DICCIONARIO MÉDICO
Disritmia
La disritmia es, en sentido estricto, cualquier alteración del ritmo normal de un órgano cuya actividad se organiza como una cadencia eléctrica. El término se aplica sobre todo al corazón (disritmia cardíaca) y, en un uso más específico, al trazado del electroencefalograma (disritmia cerebral). En la práctica clínica cardiológica de habla hispana, la palabra arritmia ha desplazado casi por completo a disritmia y hoy se emplean como sinónimos. Disritmia designa un trastorno del ritmo de un órgano marcapasos. Su significado literal es "ritmo alterado", por oposición a arritmia, que designa la ausencia total de ritmo. El término procede del griego δυσ- (dys-, dificultad o alteración) y ῥυθμός (rhythmós, cadencia o flujo ordenado), con el sufijo lexicalizado -ia. La raíz ῥυθμός remite al indoeuropeo *sreu- (fluir), la misma que sostiene las palabras castellanas ritmo y rima. La Real Academia Nacional de Medicina distingue con precisión ambos vocablos, arritmia y disritmia, pero admite que la clínica cardiológica consolidó arritmia como término genérico para cualquier trastorno del ritmo del corazón, sea por ausencia, irregularidad o desviación de la cadencia normal. El uso reservado del término tiene dos ámbitos vivos hoy. Uno es la denominación técnica alternativa en cardiología, sobre todo en textos de electrofisiología. El otro, más consolidado, es la neurofisiología: la disritmia cerebral es un patrón anómalo del trazado electroencefalográfico, con actividad eléctrica que se aparta del ritmo habitual de vigilia o sueño según la edad del paciente. Los médicos griegos ya observaban las alteraciones del pulso, y Galeno dedicó tratados enteros a describirlo. La palabra ritmo, en cambio, entró en la terminología médica moderna con la sistematización de la auscultación y, más tarde, con la electrocardiografía. Willem Einthoven inauguró el registro gráfico del ritmo cardíaco en 1902, y desde entonces la nomenclatura de sus trastornos se estabilizó en las lenguas europeas a partir del inglés y el francés, donde arrhythmia y arythmie se impusieron como términos generales. En el vertiente cerebral, el neurólogo alemán Hans Berger registró en 1924 la primera actividad eléctrica cerebral en un ser humano mediante lo que él mismo llamó Elektrenkephalogramm. A partir de los años treinta, la escuela americana (Frederic y Erna Gibbs, entre otros) introdujo el término disritmia cerebral para describir trazados epileptiformes o irregulares. La expresión "cerebral dysrhythmia" tuvo una vida clínica larga y todavía aparece en la literatura, aunque hoy los informes de electroencefalografía prefieren descriptores más precisos como paroxismo, lentificación focal, actividad epileptiforme interictal o brote paroxístico generalizado. Cuando un cardiólogo dice hoy "disritmia auricular" o "disritmia ventricular", quiere decir exactamente lo mismo que arritmia auricular o ventricular. La preferencia por uno u otro término tiene un componente geográfico y de escuela: en la literatura anglosajona, dysrhythmia se emplea con cierta frecuencia como sinónimo de arrhythmia, aunque el segundo domina claramente. En español, arritmia es prácticamente universal en la clínica y la docencia, y disritmia sobrevive en textos técnicos, glosarios etimológicos y algunos informes electrofisiológicos que buscan precisión terminológica. La distinción académica entre "ausencia de ritmo" (arritmia) y "ritmo alterado" (disritmia) es lingüísticamente correcta pero clínicamente inaplicable. Casi ningún trastorno del ritmo del corazón implica ausencia total de actividad eléctrica: incluso en la fibrilación ventricular, lo que hay es actividad eléctrica caótica, no silencio. Por eso, aunque etimológicamente disritmia describa mejor la mayoría de los cuadros, arritmia se impuso por inercia y por brevedad. La cardiología moderna no distingue entre ambos. El uso neurológico del término conserva un perfil propio. Se habla de disritmia cerebral cuando el electroencefalograma muestra un patrón