DICCIONARIO MÉDICO
Dilatador de Hegar
El dilatador de Hegar es un juego de bujías metálicas macizas, de calibre creciente milímetro a milímetro, empleadas en ginecología para dilatar el cuello uterino de forma progresiva. Fue diseñado por el ginecólogo alemán Alfred Hegar y presentado en 1879 en la Universidad de Friburgo. Su forma característica (varilla ligeramente curvada, cónica en la punta, numerada en milímetros) sigue prácticamente inalterada desde entonces y forma parte del instrumental básico de cualquier quirófano de ginecología. Se trata de un instrumento epónimo, denominado así en honor a su creador. Ernst Ludwig Alfred Hegar (Darmstadt, 1830; Friburgo, 1914) fue uno de los ginecólogos alemanes más influyentes del último tercio del siglo XIX. Sucedió a Otto Spiegelberg en la cátedra de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Friburgo en 1864 y dirigió la primera clínica universitaria de la mujer del centro cuando abrió en 1868. Pionero de la antisepsia en la sala de partos, dejó su nombre en varias aportaciones clínicas: el signo de Hegar (reblandecimiento del istmo uterino como signo precoz de embarazo), la operación de Hegar para la reparación del perineo desgarrado y el instrumento del que aquí se habla. Hegar presentó su colección en septiembre de 1879. La primera versión estaba fabricada en goma endurecida, pronto sustituida por metal por razones evidentes de asepsia. El juego original iba del calibre 1 al 26, con incrementos de un milímetro entre bujías consecutivas, y ese sigue siendo el estándar más habitual. La numeración de un dilatador coincide con su diámetro en milímetros: un Hegar 8 mide 8 mm de grosor. Cada bujía es una varilla maciza de acero inoxidable, ligeramente curvada para adaptarse al ángulo entre vagina y cavidad uterina, con extremo cónico. Los juegos modernos suelen presentarse con dilatadores de doble extremo (dos calibres por varilla) para economizar piezas en la mesa de instrumentos. La superficie es lisa y pulida, sin marcas transversales que puedan lesionar el epitelio cervical. La función del dilatador es abrir el canal cervical de manera gradual y controlada para permitir el paso de otro instrumento hacia la cavidad uterina. Se utiliza siempre en sentido ascendente, empezando por el calibre más pequeño que atraviesa el orificio sin resistencia excesiva y progresando en pasos de uno o dos milímetros hasta alcanzar el diámetro necesario para el procedimiento. Durante la maniobra el labio anterior del cérvix se fija habitualmente con una pinza tenáculo para estabilizar el útero y alinear el canal. Los escenarios en los que este instrumento resulta indispensable son varios. En la histeroscopia, tanto diagnóstica como quirúrgica, la dilatación cervical previa permite introducir el histeroscopio con seguridad. En la biopsia de endometrio se utiliza para franquear el orificio interno cuando la cánula no lo hace directamente. En el tratamiento de la estenosis cervical adquirida (postquirúrgica, postradiación, postmenopáusica) el dilatador ejerce una acción terapéutica en sí misma, al restaurar el calibre del canal. Otros usos aparecen en cirugía uterina abierta o laparoscópica cuando es necesario mantener el drenaje del contenido cavitario, en el tratamiento del vaginismo (con dilatadores de material más blando pensados para autoaplicación domiciliaria en programas de terapia sexual) y, ocasionalmente, en cirugía urológica reconstructiva para calibrar segmentos uretrales o estomas. La dilatación se realiza con la paciente en posición de litotomía, casi siempre bajo sedación o anestesia loco-regional cuando la maniobra forma parte de un procedimiento quirúrgico. El operador introduce el primer dilatador tras haber comprobado con histerómetro la longitud y la dirección de la cavidad. Cada bujía se hace avanzar sin forzar, dejando que sea el cérvix quien ceda al calibre siguiente. La resistencia excesiva es siempre una señal para detenerse: forzarla puede producir un desgarro cervical o, más grave, una perforación uterina. Las precauciones principales son tres. La primera, mantener condiciones de asepsia estrictas, porque cualquier maniobra transcervical introduce flora vaginal en la cavidad uterina y puede desencadenar una endometritis. La segunda, respetar el orden creciente de calibres: saltar dos o tres números incrementa el riesgo de lesión. La tercera, evitar la maniobra en presencia de infección pélvica aguda, sospecha de neoplasia cervical no evaluada o hemorragia activa de origen no aclarado. Antes de Hegar existían otros métodos de dilatación cervical, algunos de una precariedad que sorprende visto desde el siglo XXI. Simpson había propuesto en 1844 la esponja comprimida, que se introducía seca y se hinchaba con la humedad hasta abrir el canal. Sims utilizó los tallos de laminaria, algas marinas desecadas que absorben agua y se expanden lentamente. Hanks introdujo los primeros dilatadores metálicos rígidos. La colección de Hegar tuvo dos ventajas decisivas frente a sus predecesoras: la progresión milimétrica exacta, que permitía dosificar la fuerza aplicada, y la posibilidad de esterilización repetida, algo que las esponjas y las laminarias no admitían. Esas dos características explican por qué su nombre acabó desplazando al del resto de instrumentos y por qué en la práctica cotidiana el término "dilatador cervical" y "dilatador de Hegar" se han convertido casi en sinónimos. Ernst Ludwig Alfred Hegar (1830-1914) fue un ginecólogo alemán, catedrático en Friburgo desde 1864 y uno de los pioneros de la antisepsia en la asistencia al parto. Además del dilatador que lleva su nombre, dejó también el signo de Hegar (reblandecimiento del istmo uterino en el embarazo precoz) y una técnica de reparación del periné descrita en su tratado Operative Gynäkologie, escrito con Rudolf Kaltenbach. Fue fundador en 1898 de la revista Beiträge zur Geburtshilfe und Gynäkologie. Corresponde al diámetro exterior de la bujía en milímetros. Un Hegar 6 mide 6 milímetros de grosor y un Hegar 12, doce. La escala habitual va del 1 al 26. Esa correspondencia numerica exacta es una de las razones por las que el sistema desplazó a los métodos anteriores: permite documentar con precisión qué calibre se ha alcanzado. Su diseño está optimizado para el canal cervical, con la curvatura y la longitud pensadas para ese trayecto. Existen aplicaciones fuera de la ginecología (calibración uretral, algunos procedimientos urológicos reconstructivos) en las que se emplean juegos análogos, aunque estrictamente el término "dilatador de Hegar" designa el instrumento ginecológico original. En coloproctología los dilatadores anales son otro instrumento distinto, con morfología propia. Ambos comparten un propósito común, pero funcionan de forma distinta. El Hegar es un dilatador mecánico rígido que abre el canal por presión directa en un único acto. La laminaria es un tallo desecado del alga Laminaria digitata que, colocado en el canal cervical, absorbe humedad durante varias horas y se expande lentamente. Ejerce una dilatación más gradual y menos traumática, útil en escenarios en los que interesa una preparación cervical previa. Los dos métodos coexisten en la práctica clínica actual. Si desea ampliar información sobre los procedimientos ginecológicos en los que se emplea este instrumento, puede consultar:Qué es el dilatador de Hegar
Utilidad clínica
Técnica y precauciones
Contexto histórico
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Alfred Hegar?
¿Qué significa el número que aparece en cada dilatador?
¿Se usa solo en ginecología?
¿Qué diferencia hay entre dilatador de Hegar y laminaria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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