan en la consulta sin necesidad de anestesia. Un distractor no es un fijador externo convencional. El fijador estabiliza una fractura y mantiene los fragmentos alineados sin desplazamiento. El distractor, además de estabilizar, aplica una separación progresiva. Un mismo aparato mecánico (por ejemplo, el sistema de Ilizarov) puede usarse en ambas funciones, pero el programa de tratamiento y el objetivo son distintos. Tampoco debe confundirse con una prótesis. La prótesis sustituye la estructura ausente o deteriorada; el distractor induce al organismo a fabricar tejido propio, que permanece cuando el aparato se retira. Es esta capacidad regenerativa la que ha hecho de la osteogénesis por distracción una técnica de referencia en reconstrucciones donde el injerto óseo sería insuficiente o poco adecuado. En un uso más laxo del término, se llama distractor a cualquier instrumento manual o mecánico empleado en quirófano para separar dos estructuras (por ejemplo, distractor articular en cirugía de tobillo, distractor intersomático en cirugía de columna). Ese uso general no implica ni osteotomía ni formación de hueso nuevo, y suele coincidir con la maniobra puntual del acto quirúrgico. Del verbo latino distrahere ("tirar en direcciones opuestas"), compuesto por dis- (separación) y trahere ("tirar"). En el vocabulario quirúrgico el término se consolida durante el siglo XX, cuando la técnica de osteogénesis por distracción, formulada por Ilizarov en los años sesenta, populariza los dispositivos mecánicos que aplican esa tracción sostenida. Depende del hueso y del alargamiento buscado. Una regla orientativa, aplicable a huesos largos, es que la fase de activación se prolonga tantos días como milímetros se quieran ganar, y la fase de consolidación aproximadamente el doble. Es decir, ganar dos centímetros supone en torno a veinte días de activación y cuarenta a sesenta más de consolidación. En cirugía maxilofacial los plazos son más cortos y varían mucho según la indicación. No. Un fijador externo estabiliza sin aplicar separación progresiva. Un distractor, además de estabilizar, activa una tracción diaria que separa los fragmentos y estimula la formación de hueso nuevo. El aparato puede ser el mismo mecánicamente, pero el programa de tratamiento y la finalidad son distintos. El acto de girar el tornillo o activar el imán es en sí mismo indoloro. Sí puede aparecer molestia relacionada con la tensión de partes blandas al alargarse el segmento, sobre todo en las primeras semanas y en algunos huesos, y por ello el proceso se acompaña siempre de control médico regular y de un plan de analgesia y fisioterapia individualizado. Si desea profundizar en conceptos vinculados al uso quirúrgico del distractor, puede consultar las siguientes entradas del Diccionario médico:Qué es un distractor
Cómo funciona un distractor
Tipos principales de distractor
Indicaciones más frecuentes
Limitaciones y conceptos vecinos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra distractor?
¿Cuánto dura el tratamiento con un distractor?
¿Es lo mismo un distractor que un fijador externo?
¿Un distractor duele?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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