DICCIONARIO MÉDICO
Diafragma pélvico
El diafragma pélvico es la lámina musculofascial que cierra por debajo la cavidad pélvica. Está formado por dos grupos musculares principales, el elevador del ano y el músculo coccígeo, revestidos por sus fascias superior e inferior. Sostiene las vísceras abdominopélvicas y participa activamente en la continencia urinaria y fecal. El diafragma pélvico es la estructura muscular en forma de embudo que ocupa la salida inferior de la pelvis menor, entre el pubis por delante, el coxis por detrás y las paredes laterales de la pelvis. La palabra "diafragma" (del griego διάφραγμα, "muro que separa") se aplica aquí por analogía morfológica con el diafragma torácico: ambos son láminas musculares que cierran una cavidad y permiten el paso de determinadas estructuras a su través. En este caso, las vísceras que atraviesan el diafragma pélvico son el recto y, según el sexo, la uretra sola (en el hombre) o la uretra y la vagina (en la mujer). La orientación del embudo es descendente y medial: sus fibras convergen hacia la línea media, lo que le confiere una función contentiva permanente. Está en tono constante mientras se está de pie, y se relaja de manera coordinada al comienzo de la micción y la defecación. Su función va bastante más allá del cierre pasivo: participa activamente en el mantenimiento de la continencia y en la estabilidad del tronco. El componente principal es el músculo elevador del ano, una lámina ancha que forma la mayor parte del suelo pélvico. Clásicamente se describe como la unión de tres fascículos: el pubococcígeo, el puborrectal y el iliococcígeo. El pubococcígeo se origina en la cara posterior del pubis y se inserta atrás en el coxis y el ligamento anococcígeo. El puborrectal, más grueso, forma un cabestrillo en forma de U que rodea la unión anorrectal por detrás y contribuye de manera decisiva al ángulo anorrectal, uno de los mecanismos clave de la continencia fecal. El iliococcígeo, más posterior y horizontal, se inserta en el arco tendinoso del elevador del ano y en el rafe iliococcígeo. El segundo componente es el músculo coccígeo, también llamado isquiococcígeo. Es una lámina triangular pequeña situada por detrás del elevador del ano; cubre el ligamento sacroespinoso y completa el cierre posterior del diafragma pélvico. Aunque su masa es menor y su contribución funcional más modesta, forma parte estructural del suelo. Todo el conjunto está revestido por dos capas de fascia, una superior (pelviana) y otra inferior (perineal). Estas fascias no son un simple envoltorio pasivo: se continúan lateralmente con la fascia obturatriz, medialmente con la fascia visceral que envuelve los órganos pélvicos, y contribuyen a la suspensión de la vejiga, el útero y el recto en su posición anatómica. El diafragma pélvico presenta dos aberturas principales en la línea media, imprescindibles para que las vísceras huecas puedan comunicarse con el exterior. El hiato urogenital, situado por delante, permite el paso de la uretra y, en la mujer, también de la vagina. El hiato anorrectal, más posterior, deja pasar el conducto anal. Ambos hiatos son puntos anatómicos débiles: precisamente por su función de dejar espacio a las vísceras, son las zonas donde con mayor frecuencia se producen desgarros y avulsiones durante el parto vaginal, y donde suelen manifestarse los prolapsos. La función más obvia del diafragma pélvico es el soporte mecánico. La cavidad abdominopélvica es un espacio cerrado sometido a presión positiva permanente (mayor cuanto más aumenta la actividad física, la tos, la carga de un embarazo o la obesidad), y sin un suelo activo las vísceras descenderían por gravedad. El elevador del ano actúa como una hamaca en tensión que contrarresta esa presión de arriba abajo. La segunda función es la continencia. En reposo, el tono muscular cierra los hiatos anorrectal y urogenital lo suficiente para mantener el cierre uretral y anal. En los momentos de esfuerzo (toser, reír, levantar un peso), el diafragma pélvico se contrae reflejamente antes de que suba la presión intraabdominal, con lo que refuerza el mecanismo de continencia. La debilidad de este reflejo es una de las causas principales de la incontinencia urinaria de esfuerzo. Hay una tercera función menos obvia y de aparición reciente en la literatura: la estabilización lumbopélvica. El suelo pélvico forma parte de la cápsula central de estabilidad del tronco, junto con el músculo transverso del abdomen, los multífidos y el diafragma torácico. Estos cuatro grupos musculares actúan de forma coordinada para mantener la presión intraabdominal y proteger la columna lumbar durante el movimiento. Es habitual confundir el diafragma pélvico con el diafragma urogenital. Se trata de dos estructuras distintas y situadas en planos diferentes. El diafragma pélvico es la lámina superior; cierra la salida inferior de la pelvis y está formado por el elevador del ano y el coccígeo. El diafragma urogenital, tal y como se le llamaba en la anatomía clásica, corresponde a un plano más superficial, situado por debajo del anterior y limitado al triángulo perineal anterior. La anatomía moderna prefiere referirse a él como espacio perineal profundo, con la membrana perineal como límite. La confusión es antigua y todavía frecuente en los textos, incluso en los quirúrgicos. Estrictamente, no son sinónimos, aunque en el uso habitual se emplean como equivalentes. "Suelo pélvico" es un término más amplio, que incluye toda la musculatura y el tejido conectivo que cierra la salida inferior de la pelvis, es decir, el diafragma pélvico más el plano muscular perineal más superficial y las fascias asociadas. El diafragma pélvico es solo la lámina más profunda de ese conjunto, compuesta por el elevador del ano y el coccígeo. El elevador del ano y el músculo coccígeo, revestidos por sus fascias superior e inferior. El elevador del ano se subdivide clásicamente en tres fascículos: pubococcígeo, puborrectal e iliococcígeo. El coccígeo es una lámina triangular más pequeña situada por detrás del elevador. La disposición general es la misma, pero hay diferencias relevantes. En la mujer, el hiato urogenital es más amplio porque debe dar paso también a la vagina, y esa mayor abertura hace que la musculatura sea más vulnerable a lesionarse durante el parto. En el hombre, el hiato urogenital es más estrecho y la sobrecarga habitual del suelo procede sobre todo del esfuerzo abdominal repetido. Contracciones voluntarias y repetidas del músculo elevador del ano, diseñadas por el ginecólogo estadounidense Arnold Kegel en 1948 para reforzar el suelo pélvico. Son la base de la rehabilitación conservadora en muchos casos de debilidad del suelo. Su eficacia real depende de que se ejecuten con la técnica correcta, algo que no siempre se consigue sin supervisión especializada. Si desea profundizar en la anatomía y la fisiología del suelo pélvico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el diafragma pélvico
Composición muscular
Los hiatos del diafragma pélvico
Funciones
Diferenciación con el diafragma urogenital
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre diafragma pélvico y suelo pélvico?
¿Qué músculos forman el diafragma pélvico?
¿Es igual el diafragma pélvico en hombres y mujeres?
¿Qué son los ejercicios de Kegel?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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