que se aparta del ritmo esperable en un individuo despierto y relajado, con ojos cerrados: alfa posterior de 8 a 13 Hz, actividad beta anterior de baja amplitud, y una organización simétrica y estable. Cualquier desviación relevante (lentificación focal, brotes de ondas agudas, complejos punta-onda, asimetrías marcadas) puede describirse en un informe como disritmia. El término, en cualquier caso, es hoy una etiqueta genérica poco informativa. Los informes electroencefalográficos actuales prefieren nombrar directamente el hallazgo (paroxismos epileptiformes, foco temporal izquierdo, actividad delta continua) porque describe con más precisión el tipo de anomalía y su localización. Un lector puede encontrar la expresión "disritmia cerebral" en informes antiguos, en textos divulgativos o en historias clínicas heredadas, pero apenas se emplea en la neurofisiología contemporánea, donde la nomenclatura de la International Federation of Clinical Neurophysiology es más específica. Arritmia. Es el término consolidado en cardiología para cualquier trastorno del ritmo cardíaco, con independencia de su mecanismo. Incluye tanto los cuadros que aceleran la frecuencia (taquicardia) como los que la enlentecen (bradicardia) y las alteraciones cualitativas de la cadencia. Disritmia y arritmia significan lo mismo en la clínica actual. Extrasístole. Es un latido adelantado respecto al ritmo de base, originado en un foco ectópico auricular o ventricular. Constituye un tipo concreto de arritmia, no un sinónimo del término genérico. Aleteo (o flutter). Es una arritmia auricular organizada, con activación rápida y regular (habitualmente en torno a 300 latidos por minuto en la aurícula), que suele conducirse al ventrículo con un patrón fijo. No debe confundirse con la fibrilación, en la que la activación auricular es desorganizada y caótica. Del griego δυσ- (dys-, alteración o dificultad) y ῥυθμός (rhythmós, cadencia). El prefijo dys- indica alteración de una función, mientras que el prefijo privativo a- (que da origen a arritmia) indica ausencia de esa función. En rigor, un latido irregular pero presente es una disritmia; una parada, una arritmia. La clínica, sin embargo, no respeta esa distinción. Sí, en la práctica clínica moderna. La Real Academia Nacional de Medicina reconoce el matiz etimológico entre ambos (ausencia de ritmo frente a ritmo alterado), pero admite que arritmia se emplea como término general para cualquier trastorno del ritmo del corazón. Un cardiólogo que habla de "disritmia" se refiere al mismo espectro clínico que si dijera "arritmia". Es una etiqueta genérica que indica que el trazado no se ajusta al patrón esperable de un adulto despierto y relajado. No es un diagnóstico por sí mismo. Los informes actuales de neurofisiología prefieren describir con precisión el hallazgo (foco lento, actividad epileptiforme, asimetría interhemisférica) en lugar de emplear la expresión, que se ha ido abandonando por poco informativa. Por razones de uso, no de rigor. Cuando la electrocardiografía se difundió a comienzos del siglo XX, la literatura anglosajona ya empleaba arrhythmia como término general, y esa forma pasó al español y al francés antes de que la reflexión terminológica pudiera imponer la distinción académica. En el siglo XXI, arritmia es la palabra clínica; disritmia queda para el especialista que quiere ser terminológicamente preciso, y para el trazado cerebral. Si desea profundizar en conceptos asociados a la disritmia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la disritmia
Del rhythmós griego al doble uso clínico
Sinonimia y matices con la palabra arritmia
La disritmia cerebral en el electroencefalograma
Diferenciación con arritmia, extrasístole y aleteo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra disritmia?
¿Es lo mismo disritmia que arritmia?
¿Qué significa disritmia cerebral en un informe de electroencefalograma?
¿Por qué se impuso arritmia si etimológicamente es menos preciso?
Referencias
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