DICCIONARIO MÉDICO
Dipilidiasis
La dipilidiasis es la infección intestinal causada por la tenia Dipylidium caninum. Afecta sobre todo a perros y gatos y, de manera ocasional, a las personas que conviven con ellos, casi siempre niños de corta edad. Es una zoonosis de distribución mundial, benigna y de curso breve en el ser humano. Su nombre deriva del propio parásito que la produce. Con el término dipilidiasis se designa la parasitación por Dipylidium caninum, la tenia del perro y del gato. Es, por tanto, una de las llamadas teniasis, el conjunto de infecciones intestinales producidas por gusanos planos y segmentados. En el ser humano se comporta como una infección accidental: la persona no forma parte del ciclo natural del parásito y se contagia solo por casualidad. El nombre se construye sobre el del parásito, Dipylidium, más la terminación -iasis, que en el vocabulario médico sirve para nombrar infestaciones parasitarias, como ocurre en amebiasis o giardiasis. Se encuentra también escrita como dipilidiosis, con la terminación -osis, más habitual en la nomenclatura de las parasitosis por helmintos. Ambas formas designan lo mismo. El contagio no llega directamente del animal. Ocurre al tragar una pulga que lleva dentro la forma infectante de la tenia, el cisticercoide. En los perros y gatos esto sucede al acicalarse; en el niño, por el contacto estrecho con la mascota y la costumbre de llevarse las manos a la boca. Ni las caricias ni el contacto con las heces bastan para transmitirla, porque el parásito necesita completar antes una etapa dentro del insecto. Una vez ingerido, el cisticercoide se libera en el intestino y madura hasta convertirse en la tenia adulta en unas tres o cuatro semanas. El recorrido completo del parásito, desde el huevo hasta el gusano, se describe en la entrada dedicada a Dipylidium caninum. En animales domésticos es una infección frecuente en todo el mundo, ligada a la presencia de pulgas. En el ser humano, por el contrario, es rara, y se concentra en lactantes y niños pequeños. Se han descrito casos en todos los continentes habitados, aunque siguen siendo esporádicos. La infección humana suele pasar desapercibida y resolverse por sí sola. El indicio que más veces la revela es la aparición de proglótides, los segmentos desprendidos del gusano, en la zona perianal o en las heces. Estos fragmentos, blanquecinos y móviles cuando son recientes, tienen el tamaño de una semilla de pepino o un grano de arroz, y son los que llaman la atención de los padres o del veterinario. Del nombre del parásito que la causa, Dipylidium, al que se añade la terminación -iasis, propia de las infestaciones parasitarias. También es correcta la variante dipilidiosis. No. La dipilidiasis no pasa de una persona a otra. Cada caso procede de haber tragado, de forma accidental, una pulga infectada, de modo que ni siquiera se transmite de forma directa desde la mascota. Son infecciones distintas, aunque ambas sean teniasis. La que se adquiere comiendo carne poco cocinada de cerdo o de vacuno la producen tenias del género Taenia. La dipilidiasis la produce Dipylidium caninum y su origen es una pulga, no un alimento. Son parásitos y vías de contagio diferentes. Para conocer el parásito y su contexto, puede consultar:Qué es la dipilidiasis
Cómo se produce
A quién afecta
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dipilidiasis?
¿Se contagia entre personas?
¿Es lo mismo que la teniasis de la carne?
Referencias
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